En un mundo donde humanos y demonios no pueden coexistir, el destino une a dos almas completamente opuestas. Lo que comienza como un encuentro inesperado podría cambiar el equilibrio de todo un reino.
NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 3: Un hogar para una demonio
El sol comenzaba a descender.
Las calles del reino estaban teñidas por un tono dorado mientras la gente seguía con su rutina.
Lysandor caminaba con paso firme.
Kari seguía sobre sus hombros, sujetándose con cuidado.
Ahora… sin cuernos.
Sin alas.
Solo una niña más.
Pero eso no evitó las miradas.
—¿Una niña…?
—¿Desde cuándo…?
—¿Es su hermana…?
—¿O su hija…?
Los murmullos comenzaron.
Algunas miradas eran curiosas.
Otras… sorprendidas.
Kari se acercó un poco más a la cabeza de Lysandor.
—…miran mucho…
susurró.
—No te preocupes —respondió él con calma—. Es normal.
Pero en el fondo…
sabía que no lo era.
Después de unos minutos, la enorme estructura apareció frente a ellos.
La academia de magia del reino.
Alta.
Imponente.
Llena de historia.
Lysandor avanzó sin detenerse.
Las puertas se abrieron.
Y entró.
El ambiente dentro era diferente.
Más controlado.
Más… observador.
Y como era de esperarse…
no pasó desapercibido.
—¡Es Lysandor!
—¿Quién es la niña?
—¿Qué hace con ella?
Varias estudiantes lo miraban.
Algunas con curiosidad.
Otras con evidente interés hacia él… que rápidamente cambió al ver a Kari.
Kari bajó la mirada.
Se escondió un poco.
Lysandor no se detuvo.
Siguió caminando.
Hasta llegar a la oficina de dirección.
Tocó la puerta.
—Adelante.
Entró.
La directora estaba ahí.
Sentada, con una expresión tranquila.
Sus ojos se posaron en Lysandor.
Y luego…
en la niña.
Hubo un pequeño silencio.
—Directora, buenas tardes.
—Buenas tardes, Lysandor.
Él no rodeó el tema.
—Con su permiso… quisiera tener a esta pequeña en mi habitación.
La directora no interrumpió.
Solo escuchó.
—La encontré perdida en el bosque.
Pausa.
—Además… me asignaron una habitación compartida.
Continuó con calma.
—Hay tres espacios.
Uno está vacío.
—Lo tomaré para ella.
El silencio volvió.
Pero esta vez…
no era incómodo.
La directora lo observó fijamente.
Como si intentara ver más allá de sus palabras.
Luego…
sonrió.
—Está bien, Lysandor.
Kari levantó ligeramente la mirada.
—Yo también te ayudaré —añadió la directora—. Le traeré ropa… y podrá bañarse.
Lysandor asintió levemente.
—Sí… gracias.
Hizo una pequeña pausa.
—Iré a la habitación.
Su tono cambió apenas.
Un poco más… resignado.
—Quiero ver cómo reacciona mi compañera.
Miró ligeramente hacia un lado.
—Probablemente… se vuelva loca.
La directora soltó una leve risa.
—Buena suerte con eso.
Lysandor giró.
Y salió.
🚪 Pasillos de la academia
Los murmullos no tardaron en volver.
—Ahí va otra vez…
—¡Sigue con la niña!
—¿De verdad la va a tener aquí?
Kari se aferró un poco más.
—…¿problema…?
Lysandor negó suavemente.
—No.
Pero sus ojos…
decían otra cosa.
🛏️ Habitación compartida
La puerta se abrió.
El lugar era amplio.
Tres espacios.
Uno claramente sin usar.
Lysandor dio un paso dentro.
—Bien…
Bajó a Kari con cuidado.
—Este será tu lugar por ahora.
Kari miró alrededor.
Todo era nuevo.
Todo era extraño.
Pero no tenía miedo.
Porque él estaba ahí.
Lysandor se arremangó ligeramente.
—Primero… hay que arreglar esto.
El espacio vacío estaba cubierto de polvo.
Olvidado.
Pero eso cambiaría.
Porque por primera vez…
ese lugar…
tendría a alguien.
Y no sería cualquier persona.
Sería una pequeña demonio…
que no debía existir ahí.
Capítulo 3: Un hogar para una demonio (Parte 2)
El polvo flotaba en el aire.
La luz del atardecer entraba por la ventana, iluminando el espacio vacío que Lysandor comenzaba a limpiar.
Muebles moviéndose.
Sábanas nuevas.
Un lugar olvidado… empezando a tomar forma.
Kari estaba sentada en el borde de la cama.
