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CASADA CON EL CEO DESPIADADO.

CASADA CON EL CEO DESPIADADO.

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Novia sustituta / Matrimonio contratado / Completas
Popularitas:18.3M
Nilai: 4.7
nombre de autor: Frida Escobar

Que pasa cuando la rivalidad y los problemas empieza por una herencia? Fabián pensaba casarse con Tania pero está huye un día antes de la boda no quedandole otra alternativa que tomar a la hermana de Tiana. Diana una chiquilla que tenía muchos planes pero en ningúna de ellas estaba casarse con un CEO cruel y calculador, poco a poco se va dando cuenta que su hermana no era lo que ella creía, hay solución? claro que sí, un hijo esa en la condición para que ella pueda ser libre antes del año, pero todo toma un giro inesperado.Esta novela no es para todo público, sobre todo leerla como lo que es UNA NOVELA.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Te cásaste con la incorrecta.

—¿Yo te pregunto con quién te largas o si? —le digo a Fabián, que está parado, mirándome con esa frialdad que me hiela la piel. Camina hacia mí y en un segundo me acorrala contra la pared.

—No eres nadie para preguntarme cosas, niña —responde con los dientes apretados, acercándose aún más—. Y más vale que aprendas cuál es tu lugar.

—Ahora puedes salir de mi cuarto —le digo, manteniéndole la mirada, aunque por dentro estoy temblando.

—Vuelves a bofetearme y te voy a educar... ya que tu padre no lo hizo —dice con desprecio, antes de salir y azotar la puerta con tanta fuerza que las paredes tiemblan.

Pongo el seguro con manos temblorosas. Me acuesto tratando de descansar aunque sé que dormir será imposible. Aún así cierro los ojos... Me quedo dormida hasta que tocan la puerta.

Es la misma señora que me recibió ayer.

—Sus suegros vinieron para desayunar con ustedes —me dice amablemente.

Ya amaneció.

—Ya bajo —respondo con voz apagada.

Me cepillo rápido y me acomodo el cabello con los dedos. Bajo con la bata todavía puesta. Las miradas se posan en mí. Distingo a Fabián sentado, ignorándome por completo.

—Ven, hija, siéntate con nosotros —dice mi suegra, con una sonrisa que no sé si es sincera o simplemente protocolaria.

—Buenos días —respondo, sentándome. Me sirven el desayuno y empiezo a comer en silencio, sintiéndome como una intrusa en mi propia vida.

—¿Tus padres ya se contactaron contigo? —pregunta mi suegro.

Asiento con la cabeza. —Hoy iré a verlos.

—Ponte de acuerdo con Fabián para que te lleve —dice él.

—Para eso está el chófer —responde Fabián sin siquiera mirarme—. Solo recuerda que tus padres no tienen una tercera hija.

—¡Tiana! —exclama mi suegra con emoción—, ¿te gustaría ir conmigo a comprar ropa?

—Diana —la corrijo suavemente—. Mi hermana es Tiana. Y sí, gracias, me gustaría acompañarla.

—Lo siento —se disculpa mi suegra, visiblemente incómoda.

—No se preocupe, es comprensible —le digo con una sonrisa tenue.

Después del desayuno, mi suegro se acerca a su esposa para darle un beso en la mejilla. Fabián se levanta sin decir nada y sale junto con él.

—Hija, ya me voy —dice mi suegra mientras se alista—. Me avisas para que mandé al chófer por ti.

Asiento y me voy a mi cuarto cuando quedó sola. El vestido de ayer sigue doblado sobre la cama. Me cambio sin entusiasmo. El chófer está esperándome con una expresión impenetrable.

Me abre la puerta y subo. También sube y pone la ubicación en el GPS sin decir una palabra. Todo el trayecto transcurre en silencio hasta que llegamos.

—Espera aquí —le digo al chófer.

—Tengo órdenes de subir con usted —responde sin mirarme.

—Infórmale a tu jefe que si quiere vigilarme, que lo haga él personalmente —le espeto antes de bajarme y cerrar la puerta tras de mí.

Al entrar a mi casa, mi madre camina hacia mí con el rostro lleno de preocupación.

—Hija... ¿cómo estás?

—Bien. ¿Y mi padre?

—Fue con tu... fue con Fabián. Lo llamó para cerrar un trato.

—Llámalo como quieras, pero no digas que es mi esposo —respondo con dureza.

