NovelToon NovelToon
La NOCHE QUE NUNCA TERMINA

La NOCHE QUE NUNCA TERMINA

Status: Terminada
Genre:Mitos y leyendas / Maldición / Brujas / Completas
Popularitas:553
Nilai: 5
nombre de autor: karolina oquendo

COMPLETA

Mudarse parecía la única salida.
Para Andrés, Lili y su hijo Santiago, dejar la ciudad no fue una decisión… fue una necesidad. Una casa barata en un pueblo olvidado les ofrecía algo que ya no tenían: tranquilidad.
Y al principio, eso fue exactamente lo que encontraron.
Silencio. Calma. Espacio para empezar de nuevo.
Pero hay silencios que no son normales.
Y hay lugares donde la oscuridad no solo oculta… sino que observa.
Cuando cae la noche, la casa cambia.
Los rincones se vuelven más profundos. Los pasillos más largos. Y lo que no se ve… comienza a sentirse.
No hay monstruos.
No hay presencias.
Solo algo mucho más peligroso:
La mente.
Porque en la oscuridad, cada pensamiento toma forma…
y lo que imaginas… puede volverse real.

NovelToon tiene autorización de karolina oquendo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 – El pueblo

Salir de la casa fue idea de Lili.

—Necesitamos aire —dijo esa mañana, con una sonrisa que parecía más una decisión que una emoción real—. No podemos quedarnos encerrados todo el tiempo.

Andrés no discutió.

Tampoco Santiago.

En el fondo, los tres pensaban lo mismo, aunque ninguno lo dijera:

quizás salir ayudaría.

Quizás todo lo que habían sentido en esos días… era solo eso.

Sensación.

Imaginación.

Nada más.

El camino hacia el centro del pueblo era corto.

La luz del día hacía que todo pareciera más normal. Más lógico. Más fácil de entender.

Las casas seguían ahí, alineadas a lo largo de las calles de tierra.

Cerradas.

Quietas.

Pero no abandonadas.

Eso era lo extraño.

Se sentían… habitadas.

Aunque no hubiera señales claras de vida.

La primera persona que vieron fue un anciano.

Estaba sentado en una silla de madera frente a una casa, mirando hacia la calle como si los hubiera estado esperando.

Cuando pasaron frente a él, sonrió.

—Buenos días.

Su voz fue amable.

Normal.

Pero su sonrisa…

no cambió.

Ni un poco.

No se amplió.

No se relajó.

No se movió.

Se quedó exactamente igual mientras los miraba pasar.

Santiago giró la cabeza levemente, observándolo.

El anciano seguía ahí.

Mirando.

Sonriendo.

Sin parpadear.

—Qué amable —dijo Lili, sin detenerse.

Andrés asintió.

—Sí… gente tranquila.

Pero su tono no fue completamente convencido.

Más adelante, vieron a una mujer mayor.

Luego a otro hombre.

Luego a otra mujer.

Todos los saludaban.

Todos sonreían.

Todos… igual.

Era una sonrisa correcta.

Educada.

Pero vacía.

Como si estuviera puesta ahí.

Como si no naciera realmente de ellos.

—¿Te diste cuenta? —murmuró Santiago, caminando al lado de su madre.

—¿De qué?

Él dudó un segundo.

—Nada…

Porque en el momento en que pensó en decirlo…

le pareció absurdo.

Exagerado.

Ridículo.

Llegaron a una pequeña tienda.

Era el único lugar que parecía realmente activo.

Dentro, una mujer acomodaba productos en estantes antiguos.

Levantó la mirada cuando entraron.

Y sonrió.

Igual que los demás.

Compraron lo necesario.

Comida.

Algunas cosas básicas.

Nada fuera de lo normal.

La conversación fue corta, sencilla.

Demasiado sencilla.

Como si estuviera ensayada.

—Son nuevos —dijo la mujer, mientras guardaba los productos—.

—Sí —respondió Andrés—. Nos mudamos hace unos días.

La mujer asintió lentamente.

—Eso es bueno.

No explicó por qué.

Al salir, el aire se sintió más pesado.

No frío.

No incómodo.

Solo… denso.

Fue entonces cuando pasó.

O al menos…

eso creyeron.

Santiago fue el primero en detenerse.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

—¿Papá…?

Andrés y Lili se giraron.

—¿Qué pasa?

Santiago no respondió de inmediato.

Estaba mirando hacia el otro lado de la calle.

Había alguien ahí.

O eso parecía.

Una mujer.

De pie.

Inmóvil.

Observándolos.

Su ropa era… extraña.

No fuera de lugar exactamente.

Pero tampoco encajaba del todo.

Como si perteneciera a otra época.

O como si fuera una imitación de algo humano.

—¿La ven? —preguntó Santiago, en voz baja.

Andrés entrecerró los ojos.

—¿A quién?

Lili sí la vio.

O creyó verla.

Y por un segundo… sintió algo frío recorrerle el cuerpo.

La mujer sonrió.

Pero no como los demás.

Su sonrisa era… consciente.

Intencional.

Como si supiera algo.

Entonces habló.

Su voz no fue fuerte.

Pero los tres la escucharon claramente.

—Bienvenidos… huéspedes.

El mundo pareció detenerse por un instante.

No hubo viento.

No hubo sonido.

Nada.

Y luego…

ya no estaba.

Santiago dio un paso hacia atrás.

—¿La viste?

Lili no respondió.

Porque no estaba segura.

Andrés frunció el ceño.

—¿A quién?

Los tres miraron el mismo lugar.

La calle estaba vacía.

Completamente normal.

—Había alguien ahí —insistió Santiago.

—No hay nadie —respondió Andrés, demasiado rápido.

Lili apretó los labios.

Porque, en el fondo…

no podía decir con certeza que no hubiera visto nada.

Pero tampoco podía asegurar lo contrario.

—Vámonos —dijo finalmente.

Y nadie discutió.

El camino de regreso fue silencioso.

Más que antes.

Esa noche, nadie mencionó lo ocurrido.

Ni en la cena.

Ni después.

Ni antes de dormir.

Pero estaba ahí.

En sus cabezas.

Dando vueltas.

¿Qué fue eso?

¿Alguien real?

¿Una persona del pueblo?

¿O… algo más?

Santiago se acostó mirando el techo.

Con una idea que no podía ignorar.

Ella los había llamado “huéspedes”.

No vecinos.

No nuevos.

Huéspedes.

En la habitación principal, Lili cerró los ojos.

Pero la imagen volvía.

Esa sonrisa.

Esa mirada.

Y lo peor no era no entender lo que había pasado.

Era no saber…

si realmente había pasado.

1
Rimuro Oquendo
nueva obra es de suspenso ☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play