Sus pequeñas manos sujetaban la tela.
Miraba todo en silencio.
Curiosa.
—…aquí estarás bien —dijo Lysandor mientras acomodaba una mesa—. No es mucho… pero lo arreglaré.
Kari asintió levemente.
Entonces—
La puerta de la otra habitación se abrió.
Un sonido suave.
Pero firme.
Pasos.
—…Lysandor.
Una voz fría.
Elegante.
Él no se giró de inmediato.
—Bienvenida, Sarah.
Pero ella ya estaba ahí.
De pie en la entrada.
Observando.
Cabello plateado que caía con perfección.
Ojos azul zafiro que no dejaban escapar ningún detalle.
Postura recta.
Impecable.
Su mirada pasó de Lysandor…
al cuarto…
y finalmente—
a Kari.
Silencio.
Kari se tensó.
Sus manos apretaron la sábana.
Sarah no dijo nada al principio.
Solo…
observó.
—…explícate.
Su voz fue directa.
Sin rodeos.
Lysandor terminó de acomodar una silla.
Y entonces…
se giró.
—La encontré en el bosque.
Sarah entrecerró los ojos.
—¿Y decidiste traerla aquí?
—Sí.
Respuesta inmediata.
Sin duda.
Eso la irritó.
Se notó.
—¿Sabes lo que estás haciendo?
Dio un paso adelante.
—Esto es una academia, no un refugio.
Su mirada volvió a Kari.
Más intensa.
—¿Quién es?
Kari bajó la cabeza.
No respondió.
Lysandor habló.
—Se llama Kari.
Pausa.
—Estaba sola.
Sarah cruzó los brazos.
—Eso no responde mi pregunta.
El ambiente se volvió más pesado.
—…es una niña —dijo Lysandor con calma.
—Eso ya lo veo.
Silencio.
Sarah avanzó más.
Sus pasos eran suaves…
pero firmes.
Se detuvo frente a Kari.
La observó de cerca.
Demasiado cerca.
Kari se encogió un poco.
—…ho… hola…
susurró.
Sarah no respondió.
Sus ojos analizaron cada detalle.
Cabello.
Ojos.
Comportamiento.
Algo no encajaba.
—…Lysandor.
Su voz bajó un poco.
—Esta niña… no es normal.
Él no negó.
—Lo sé.
Eso hizo que ella lo mirara de golpe.
—¿Y aun así la trajiste?
—Sí.
Otra vez.
Sin dudar.
Un pequeño tic apareció en la expresión de Sarah.
Molestia.
—Eres increíble…
Pero no sonaba como un cumplido.
—Traes a una desconocida… a NUESTRA habitación…
Pausa.
—Y ni siquiera lo consultaste.
Ahí estaba.
No era solo lógica.
Era personal.
Muy personal.
Lysandor la observó.
Tranquilo.
—Había poco tiempo.
—Siempre tienes excusas.
Sarah desvió la mirada un segundo.
—…y además…
Se detuvo.
Sus ojos regresaron a Kari.
—¿Por qué está tan… pegada a ti?
Kari, sin darse cuenta, volvió a sujetar la ropa de Lysandor.
Ese pequeño gesto…
No pasó desapercibido.
Silencio.
—…no es lo que piensas —dijo él con calma.
—No estoy pensando nada.
Respuesta rápida.
Demasiado rápida.
—Solo estoy diciendo… que es extraño.
Pero su mirada decía otra cosa.
Celos.
Kari levantó la mirada lentamente.
—…no… no te enojes…
Su voz era débil.
—…yo… no tengo a nadie…
El aire cambió.
Sarah se quedó quieta.
Sus ojos…
vacilaron un segundo.
Solo un segundo.
—…
No dijo nada.
Pero ya no estaba tan fría.
Lysandor lo notó.
—Se quedará aquí.
Su voz fue firme.
No era una discusión.
Era una decisión.
Sarah cerró los ojos un momento.
Respiró.
Y luego—
—…haz lo que quieras.
Se dio la vuelta.
—Pero si causa problemas…
Se detuvo en la puerta.
—Será tu responsabilidad.
Y salió.
El silencio quedó.
Kari bajó la mirada.
—…lo… siento…
Lysandor negó suavemente.
—No hiciste nada malo.
Se acercó.
Y volvió a acomodarle la manta.
—Solo… dale tiempo.
Kari asintió levemente.
Pero en la otra habitación…
Sarah se detuvo.
Apoyó la mano contra la pared.
Y apretó ligeramente.
—…tonto…
Susurró.
Pero no sonaba enojada.
Sonaba…
confundida.
🔥 FIN DEL CAPÍTULO 3 PARTE 2