—¿Diana? —escucho una voz familiar. Me doy la vuelta y corro a abrazar a mi amigo de infancia que está parado en la entrada.

—¿Cuándo llegaste? —pregunto con emoción—. Te extrañé.

—Pasaba por aquí y te vi entrar —dice, devolviéndome el abrazo.

—Qué bonito —se escucha una voz grave detrás de nosotros. Nos separamos, y al mirar, ahí está Fabián, con las manos en los bolsillos y una mirada que quema.

—Mi esposa no tiene ni un día de casada y ya está con otro hombre.

—No señor, él es su amigo de infancia —interviene mi padre rápidamente.

Mi amigo nos mira desconcertado, sin entender nada.

—Me imagino que eso mismo dijo de su otra hija... antes de que huyera con el chófer —dice Fabián con veneno en la voz.

—¿Diana? —me pregunta mi amigo—. ¿Qué está pasando? ¿Por qué dice que eres su esposa?

—Luego te cuento —respondo bajito. Él asiente, aún confundido.

—Con permiso, señores —dice antes de marcharse. Pero al pasar junto a Fabián, este le susurra:

—Si valoras tu vida, no vuelvas a venir por aquí.

Mi amigo se va sin voltear.

—Creo que esos papeles no tendrán validez mientras su hija no se dé a respetar y no manche mi nombre comportándose como una cualquiera —dice Fabián, mirándome con asco.

Aprieto los puños con fuerza.

—Claro que no, señor. Mi hija cumplirá con el año... pero usted me dio su palabra de que ella retomará su vida una vez que ese plazo se cumpla —responde mi padre, firme.

—Ajá... si sabe comportarse —responde Fabián antes de salir.

—Solo un año —repite mi padre con resignación.

Asiento sin decir nada y subo a mi cuarto. Las maletas ya están listas. Mi padre me ayuda a bajarlas. Nos despedimos. Sus ojos están húmedos, cargados de lástima y culpa.

Subo al auto, y Fabián está ahí, sin mirarme.

—Ya sabes lo que pasará la próxima vez que no cumplas lo que ordeno —dice con voz baja, pero amenazante.

—Sí, señor —responde el chófer al volante.

—Déjame en la oficina, y a mi esposa con mi madre —ordena Fabián.

—No soy un trapo para que me anden de aquí para allá. Yo puedo decidir a dónde iré —le grito, harta, pero él me sujeta de la quijada con fuerza.

—Vuelves a alzarme la voz... y no querrás saber lo que pasará —me susurra con los ojos llenos de furia.

—Ve a joder a tu amante —le espeto con desprecio.

—Por lo que veo, no solo eres una niña maleducada, sino también grosera y vulgar.

—Te casaste con la equivocada.

—Eso ya lo sé —dice con frialdad, y me dan ganas de azotarlo contra la ventanilla.

El auto se detiene frente a su empresa: un edificio alto, frío, como él. Fabián baja y cierra la puerta tras él.

Luego el auto continúa hasta la casa de sus padres. En cuanto llegamos, rebusco entre las maletas, saco un pantalón, una blusa ombliguera y mis tenis. Bajo y pido un baño para cambiarme. Cuando bajo de nuevo, mi suegra me mira sorprendida.

—Pareces una niña —dice entre risas.

—¿Cuñada? No te reconocía con esa ropa —dice Damián, apareciendo de repente.

—Vamos —dice mi suegra, y salimos.

En la plaza, Damián me jala de la mano.

—Ven, te mostraré algo.

Me lleva a una máquina de muñecos. Falla dos veces, haciéndome reír. A la tercera consigue un peluche grande y me lo entrega con una sonrisa.

—Gracias —le digo, tomándolo entre mis brazos.

Nos topamos con muchas personas donde mi suegra conversa con ellas.

—Damián, qué hermosa tu novia —dice una señora.

—No, ella es la esposa de Fabián —corrige mi suegra, cortante.

Todos se disculpan rápidamente. Seguimos caminando, y a lo lejos, veo a Fabián sentado en una mesa con su padre, algunos socios... y ella, la misma mujer de antes, pegada a su lado.

—Hola, hijo —dice su madre, acercándose a saludarlo. La mujer también la saluda.

—Hola, señora —responde la amante, y mi suegra le dedica una sonrisa forzada.

—Nos vamos, que tenemos muchas compras pendientes —dice mi suegra.

