NovelToon NovelToon
Sediento De Venganza

Sediento De Venganza

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

Ethan es un joven que vive la vida a través de un cristal hasta que el destino le enseña que no todo lo que brilla es oro.

NovelToon tiene autorización de Tintared para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Viaje.

La residencia menor de los Leroux en el distrito de Passy no era la propiedad principal de la familia, pero para los estándares de cualquiera, seguía siendo un palacio de piedra blanca y techos de pizarra que destilaba la opulencia de la vieja Europa. Protegida por altos muros de jardín y un servicio doméstico reducido a su mínima expresión por las órdenes de confidencialidad, Anelly cruzó el umbral sintiendo que el aire regresaba finalmente a sus pulmones. El fantasma de Ethan Dragomir y el terror del bulevar parecieron quedarse fuera, bloqueados por las pesadas puertas de roble.

Al entrar, la rubia no perdió el tiempo en lamentos. Se despojó de la ropa de viaje y ordenó al ama de llaves que preparara la tina principal. Se sumergió en un baño digno de su estatus inventado: agua humeante saturada con sales de sándalo y esencias de lavanda que mandó traer de inmediato. Mientras el calor le devolvía el color a su piel de porcelana, Anelly repasó su estrategia. Sabía que Elean estaba ocupado, pero confiaba en que el heredero volvería a buscar el refugio de su complicidad. Esperó toda la noche, aguzando el oído ante el menor rumor de neumáticos sobre la grava del jardín.

Pero Elean jamás llegó.

El vacío de la gran mansión comenzó a tornarse aburrido y opresivo, hasta que el sonido de su celular en el tocador de su habitación rompió el silencio de la tarde siguiente. Anelly lo tomó con desgano, esperando la voz apagada de su protector, pero lo que escuchó del otro lado hizo que una sonrisa ladina y coqueta se dibujara instantáneamente en sus labios carmín.

Era Leandro Schmeichel.

A sus veinticuatro años, Leandro era el epítome de la arrogancia y la seducción parisina. Atractivo, de mirada felina y con una fortuna familiar que rivalizaba directamente con el imperio industrial de los Leroux, Leandro era el eterno rival de Elean en los círculos de la alta sociedad. Ambos eran conocidos como los casanovas más implacables de la ciudad, y la enemistad entre ellos era un secreto a voces en cada club nocturno.

Anelly y Leandro habían cruzado la línea de la simple cortesía semanas atrás, justo durante los excesos de la celebración de su cumpleaños en la playa. Bajo el techo de la villa costera, mientras la tragedia se cocinaba en las otras habitaciones, ellos habían tenido un encuentro íntimo y salvaje, un secreto que habían continuado alimentando con citas clandestinas en París desde su regreso. Anelly sabía perfectamente que si Elean descubría que su "protegida" se acostaba con su peor enemigo, la furia del heredero Leroux sería definitiva. Pero a ella no le importaba. El peligro añadía adrenalina al juego y Leandro representaba una valiosa pieza de repuesto en caso de que el barco de Elean terminara de hundirse.

—Estoy sola en la propiedad de Passy, Leandro —susurró Anelly, enredando un mechón de su cabello rubio entre los dedos—. ¿Vas a dejarme pasar frío?

Dos horas más tarde, Leandro Schmeichel cruzaba la puerta de la residencia menor. No llegó con las manos vacías; un criado carrozado descargó un elegante estuche de una de las peleterías más costosas de París: una estola de visón legítimo que Anelly recibió con un beso apasionado en el vestíbulo.

Pasaron la noche juntos entre las sábanas de seda de la habitación principal de los Leroux, una profanación absoluta al territorio de Elean que a ambos les causaba una risa cínica y triunfal. Leandro disfrutaba del cuerpo de la mujer que su rival protegía con tanto celo, y Anelly disfrutaba de la seguridad de saber que, incluso sin la tarjeta de crédito de Elean, su belleza seguía siendo una moneda de cambio infalible para garantizar el lujo.

La mañana siguiente trajo consigo la luz gris del invierno y una dosis brutal de realidad.

Leandro aún dormía entre las almohadas cuando el celular de Anelly comenzó a repicar con insistencia. Ella se deslizó fuera de la cama con movimientos felinos y tomó el aparato antes de que el ruido despertara a su amante.

—Anelly —la voz de Elean al otro lado de la línea sonaba distante—.Puedes disponer de la casa de Passy por el tiempo que necesites. Voy a estar fuera de la ciudad, fuera de Francia, por unos días.

—Entiendo, Elean...—respondió ella de inmediato, manteniendo la voz lo más neutra y formal posible.

Al colgar el celular, el rostro de Anelly se transformó. El pánico del bulevar regresó de golpe. Elean se marchaba del país. Su principal escudo humano y financiero la dejaba sola en París, en el mismo territorio donde el espectro demoníaco de Ethan Dragomir caminaba libremente. No podía permitirse el lujo de jugar a dos bandas si una de las bandas ya no estaba en el tablero. Leandro Schmeichel era ahora su única línea de vida, su único protector con el dinero y la influencia suficientes para mantenerla a salvo si el transilvano decidía atacar de nuevo.

Anelly se giró hacia la cama y comenzó a sacudir el hombro de Leandro con una urgencia que no tuvo que fingir demasiado.

—Leandro, despierta. Tienes que irte ahora mismo —dijo, abriendo el armario y arrojándole su ropa con prisa.

—¿Qué pasa? —protestó el joven de veinticuatro años, parpadeando con fastidio por la interrupción—. Es temprano, preciosa.

—Acabo de recibir una llamada de mis abogados —mintió Anelly, modulando una voz cargada de angustia corporativa—. Es una emergencia con mis padres. Ha habido un problema gravísimo con las franquicias familiares en el sur y tengo que marcharme de inmediato a resolver los papeles de las acciones. No puedo quedarme aquí ni un minuto más.

Leandro, adormilado y acostumbrado a los caprichos de las mujeres de su nivel, no cuestionó la farsa. Se vistió a regañadientes mientras Anelly lo empujaba sutilmente hacia la salida, asegurándose de que no quedara el menor rastro de su presencia en la casa antes de que los criados de los Leroux pudieran percatarse. Al despedirse de él con un beso rápido en el coche, Anelly vio el vehículo alejarse por la avenida de Passy.

Se quedó sola en la escalinata, abrazando la estola de visón que Leandro le había regalado, sintiendo que el frío de París se filtraba a través de las costuras. Había salvado la situación con su amante, pero el tablero se había vuelto peligrosamente estrecho. Si Elean se marchaba, ella se quedaría atrapada en una red de mentiras que empezaba a asfixiarla, la rubia sabía que cada paso fuera de esos muros la acercaba más a la mirada de obsidiana del hombre que había jurado destruirla.

1
Alondra Linares
que historia tan bonita llena de mucho odio, ethan siendo rescatado del odio para vivir en oax
b zamitiz
🙂
Mindy Rey
Esa desgraciada tuvo tanta suerte y tiempo para hacer el mal en todo el mundo
Yolanda Luna
Maravillosa
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play