Después de que su prometido la dejo por qué decía que olía a muerto y era fría, decide seguir con su vida, renuncia al amor.
Decide hacerse la inseminación, tener un hijo con el que compartiría su vida, aunque sus padres se negarán y todos los dijeron que no, ella estaba decidida a seguir ese caminó solitario o eso creía.
Uno planea una vida perfecta, pero el destino es caprichoso y nunca sigue los planes de uno.
conocé a un mercenario que hará que su mundo se ponga de cabeza, conocerá la aventura y la sacará de ese cuarto frío, donde se la pasa a viendo cadáveres.
La enseñará amar, pero al final ¿el amor va ganar o terminará sola como lo había planeado? ¿quién ganará el destino caprichoso o su plan de vida?
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CAPÍTULO 22
David, de lo enojado que se sentía, estaba por levantar el arma y matar al amigo de su hermosa mujer ahí mismo, pero se recordó que ese hombre insignificante había salvado la vida de ella y de sus bebés, que no tenía que pensar en matarlo, sino en darle las gracias.
Suspiró profundamente y, una vez que se calmó, rápido la abrazó, pasando sus manos por su cintura, y le dice. —Yo soy tu pareja, deberías hacerme esas preguntas a mí y revisar mi cuerpo a ver si no tengo alguna herida, no estar tan preocupada por otro hombre; eso no me agrada.
Mira, tengo una cortada en mi dedo de la mano izquierda; me la hice cuando peleé con esos hombres para salvar mi vida y sí me duele mucho. También tengo que decirte que salió mucha sangre, fue difícil detenerla y tú no te preocupas por mí, ni siquiera me has mirado por culpa de ese hombre insignificante, que ni guapo es.
Yoleida frunce el ceño y le dice. —Qué desagradecido eres, si es gracias a él que esos hombres no me encontraron; por él puede marcarte y avisarte lo que pasaba.
Yo creo que más bien tú deberías tratarlo mejor y no debiste lastimarlo; tienes que disculparte con mi amigo, darle las gracias por ayudarme a esconderme, por cuidarme de que nadie me encontrara.
David estira su mano y le dice. —Gracias por ayudar a mi Yoleida; esto que hiciste algún día te lo voy a pagar, nunca voy a olvidar que te debo la vida de mi mujer y de mis hijos.
Pero en el futuro no dejes que se te acerque mucho, tampoco permitas que te toque; es inapropiado, ella es una mujer que tiene un compromiso conmigo.
El amigo de Yoleida, con algo de miedo, levanta su mano y toma la de David; aunque sus palabras parecían sinceras, él no dejaba de verlo con temor, hasta que Carla dijo. —Yo me voy con ustedes, no pienso dejar sola a mi amiga.
Yoleida se sorprende al escuchar lo que su amiga dijo, pero al mismo tiempo se puso feliz y David, al ver que a su mujer le gustaba la idea, no le quedó más que aceptarla; les dijo que se prepararan, que era momento de irse.
Las dos se despidieron del amigo y le dijeron que no iban a volver; le dieron las gracias por todo lo que las ayudó.
Una vez que se despidieron, David tomó la mano de Yoleida y estaba por salir de ahí cuando el amigo les dijo. —Esperen, creo que puedo ayudarles a salir de aquí por la parte trasera.
Las salidas de emergencia estaban cerca del sótano; yo les puedo ayudar para que no tengan que salir por la puerta principal, así los policías que están aún afuera no los miran y no causarán problemas.
Yoleida le dio las gracias y decidió seguirlo. A David no le quedó más que hacerle caso a su mujer; su amigo salió primero del sótano.
Al ver que no había nadie, les hizo una señal con la mano para que salieran y lo siguieran; caminaron por un pasillo que estaba lleno de puertas.
Esa área era fría como un congelador; era donde metían a los cuerpos cuando había un desastre natural, por eso siempre estaba sola, sin ningún trabajador, pero al final del pasillo, estaba una puerta de emergencia que daba a la parte trasera del edificio.
