Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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XIV — SALIENDO DEL HOSPITAL
En casa de Felipe...
— Señor... —Tocan a la puerta y le digo que pase — han traído esto para usted — Me interrumpe mi mayordomo de confianza, mientras estoy en mi estudio — Dice anónimo — lo veo algo confundido, pero quizás solo sea algo sin importancia.
— Bien... a ver tráela — Se acerca y la coloca frente a mí, la tomo y es una cajita pequeña igual que la del hospital, pero esta es negra, la abro y ahí está de nuevo, otro trozo de papel y una escritura en tinta — CERCA — Leo en voz alta— ¿Qué es esto? — Le pregunto , este niega, al no saber que decir.
— Estaba dentro de la correspondencia señor Felipe, ya sabe que usted recibe muchos regalos de parte de sus ¿fans" — río de lado, tiene razón, pero esto es muy distinto estos mensajes ¿Porque estos malditos anónimos?
En el hospital...
Han pasado 6 días y mamá aún está conectada al respirador, el tratamiento ha asentado bien, pero no está la fuerza que le impulse a respirar por sí sola, sigo aquí con ella, Felipe ha estado al pendiente de nosotras, prácticamente de todo, cosa que le agradezco mucho, porque en estos instantes no sé qué haríamos...
Tocan mi mano — ¿Tabatha? —Me llaman y tocan mi mano de nuevo — ¿Tabatha? — Entre dormida y despierta del cansancio apenas abro mis ojos, y en eso veo a mi mami, con sus ojitos apenas abiertos y respirando de a poquito por su cuenta, abro los ojos como platos y reacciono.
— ¡Mama! —Termino por despertarme y le veo mejor — ¡Mama estas despierta! — Enseguida se me escapan los sollozos de felicidad — Estas despierta mamita... — Tomo su carita pálida y empiezo a acariciarla con delicadeza — ¿Sabes que el doctor dijo que la única forma que salieras de aquí sería con las patas arriba? — Le comento burlona, y ella solo mueve su cabeza y ríe.
— Ya estoy aquí mi princesa de ojos violeta — su sonrisa es como alimento para mi alma.
— "Te amo mami, despertaste, llevas una semana aquí durmiendo, ¿No te da flojera? —Le beso sus mejillas y ella solo ríe — No puedes excederte, para que no se despierte tus ganas de toser —Ella cierra sus ojitos y los vuelve a abrir como dándome un Sí, mientras sigo hablando con ella y acariciando sus manitas, entra Felipe.
— No me lo puedo creer...—Se pone las manos en la barbilla como pensando y observa a mi mami burlón — Yo pensé que a esta cama le iban a salir raíces —Y empieza a reír, mi mami lo ve y solo sonríe despacio, llega hasta ella y le da un beso en la frente.
— Ya, paren de bromear estoy bien — dice con seguridad.
— Yo dije que, si te salían raíces, te hago una estatua suegra — mi madre lo ve y le rueda los ojos, y sacude su cabeza, así somos los tres, no sabemos quién es peor que quién jaja — Bueno llamaré al doctor —Antes de irse me da un beso suave en los labios, ya los extrañaba.
Entra el doctor y comienza a chequear a mamá, mientras Felipe y yo estamos esperando afuera, esta abrazado conmigo mientras yo sigo con lágrimas de felicidad.
— Estoy tan feliz Felipe, gracias por estar aquí conmigo en estos momentos tan difíciles — Él me abraza más fuerte y deposita besos suaves en mi cabello— ¿Estabas en la empresa? —Le pregunto por el traje que lleva puesto.
Narra Felipe
— Sí, una junta de accionistas, pero todo bien, nada de qué preocuparse —Excepto por la caja que recibí en casa, suelto un suspiro al pensar en eso y Tabatha lo nota.
— ¿Estas cansado? Te noto extraño —Toma mi cara y la observa de un lado a otro de arriba abajo — Estas más feo —Yo le pellizco su nariz y le doy un precioso beso en sus labios, esos labios que me traen loco, pero este beso es interrumpido por el doctor, me separo y carraspeo para disimular la atmósfera.
— Lo siento — Dice el doctor— No quise incomodar —Se ajusta los lentes, se siente apenado — Revisé a la paciente, seguirá por unos días más en el hospital, la pasaremos a una habitación para que estés cómoda — Le habla a Tabatha y le guiña un ojo.
« Haber, Haber, páramelo ahí, este idiota le hizo ojitos a mi novia y frente a mí, ¿Qué le pasa? Ah no, eso si no se lo permito yo, y de una me destaco »
— Gracias doctor —Y me paro al frente obstaculizando su vista hacia Tabatha, la veo y ella muy sonriente con el doctorcito éste — Mi novia y yo... —Le doy énfasis a la palabra YO — Le agradecemos su preocupación, para los próximos trámites diríjase personalmente conmigo — «Pum, toma en tu cara imbécil»
— Eso no hace falta — « ¿Pero qué demonios... haces Tabatha...? » pasa por mi lado y se planta frente al idiota del doctor, quien la ve como si quisiera tenerla para él solo — Personalmente le doy las gracias Doctor Jason.
