Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.
Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.
Sin embargo, la isla no está desierta.
Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e
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Capitulo 14
El silencio dentro de la habitación se volvió incómodo.
Muy incómodo.
Lou seguía mirándome como si acabara de presenciar un milagro… o una maldición.
Kai permanecía completamente quieto frente a mí mientras Naru seguía acostado a mi lado vigilando cada movimiento.
Mi cabeza todavía dolía horriblemente.
Y honestamente… empezaba a sentirme un poco asustada.
Porque sabía perfectamente que antes no entendía aquel idioma.
Y ahora sí.
Lou fue la primera en reaccionar.
—Rose… —murmuró lentamente—. ¿Qué ocurrió en el templo?
Parpadeé varias veces intentando recordar.
Las escrituras.
La luz.
Las voces.
Sentí un pequeño escalofrío recorrerme la espalda.
—No lo sé… solo vi una pared llena de símbolos raros.
Kai frunció ligeramente el ceño.
Lou se acercó un poco más.
—¿Qué símbolos?
Me encogí de hombros.
—Pues… runas demoníacas.
Lo dije con total normalidad.
Como si estuviera hablando del clima.
Y claramente fue la peor respuesta posible.
Lou abrió los ojos horrorizada.
—¿¡Runas qué!?
Incluso Kai pareció tensarse inmediatamente.
Yo los miré confundida.
—¿Qué? Eso parecían.
Lou se sentó rápidamente frente a mí.
—Rose, nadie puede leer las escrituras del templo.
—Pues aparentemente yo sí.
Kai habló algo rápidamente en su idioma.
Y esta vez lo entendí perfectamente.
—¿Qué decían las palabras?
Tragué saliva lentamente.
Porque sinceramente… no estaba segura.
Recordaba haber entendido las frases mientras las leía, pero ahora todo parecía borroso dentro de mi cabeza.
Como un sueño extraño.
Me llevé una mano a la frente intentando concentrarme.
—No lo recuerdo bien…
Lou seguía mirándome nerviosa.
—Intenta recordar.
Cerré los ojos unos segundos.
Y entonces algunas palabras regresaron lentamente.
Sentí otro escalofrío.
—Hablaban sobre… el océano.
Kai se quedó inmóvil.
—Y las estrellas… creo.
Lou intercambió una mirada rápida con Kai.
Una mirada preocupada.
Eso no me gustó nada.
—¿Por qué me miran así?
Nadie respondió enseguida.
Naru soltó un pequeño gruñido bajo desde el suelo mientras Kai seguía observándome con intensidad.
Finalmente Lou habló.
—Las escrituras del templo son antiguas. Muy antiguas.
—Sí, eso ya lo noté.
Ella negó lentamente.
—Ni siquiera los ancianos pueden leerlas.
Mi corazón empezó a acelerarse otra vez.
—Entonces… ¿por qué yo sí?
Silencio.
Kai finalmente habló.
Y esta vez entendí cada palabra perfectamente.
—Porque la isla te eligió.
Lo miré fijamente.
Y por primera vez…
Aquellas palabras dejaron de sonar completamente absurdas.
La tensión dentro de la habitación seguía siendo incómoda.
Lou parecía a punto de entrar en crisis espiritual y Kai seguía observándome como si acabara de confirmar una profecía ancestral.
Y honestamente… yo ya estaba cansada de tanto misterio.
Suspiré largamente y me dejé caer otra vez sobre las pieles suaves.
—Bueno… al menos no intenté invocar un demonio —murmuré.
Lo dije completamente seria.
Como si aquello fuera el lado positivo de la situación.
Lou me miró horrorizada inmediatamente.
—¡Rose!
—¿Qué? Las runas brillaron, escuché voces y luego me desmayé. Honestamente suena bastante demoníaco.
Lou seguía viéndome con una expresión de absoluto escándalo.
—No bromees con eso.
Abrí la boca para responder.
Pero entonces escuché algo inesperado.
Kai se rió.
Me quedé completamente inmóvil.
Lou también.
Porque aparentemente aquello era un acontecimiento histórico.
La risa de Kai fue baja y grave, profunda, casi ronca. No era una carcajada exagerada… pero sí real.
Y sinceramente…
Le quedaba demasiado bien.
Mis ojos se abrieron ligeramente mientras lo observaba.
Era la primera vez que lo veía reír desde que llegué a la isla.
Y por un segundo dejó de parecer solo el líder intimidante y peligroso de la tribu.
Ahora parecía… humano.
Kai notó que lo estaba mirando y levantó ligeramente una ceja.
Yo aparté la vista inmediatamente.
Genial.
Ahora hasta su risa me afectaba.
Lou seguía sorprendida.
—Nunca había escuchado a Kai reír así.
Kai dijo algo corto sin dejar de mirarme.
Lo entendí perfectamente.
—Tú hablas demasiado.
Fruncí el ceño.
—¿Perdón?
Él volvió a sonreír apenas.
Y eso fue todavía peor.
Porque Kai sonriendo era peligrosamente atractivo.
—No sonrías así —murmuré sin pensar.
Kai inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Así cómo?
Maldita sea.
Ahora podía entenderlo todo.
Sentí calor subir a mis mejillas inmediatamente.
Lou estaba claramente disfrutando demasiado la situación.
—Rose está nerviosa.
—Lou, te juro que si sigues hablando—
Kai volvió a reír suavemente.
Y sinceramente… aquello estaba empezando a ser injusto.
Naru, que seguía acostado junto a mí, levantó lentamente la cabeza observándonos antes de volver a acomodarse tranquilamente.
Kai se acercó entonces hasta sentarse frente a mí.
Demasiado cerca.
Otra vez.
—¿Qué más recuerdas del templo? —preguntó esta vez con voz más seria.
La pregunta hizo desaparecer un poco mi vergüenza.
Fruncí ligeramente el ceño intentando recordar.
—Las voces…
Kai permaneció atento.
—Parecía que miles de personas estaban hablando al mismo tiempo.
Lou tragó saliva.
—¿Qué decían?
Negué lentamente.
—No lo sé. No podía entenderlas… solo sentía que me llamaban.
El silencio volvió a llenar la habitación.
Kai parecía pensativo ahora.
Preocupado incluso.
Y eso sí logró ponerme nerviosa.