—No sabía que Damiancito tuviera novia.

Comenta uno de mis sujetos en la misma mesa.

—¿No es hermosa? —dice Damián, mirando a Fabián.

—Ella es esposa de Fabián —corrige su padre.

—No se preocupen todos se confunden—dice Damián con una sonrisa falsa—. Mi hermano se consiguió una esposa tan joven, como no quiere que la gente se equivoque.

—Yo tengo lo que quiero —responde Fabián, sin emoción—. No es mi culpa que no puedas conseguir una así.

—Y si le preguntamos a mi cuñada... ¿Diana tu crees que yo pueda.....?—empieza Damián, mirándome con picardía.

No puedo sentirme más incómoda. Quisiera que la tierra me tragara.

—Bien, los dejamos trabajar —dice mi suegra, cortando el momento.

Nos alejamos... y de reojo, veo cómo Fabián sigue con su reunión. Su amante, en cambio, se acerca más a él. Y yo... yo solo aprieto el peluche con fuerza, deseando estar en cualquier otro lugar.

Más con la mirada que me da Fabián haciendo que aligere el paso.

Esa mirada es más que una advertencia.

1
Guadalupe Aviles
horrible grosero fabian pero al final logro hacer feliz a diana y miren que tuvo suerte pues asta tuvo a su familia y que a pesar de todo el no cometió el error de dividir asus hijos al contrario le enseña el buen vivir como toda una familia
Guadalupe Aviles
diana muy sabia e intelijente
Guadalupe Aviles
todos ai son unos inscritas menos diana ella por razones obvias e indirectas a sufrido mucho y simplemente solo quería estudiar y nada mas no esperaba nada y todos fueron y son crueles con ella asta fabian no merece su amor y respeto
Guadalupe Aviles
y a pesar de todo diana así muy fuerte con todos ellos y nadie la merece ni sus papás ni esa hermana herrería de envidia qué solo la calumnias y sus papas todo aceptan y menos el patan de fabian ese amil kilómetros lejos de ella ella mejor sola con su bebe y nada mas
Guadalupe Aviles
ven ya tiene el síndrome de Estocolmo pues ya ni le da asco ver lo que ve
Guadalupe Aviles
es u. hombre muy feo hablando en cuestión moral dios qué diana salga rápido de todo ese desbarajuste qué se valla lejos muy lejos de toda esa pudedumbre donde la metieron
Guadalupe Aviles
insisto siento mucha pena de diana ya asta siento que le va a dar el síndrome de estocolmo amor a su maltratados que feo
Guadalupe Aviles
todo eso es un vil meda para la pobre de diana ya déjenla empaz lo único que quiere es estudiar ser normal como toda una niña estudiosa y con sueños le están destruyendo su vida
Guadalupe Aviles
y aun así diana piensa cosas ricas con el es para que piense entre más lejos mejor pobre chica
Guadalupe Aviles
ojalá y diana nunca se meta con el pues esta muy niña para estar con un hombre así y menos que se enamore qué asquito
Guadalupe Aviles
que feo es estar atrapada en una citación tan difícil y más cuando no tienes ni idea del por que y revivir tanta humillaciones inesesaria si fabian no la quiere pues que no la pele que busque a su amada y le pida explicaciones y e esta niña simplemente que la deje en paz total tiene una mala opinión y que no se comporte como un patan
yinnere
🤣🤣🤣🤣
Maria Mongelos
Me encantó aunque al principio no me gustó él. Gracias querida autora
Mony Hernández
este capitulo se repite ,,autora xq creo q hay un capítulo perdido
Yudith flores
Super recomendado vale la pena leer cada capítulo 👏🤗🌹
Yudith flores
Ya me las he leído todas 🫣🤗❤️
Yudith flores
Esta fue una de las primeras novelas que leí tuya frida y desde ahí quedé encantada con tu forma de escribir... 🤗❤️
Ysied Iriza
Autora Felicidades Dios La Llene de Bendiciones ya me he leidos 4 con esta voy x las Otras 🙈🙈🙏🙏🩷🩷
Ysied Iriza
Me Encanto La Historia Felicidades Autora Exelente 🙏🙏🙏
Frida Escobar: muchas gracias 🥰
total 1 replies
Ysied Iriza
Guao Gewmlos y son Niños Fabián tiene Buen Tiro 😅😅😅😅😅🙈🙈🙈
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