« ¿Que mierdas, es en serio? ¿Lo llamó por su nombre personal y en tono coqueto? ¡Aaah, pero ya me va a oír la mocosa ésta! »
— De verdad gracias por todo — le abraza « ¡Mierda, mierda y más mierda! » abro los ojos como platos y aprieto las manos en puños que juro que, si estuviéramos en otro lado, le parto toda su mandarina. Se separa de él y se dirige a la habitación, yo solo lo miro a él, que tiene una sonrisa de payaso, y me le planto frente a frente, ahora sí.
— Vuelves a mirarle el trasero a mi novia, y te arranco los ojos — Al payaso se le borra su sonrisa en un segundo, — ¿Entendido doctorcito Scott? —Paso por su lado rozando su hombro, y entro, ahora la otra que me va a oír será la mocosa ésta, carraspeo fuerte para llamar su atención y la obtengo, me cruzo de brazos y me pongo de lado a la pared y le miró fijamente, ella solo me observa curiosa
— Así que...—Veo al otro lado haciéndome el desinteresado — Doctor Scott —Le hago comillas en el nombre, y ella solo abre la boca, no dice nada y a los segundos se ríe — No te rías Tabatha... —murmuro entre dientes.
— ¿Celoso? — Esta chica es malvada, pero, finjo que no.
— No para nada, — Bajo los hombros, para que piense que no, porque sí, me estoy muriendo de celos, por el payaso ése — Para nada, solo pensé que... Sí, Sí, maldita sea Tabatha, estoy ardiendo de estúpidos celos, en nada más ver como el idiota, y payaso ése te está viendo el trasero con una sonrisa estúpida, que si lo tuviera de nuevo al frente le meto sus buenos puñetazos —Bufo molesto, y mi respiración está irregular, alzo mi ceja al terminar de hablar para que vea que hablo en serio. — Y en eso sales tú de coqueta a abrazar al payaso ese ¿Celoso? —Le pregunto alzando las cejas — Pues sí, estoy jodidamente celoso ¿Hay algún problema con eso?
— Eres mi novio, más no mi papá para que me regañes, y si no me vas a regañar, busca el cinturón y me pegas, y si no me vas a pegar no me grites — ¿Qué? ¿Es en serio? ¿Se burla de mí? Está mirando cruzada de brazos, retándome con la mirada, me acerco lentamente, paso a paso a ella y me pongo frente a frente.
— Yo jamás te pegaría, pero si puedo hacer otra cosa —Le susurro al oído, haciéndole cosquillas con mi aliento, y ya veo que se eriza su piel, la tomo por su cuello, la acerco más a mí, y le doy un sonoro beso, lo hago suave, despacio, con mucho amor y cariño, lo menos que quiero es lastimarle, la suelto por falta de aire — Eres mía Tabatha Blanc —Le susurro en sus labios, acaricio su nariz con la mía y le doy un pequeño beso — Y esos ojos tan hermosos, son solo míos.
— Si, soy toda tuya... — se que se burla de mí.
2 semanas después...
En casa de Tabatha...
— Les traje las Invitaciones, a mi reina —Le doy un beso y un abrazo a mi hermosa suegra — Y a mi princesa —Le doy un suave beso — Estas son las invitaciones del Aniversario de mi empresa y de una vez se los digo a ambas —Las miro fijo y les señalo — No acepto un No como respuesta —Tabatha me mira curiosa y me pregunta.
— ¿Porque mi madre es reina y yo princesa? ¿No puedo ser tu reina? —Yo ruedo los ojos, y me toco la nariz, mi princesa y sus locuras.
— Tabatha no seas infantil —La regaña mi suegra— Gracias Felipe trataré de ir, espero estar bien, con mis pulmones — ríe, yo solo asiento y la abrazo.
— Mañana estarás bien, y todos los días —Le digo — Eres una abuela fuerte —Ella sale de mis brazos y me golpea en el hombro.
— Abuela tu madre —Yo le veo serio, y luego todos nos reímos, adoro mi suegra, es una mujer fuerte, le he tenido un cariño especial, y he hecho todo lo posible para que no les falte nada a ambas — Vamos a almorzar — Nos llama desde la cocina, tomo a Tabatha de la mano y caminamos hasta el comedor.
— Mañana temprano irán al centro comercial, escojan lo que quieran, será un regalo de mi parte ¿entendido? — Alzo mi ceja, ya saben que no acepto los no por respuesta y ellas asienten — Muy bien, así me gusta, que sean niñas obedientes, si siguen así, las llevo a comer helados — Alzo las cejas divertidos y ellas solo se ríen a carcajadas, me encanta hacerlas reír y ellas viceversa a mí.