En Valenora, una ciudad donde el poder se hereda con sangre y la traición puede destruir imperios, dos familias dominan las sombras.
Alessia Bellandi, heredera de una poderosa familia italiana, ha aprendido a vivir entre secretos, lealtades y decisiones que nunca le han pertenecido.
Mikhail Orlov, heredero de un imperio ruso construido con disciplina y peligro, sabe que en su mundo una sola equivocación puede costar demasiado.
Cuando una amenaza comienza a mover piezas en las sombras, los Bellandi y los Orlov se ven obligados a sellar una alianza que nadie esperaba: un matrimonio por conveniencia.
Pero lo que comienza como un pacto frío pronto se convierte en una batalla de voluntades, deseo contenido y emociones que ninguno estaba preparado para sentir.
Mientras enemigos ocultos intentan destruirlos desde dentro, Alessia y Mikhail descubrirán que confiar puede ser el riesgo más peligroso ...y también el más inevitable.
porque algunas guerras nacen de la sangre .
Y otras del amor .
NovelToon tiene autorización de Crismeldy Vásquez P para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 17: Nadie toca a los nuestros
El pasillo quedó en silencio absoluto.
Solo se escuchaba la respiración agitada de Giulia y el leve sonido de la lluvia golpeando las ventanas de la mansión.
El hombre mantenía el arma contra ella.
Pero ahora tenía otra apuntándole directamente entre los ojos.
La de Mikhail.
Y la expresión en su rostro era peligrosa.
Fría.
Letal.
—Te daré una oportunidad —dijo con voz baja—. Suéltala.
El infiltrado sonrió apenas.
—No pareces alguien paciente.
—Y tú no pareces alguien inteligente.
Giulia intentó soltarse lentamente, pero el hombre la sujetó con más fuerza.
—Si disparas, ella cae primero.
Mikhail no se movió.
No parpadeó.
Y eso inquietó al hombre más de lo que quería admitir.
Porque los verdaderamente peligrosos nunca necesitaban demostrarlo.
—¿Quién te envió? —preguntó Mikhail.
—Ya lo descubrirás.
El hombre comenzó a retroceder lentamente arrastrando a Giulia consigo.
Intentaba acercarse a la escalera.
Escape.
Mikhail lo entendió inmediatamente.
—No vas a salir de aquí.
—Eso depende de ti.
El dedo del infiltrado se tensó sobre el gatillo.
Y entonces todo ocurrió en segundos.
Un disparo explotó en el pasillo.
Giulia gritó.
El hombre cayó hacia atrás.
Mikhail había disparado primero.
Directo al hombro.
Preciso.
El arma del infiltrado salió deslizándose por el piso.
Giulia logró soltarse y corrió inmediatamente hacia Mikhail.
Él la sostuvo antes de que tropezara.
—¿Estás herida?
Ella negó rápidamente mientras respiraba con dificultad.
—No… no…
El infiltrado intentó alcanzar su pistola otra vez.
Error.
Mikhail le apuntó directo a la cabeza.
Y ahora sí no había nada humano en sus ojos.
—Ni lo pienses.
El hombre soltó una risa débil pese al dolor.
—Ya es tarde para ustedes.
Mikhail avanzó lentamente.
—Empiezo a cansarme de escuchar eso.
El infiltrado sonrió con sangre en la boca.
—Porque es verdad.
Antes de que pudiera reaccionar, el hombre mordió algo dentro de su boca.
Mikhail maldijo inmediatamente.
Veneno.
Otra vez.
El cuerpo comenzó a convulsionar.
Giulia se apartó aterrorizada.
Y segundos después…
el infiltrado murió.
El silencio cayó brutalmente sobre el corredor.
Mikhail bajó lentamente el arma.
Completamente tenso.
Aquello empezaba a convertirse en una firma.
Todos preferían morir antes de hablar.
Y eso solo confirmaba una cosa.
La organización era muchísimo más peligrosa de lo que imaginaban.
Alessia llegó corriendo junto con Yuri y varios guardias.
Su mirada fue inmediatamente hacia Giulia.
