Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.
En silencio sin que nadie lo supiera.
El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.
Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.
Hasta que apareció Sofía Ferrer.
Hermosa y perfecta, su novia.
y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.
Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?
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Elegirte a ti
Capítulo 20
Elegirte a ti
Nueva York parecía más fría que nunca.
La lluvia seguía cubriendo la ciudad mientras Valentina Rossi observaba en silencio las luces de Manhattan desde el ventanal de su departamento.
Las redes sociales seguían explotando.
Los medios no hablaban de otra cosa.
Y aunque nadie había confirmado oficialmente nada… todos parecían haber llegado ya a la misma conclusión.
Alexander Beaumont había dejado a Sofía Ferrer por ella.
La culpa seguía destruyéndola lentamente.
Porque jamás quiso convertirse en “la otra”.
Jamás quiso lastimar a nadie.
Pero el amor había llegado demasiado tarde y demasiado fuerte para ambos.
El sonido del timbre interrumpió sus pensamientos.
Valentina cerró los ojos apenas.
Sabía perfectamente quién era incluso antes de abrir.
Cuando abrió la puerta, Alexander Beaumont estaba ahí.
Usaba un abrigo negro elegante y tenía el cabello ligeramente húmedo por la lluvia. Pero esta vez había algo diferente en él.
Algo más cansado.
Como si el peso del mundo finalmente hubiera caído sobre sus hombros.
—Hola —murmuró él suavemente.
Valentina sintió el corazón apretarse.
—Hola.
Alexander entró lentamente al departamento mientras ella cerraba la puerta detrás de él.
El silencio entre ambos ya no era incómodo.
Ahora parecía triste.
Pesado.
Real.
—Mi madre ya sabe todo —dijo Alexander finalmente.
Valentina levantó la vista rápidamente.
—¿Y qué pasó?
Él soltó una pequeña risa sin humor.
—Exactamente lo que imaginas.
Eso no la sorprendía.
Las familias Beaumont y Ferrer prácticamente habían convertido aquella relación en parte de sus negocios.
Y ahora Alexander había destruido años de acuerdos y expectativas.
Por ella.
La culpa volvió a instalarse inmediatamente en el pecho de Valentina.
—Alex… esto se está saliendo de control.
Alexander la observó en silencio algunos segundos.
Y entonces se acercó lentamente.
—Mírame.
Ella tragó saliva antes de levantar la vista.
Error.
Porque los ojos celestes de Alexander seguían mirándola exactamente igual.
Con esa intensidad peligrosa que parecía destruirle toda la estabilidad emocional.
—No me arrepiento de haberte elegido.
Las palabras le quitaron el aire.
—No digas eso.
—¿Por qué? Es la verdad.
Valentina negó suavemente sintiendo lágrimas acumulándose otra vez.
—Sofía está sufriendo.
La culpa apareció inmediatamente en el rostro de Alexander.
Claro que seguía ahí.
Porque él sí había amado a Sofía.
Y eso era lo que hacía todo más doloroso.
—Lo sé.
El silencio cayó unos segundos entre ambos.
Hasta que Valentina habló otra vez.
—Parte de mí siente que deberíamos alejarnos antes de empeorar todo.
Alexander dejó de respirar un instante.
Y esa reacción bastó para romperle el corazón.
—¿Eso quieres?
No.
Nunca.
Pero el caos alrededor comenzaba a asustarla demasiado.
La prensa.
Las familias.
Los rumores.
Todo parecía gigante.
Imparable.
—No quiero destruir tu vida —susurró ella.
Alexander dio un paso más cerca.
Ahora estaba frente a ella.
Tan cerca que Valentina podía sentir el calor de su respiración.
—Escúchame bien, Valentina.
La firmeza en su voz hizo que el corazón le latiera más rápido.
—Mi vida empezó a sentirse real cuando me enamoré de ti.
Las lágrimas finalmente escaparon de sus ojos.
Porque nadie jamás la había mirado de esa manera.
Como si fuera lo único importante en medio del desastre.
Alexander levantó lentamente una mano limpiando una de sus lágrimas con suavidad.
—Sí, todo esto es un caos. Sí, lastimamos personas y voy a cargar con eso muchísimo tiempo.
Su voz se volvió más baja.
Más vulnerable.
—Pero perderte sería peor.
Valentina sintió el pecho romperse lentamente.
Porque podía ver la honestidad absoluta en sus ojos.
Alexander realmente estaba dispuesto a enfrentarlo todo por ella.
Y eso daba miedo.
Muchísimo miedo.
—No sé cómo hacer esto —admitió ella apenas.
Alexander sonrió con tristeza.
—Yo tampoco.
Por un momento ambos permanecieron en silencio observándose.
Como si el resto del mundo desapareciera alrededor.
Y quizás ese era el verdadero problema.
Siempre terminaban olvidándose de todo cuando estaban juntos.
El celular de Valentina vibró de repente sobre la mesa.
Matteo.
Ella soltó el aire lentamente antes de responder.
—¿Sí?
La voz de Matteo Rossi llegó inmediata y alterada.
—Dime que no está contigo ahora mismo.
Alexander levantó apenas una ceja desde el otro lado del living.
Valentina casi quiso reír pese al desastre.
—Matteo—
—Valentina, hay periodistas abajo del edificio y papá acaba de descubrir todo.
Perfecto.
Simplemente perfecto.
Ella cerró los ojos agotada.
—Voy a hablar con ustedes mañana.
—No. Vas a hablar ahora.
Y entonces Matteo bajó un poco la voz antes de agregar:
—Porque esto ya dejó de ser un secreto familiar.
El miedo atravesó inmediatamente a Valentina.
—¿Qué pasó?
Hubo unos segundos de silencio.
Y cuando Matteo volvió a hablar, su tono sonó mucho más serio.
—Alguien filtró fotos de Chicago.
El aire desapareció completamente de la habitación.
Valentina levantó la vista hacia Alexander.
Y al ver su expresión…
Entendió exactamente lo mismo que él.
La verdadera tormenta apenas estaba comenzando.