Una loba Nacida de la raza más fuerte, un Alfa la primera de cuatro hermanos, capas de heredar los más fuertes linajes toma una decisión... – Dejaré esta manada, No soy una máquina de carga –
El Un Gama, último hermano de un Alfa cruel quien lo desprecio por ser un hijo no deseado, en un arranque de guerra quedo solo y sus piernas mal heridas dejándolo en silla de ruedas con solo un aliado su cuidador – Un lobo invalido, es un lobo muerto, Es mejor que termines con tu vida, solo eres un estorbo para este reino–
Ambos de un padre de linaje real un licantropo, pero el no saco nada de eso
El destino los une un día.. ¿ Qué podría pasar ?
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Porque siento esto..
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–Asher… Por favor, déjame hablar.–
Rice lo seguía detrás después de contarle que su sangre podría curarlo –algo que le pareció una broma de mal gusto, pues nunca había escuchado nada parecido.
–No puedo creer que me digas una estupidez como esa.– decía enojado.
–¿Puedes parar por favor?– se puso en medio de su camino, sosteniendo las ruedas de su silla. –Te digo la verdad… Y no te lo dije antes porque los únicos que saben son mi familia y el Rey Licántropo.–
–¿Y crees que mi familia no lo sabría si fuera así? No soy idiota, lo hubiera sabido… Córrete, no quiero hablar.–
–No me pienso mover… Si tu familia no sabía es por Lucían –debió ocultarlo. ¿O por qué crees que quiere mi manada? Acaso se te olvida que te dije que fue uno de los tantos que quería herederos, y el más pesado de todos.–
Asher suspiró –eso tenía razón, pero aún así le parecía insólito que pudiera volver a caminar gracias a su sangre.
–Yo no… ¿Por qué dices que tu sangre puede curarme? Tienes sangre fuerte de alfa, pero…– se apuntó a sí mismo –Esto… Yo no… No lo creo.–
–No te lo dije porque ni siquiera me aceptarás. Además, todo el que sabe de eso solo piensa en ser más poderoso, y que no sea un enfermo que me exprima como limón para usarla en no sé qué…–
–Me dijiste que me dirías la verdad, yo te dije la mía, no te oculté nada. ¿Cómo puedo aceptarte así?– alzó la voz.
–Pues ahora te lo dije y no me crees… Sabes, yo…– se levantó suspirando –Realmente creí que eras alguien diferente, comparado a todos los idiotas que venían todos los días. Pero está bien.–
Asher levantó la mirada; su corazón latía a mil. Podía sentir el dolor de Rice mientras se alejaba.
–Eres libre… Puedes ir a tener tu dilema de lobo muerto, ya no te molestaré con todas mis mentiras y mi familia que se está por matar con la tuya…–
–Rice… ¡Espera!– gritó.
Ella solo caminaba enojada hasta que escuchó un golpe –lo vio en el piso y lo ayudó a levantarse aún furiosa. Asher la miró; estaba enojado consigo mismo por decirle esas cosas sin pensar en cómo se sentía. Ella lo había aceptado desde el principio, tal como dijo su prima. Aunque dudara de sus palabras, ella siempre estuvo ahí y nunca lo hizo sentir incómodo.
–Deja de gruñir, cascarrabias. Caí por tu culpa…– balbuceó.
–Ya cállate…–
–¡Cállate tú, eres muy insoportable!–
–Qué bueno… Ahora podrás liberarte de mí cuando lleguemos, no tenemos más trato, maldito odioso.–
Lo llevaba rápido por el sendero. Asher estaba a punto de explotar. “Cobarde” dijo Emon en su cabeza, lo que lo puso más furioso –detuvo la silla de golpe.
–Pero qué…–
Asher la agarró del brazo y le dio un beso fuerte. Rice se resistió al principio, pero él se acercó más, cayendo con ella sobre el alto pasto verde, siguiendo con sus besos suaves pero intensos.
–Eres una tonta… Después de todo lo que me dijiste, ¿acaso crees que te dejaré? ¿Por qué haces que me preocupe?– la miraba con voz gruesa y sus ojos marrones brillaban al verla.
–¿Ahora tengo la culpa? Tú…–
La besó de nuevo. Luchó un rato hasta que el beso se intensificó; Rice lo envolvió por el cuello mientras él colocaba sus manos en sus senos, haciendo que jadeara.
–No pienso dejarte…– susurró en su cuello mientras empezaba a besarla lentamente por la piel expuesta.
–¿Por qué no…? Acaso ya me ves…– Asher le tapó la boca.
–Eres muy terca, lo sabías… Por tu culpa ahora no puedo estar sin ti. No me importa si eres la diosa de la Luna o si tienes sangre de no sé qué.– La agarró suavemente por el cuello, trayéndola hacia sus labios. –Eres mía.–
El corazón de Rice era un torbellino. Miró alrededor –estaban muy ocultos. Asher la besó de golpe y esta vez no se detuvo: subió su remera besando sus senos mientras con la otra mano se metía entre su ropa interior hasta tocarla.
–No pienso detenerme si sigues así…– jadeó.
–Qué bueno, porque no pensaba hacerlo.– gruñó en su cuello.
Las feromonas de Rice estaban más que disparadas. No dudó en desabotonar su pantalón y meter su mano, jadeando con cada beso en su pecho, sintiendo su erección lista y agradeciendo que ese sí funcionara a la perfección.
–Sube…– jadeó Asher, levantándola sobre él.
Ya estaban desnudos juntos, más que excitados. Rice entró despacio; Asher la sostuvo por los glúteos, apretándola más cuando sintió una ligera sensación de romper algo.
–Au…–
–Rice… ¿Dime que no eres virgen?– la miró más que perdido al ver su dolor.
–Me olvidé esa parte cuando ya estabas encima mío…–
Asher se mordió los labios, continuando con los besos mientras se colocaba arriba, acomodando sus piernas sin hacerle peso, moviendo sus caderas como si nunca hubiera estado inválido. Se movió despacio, mirándola con más deseo, sintiendo su interior cálido y apretado, acelerando sus movimientos hasta llegar al clímax juntos.
–Márcame…– jadeó.
Asher ya mostraba sus colmillos ante el desenfreno; los clavó en su cuello al mismo tiempo que ella lo hacía en el suyo.
–El mío arderá un poco…–
Lamió su marca tratando de calmar su respiración, mientras seguía besándolo. Aún no podían moverse –el nudo no se bajaría pronto.
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