—¿Qué pasó?
Giulia todavía temblaba.
—Él… él estaba dentro de la mansión…
Alessia observó el cuerpo en el suelo.
Después miró a Mikhail.
Y notó algo que la dejó quieta un segundo.
Él estaba furioso de verdad.
No frío.
No tranquilo.
Furioso.
Y eso era raro.
Muy raro.
Yuri revisó rápidamente el cadáver.
—Otro sin identificación.
—No son improvisados —dijo Mikhail secamente—. Son entrenados.
Alessia se acercó a Giulia y la abrazó con fuerza.
—¿Te hizo algo?
—No.
Giulia respiró hondo.
—Pero encontró esto.
Le entregó los papeles arrugados que todavía sostenía.
Mikhail tomó uno de ellos.
Su expresión cambió inmediatamente.
—¿Dónde encontraste esto?
Giulia tragó saliva.
—En la biblioteca vieja.
Todos se acercaron.
Eran registros.
Listas.
Transferencias.
Pero lo importante estaba al final.
Nombres.
Muchos nombres.
Personas relacionadas con las familias Bellandi y Orlov.
Y algunos tenían una marca roja al lado.
Alessia frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Yuri respondió primero.
—Objetivos eliminados.
El aire se volvió pesado.
Mikhail siguió leyendo.
Y entonces se detuvo.
Demasiado de golpe.
Alessia notó el cambio.
—¿Qué pasa?
Él levantó lentamente la mirada.
—Tu nombre está aquí.
El corazón de Alessia se tensó.
Mikhail le mostró el documento.
“Alessia Bellandi.”
Marcado en negro.
No en rojo.
Abajo había una sola palabra escrita a mano.
“Prioridad.”
El silencio se volvió asfixiante.
Vittorio apareció en el pasillo justo en ese momento.
Tomó el papel.
Y por primera vez desde que empezó todo…
pareció realmente asustado.
Una hora después, toda la mansión estaba completamente cerrada.
Nadie entraba.
Nadie salía.
Los Bellandi y los Orlov trabajaban juntos revisando cada rincón de la propiedad.
El ambiente era cada vez más tenso.
Porque ya no se trataba solo de infiltración.
Ahora había listas.
Objetivos.
Planes organizados.
Y Alessia estaba en el centro.
Ella permanecía sentada en el despacho de su padre mientras Yuri revisaba documentos cerca de la chimenea.
Mikhail estaba junto a la ventana.
Silencioso.
Pensando demasiado.
—Estoy cansada de que todos me miren como si fuera a romperme —dijo Alessia finalmente.
Nadie respondió enseguida.
Vittorio cerró lentamente una carpeta.
—Porque eres mi hija.
—Y sé defenderme.
—No de esto.
La frase salió más dura de lo que esperaba.
Alessia se levantó inmediatamente.
—Entonces explícame qué soy para ellos.
El silencio cayó.
Y fue Mikhail quien habló.
—Todavía no lo sabemos.
Ella giró hacia él.
—Pero tú sospechas algo.
Mikhail sostuvo su mirada unos segundos.
—Sí.
—¿Qué?
Él respiró lentamente antes de responder.
—Creo que alguien de tu familia les ocultó algo hace años.
El corazón de Vittorio se tensó apenas.
Y Mikhail lo notó.
Alessia también.
—Papá…
Vittorio evitó su mirada.
Error.
Porque Alessia Bellandi detectaba las mentiras demasiado rápido.
—¿Qué no me estás diciendo?
Vittorio permaneció en silencio.
Y eso fue suficiente para confirmar que sí había secretos.
Grandes secretos.
Entonces Yuri recibió una llamada.
Contestó rápidamente.
Su expresión cambió de inmediato.
—¿Qué pasó?
Todos lo miraron.
Yuri bajó lentamente el teléfono.
—Encontraron el auto de Valentina.
Alessia dio un paso adelante.
—¿Dónde está ella?
El silencio duró apenas dos segundos.
Pero fueron suficientes.
—Dentro del auto —respondió Yuri finalmente—. Muerta.