En un mundo de poder y violencia, Luca vive sin sentir… hasta que Elena irrumpe en su vida. Entre traiciones y enemigos, el amor se vuelve su mayor debilidad… y su única salvación.
NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 14
🖤 Bajo la Piel del Hielo (Versión Oscura)
Capítulo 14 — El ruido en la cabeza
Pasaron días.
Muchos.
O pocos.
Elena ya no podía distinguirlo.
En ese lugar… el tiempo no existía.
La puerta se abría cada tanto.
Sin aviso.
Sin palabras.
Solo para dejar comida.
Pero ya no era como antes.
Ahora…
Era cada dos días.
Un plato.
Agua.
Nada más.
Y después…
Otra vez el silencio.
Pero no completamente.
Porque algo había cambiado.
Algo peor.
El primer día que empezó…
Elena no entendió.
Un sonido bajo.
Casi imperceptible.
Como una música lejana.
—¿Qué es eso…? —murmuró.
No venía de afuera.
Venía de ahí.
Del cuarto.
Con el paso de las horas…
Subió.
Más fuerte.
Más constante.
Una melodía repetitiva.
Vacía.
Sin ritmo claro.
Sin pausa.
Sin fin.
Elena se llevó las manos a la cabeza.
—No…
Caminó por el cuarto.
Buscando.
Pero no había nada.
Ninguna fuente visible.
—Paren…
Pero no paró.
Nunca paraba.
Día.
Noche.
Si es que existían.
La música seguía.
Siempre igual.
Siempre ahí.
Metiéndose en su cabeza.
Al tercer… o quinto… o décimo día…
Elena ya no podía pensar con claridad.
El hambre.
El frío.
Y ahora eso.
—Cállate… —susurró, golpeando la pared.
La música no cambió.
Ni un segundo.
Se tapó los oídos.
No sirvió.
Se acostó.
No sirvió.
Se levantó.
Tampoco.
—¡BASTA!
El grito salió más fuerte de lo que esperaba.
Su voz sonó quebrada.
Por primera vez.
Real.
Se dejó caer en el suelo.
Respirando agitada.
—No… no… no…
Cerró los ojos.
Pero la música seguía.
Siempre.
La puerta se abrió.
Elena levantó la cabeza.
Dante.
—Así que por fin reaccionás.
Elena lo miró.
Los ojos cansados.
Rojos.
—Apagala…
Su voz no era la misma.
—Por favor…
Dante se quedó en la puerta.
Observándola.
—Solo es sonido.
Elena negó con la cabeza.
—No… no es solo eso…
Se llevó las manos a la cabeza otra vez.
—No para…
Silencio.
—Ese es el punto.
Eso…
Le dolió más que cualquier golpe.
—¿Por qué? —preguntó.
Dante la miró.
—Porque sigue sin romperse.
Elena rió.
Pero no fue una risa normal.
Fue débil.
Cansada.
—¿Y esto… qué es?
—Un intento mejor.
Silencio.
—Decile que no fui yo… —murmuró Elena.
Dante no respondió.
—Decile…
Su voz tembló.
—Que no fui yo…
Silencio.
—No importa.
Eso fue seco.
Frío.
Final.
Elena apretó los ojos.
—Me va a volver loca…
Dante la observó.
—Ese es el plan.
Se giró.
Y se fue.
La puerta se cerró.
Otra vez.
La música siguió.
Sin pausa.
Sin error.
Sin final.
Elena quedó en el suelo.
Temblando.
Débil.
Pero aún consciente.
—No… me vas a romper… —susurró.
Aunque ya no estaba tan segura.
Mientras tanto…
En otra parte de la mansión…
Luca estaba de pie.
Mirando la nada.
—¿Cómo está? —preguntó.
Dante respondió:
—Peor.
Silencio.
—Pero sigue resistiendo.
Eso…
Lo hizo apretar la mandíbula.
—Suban el volumen.
Dante lo miró.
—Ya está alto.
—Entonces que no tenga descanso.
Silencio.
—Quiero verla caer.
Dante dudó.
—Esto la va a quebrar.
Luca lo miró.
—Ese es el objetivo.
Pausa.
—O demostrar que no es quien creo.
Silencio.
Eso…
Fue nuevo.