Aunque no salían a la calle, ahí mismo, a unos metros, estaba la puerta que daba a la salida, aunque ahí estaba un guardia de seguridad.
Una vez que su amigo abrió la puerta, les dijo que hasta ahí los acompañaba; él tenía que regresar a su trabajo, tampoco quería verse involucrado en el problema que ellos traían.
Yoleida y Carla le dieron las gracias, lo abrazaron y se despidieron de él; también David le dio las gracias, le recordó que algún día le pagaría la deuda que tenía con él.
Al salir por la puerta de emergencia, David empezó a ser cuidadoso, para que nadie los viera; lo bueno es que en esa parte no había mucha vigilancia.
Escondió a las dos detrás de los botes de basura y con cuidado se acercó al guardia de seguridad que cuidaba la puerta de salida; con un golpe certero en el cuello lo dejó inconsciente, tomó su identificación para abrir la puerta.
Una vez que abrió la puerta, fue por ellas y rápido las sacó de ahí, robó un carro que estaba estacionado en la calle, hizo que subieran; una vez que se pusieron los cinturones de seguridad, puso en marcha el carro, tuvo que buscar las calles que no eran tan transitadas.
Se podía ver que había mucho movimiento en las calles; los militares parecían buscar a alguien. A lo lejos miraron cómo detenían a una mujer embarazada con las características de Yoleida.
Estaba siendo difícil moverse entre las calles; los militares estaban por todos lados y David tenía que evitar que vieran a Yoleida, porque de seguro llamaría su atención, se vendrían contra ellos; él sabía que una persecución en el estado de Yoleida no iba a ser bueno.
Para empezar, su hermosa mujer no iba a poder correr si se llegaba a necesitar; tenía que ocultarla, buscar la manera de sacarla de la ciudad y, lo que era peor aún, estaban lejos de Maru, su único apoyo por si algo salía mal no estaba cerca.
David se sentía tensionado, no encontraba una calle segura; en cada vuelta que daba miraba un militar. Lo bueno es que todos se los encontró a metros de distancia y ocupados, dándole oportunidad de cambiar de calle; Carla, que iba en el asiento del copiloto, le dijo. —Déjame ayudarte, creo que puedo indicarte por qué calle darle, para que salgamos de la ciudad sin correr peligro.
Carla era una joven huérfana que mucho tiempo la pasó en las calles, robando comida para sobrevivir, hasta que con ayuda de un exnovio que tuvo a sus 18 años, la acomodó en el trabajo que tenía; claro que no lo hizo por buena persona, solo quería que ella se entregara a él, sin tener ese compromiso de matrimonio, y ella, al sentirse apoyada, pensó que la amaba, que eso significaba tener una unión de amor.
Terminó cediendo a sus encantos, le entregó su primera vez y al tiempo descubrió que ese hombre al que tanto amaba era casado.
Terminó con él, estuvo a punto de renunciar a su trabajo; su orgullo le decía que no podía tener nada de él, pero un amigo de ella que trabaja en el mismo lugar, al saber lo que pasaba, la hizo entrar en razón, que conservara el trabajo, aunque dejara a ese hombre que solo jugó con sus sentimientos; también la hizo pensar en su futuro, que no era bueno que volviera a las calles donde no tenía nada.
Así fue su vida, pero las costumbres y los recuerdos de andar en la calle nunca las olvidó, pero David era algo que no sabía de ella; por un momento se le queda mirando, pensando en su mejor opción.
En una noche tan lindo como está cualquiera de nosotros podría ganar ser llevado a Venezuela y poder traer a la mujer de nuestro amigo a casa con su trillizos a punto de nacer.
en una noche tan linda como está 😎💐💐💐😅😅😅😅👠👠👠👠💐💐😘😘😘😘😘😘. hay Yoleida no sabes cómo te quieren conocer una bella Venezolana se robó el corazón del premio mayor 🥰😘😘😘
tienen que salir de ahí 😡