NovelToon NovelToon
Ceo No Soy La Madre De Su Hijo

Ceo No Soy La Madre De Su Hijo

Status: En proceso
Genre:CEO / Padre soltero / Matrimonio arreglado
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella pasa una noche con un Ceo Y ese luego la secuestra al creer que ella esconde a su hijo

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 11

Mateo no soltó su mano.

Al contrario…

la sostuvo con más firmeza mientras la guiaba entre la multitud.

—Con cuidado —murmuró, colocándose frente a ella para cubrirla de las cámaras.

Los flashes no paraban.

Las voces tampoco.

Pero él no dudó.

La llevó directo al automóvil, abriendo la puerta y haciéndola entrar primero.

Luego subió él.

La puerta se cerró.

Silencio.

Por fin.

Valentina se giró de inmediato hacia él.

—¿Por qué dijiste que nos íbamos a casar, Mateo? —exigió, furiosa.

Él ni siquiera parecía alterado.

La miró.

Tranquilo.

Seguro.

—Porque es verdad —respondió—. Nos vamos a casar, mi amor.

—¡NO! —explotó ella—. ¡No decides eso tú solo!

Pero Mateo no discutió.

Se inclinó.

Y la besó.

Valentina se quedó rígida un segundo.

Sorprendida.

Molesta.

Pero no lo apartó de inmediato.

Cuando él se separó…

ella solo suspiró, frustrada, apoyando la cabeza contra el asiento.

—Eres imposible…

Mateo sonrió levemente.

Como si eso no fuera una queja.

Sino una confirmación.

 

Minutos después…

La mansión.

El auto apenas se detuvo cuando Valentina abrió la puerta.

Y corrió.

Directo.

Sin mirar atrás.

Subió las escaleras, entró a la habitación…

Y cerró.

Con llave.

Click.

Silencio.

Se dejó caer sobre la cama.

Agotada.

Confundida.

Molesta.

Y entonces…

levantó la mano.

El anillo brilló bajo la luz.

Hermoso.

Demasiado.

Valentina lo observó en silencio.

Girándolo ligeramente.

Como si no pudiera dejar de mirarlo.

—Es tan lindo… —murmuró.

Hizo una pausa.

Y su expresión cambió.

—Solo el anillo.

Apretó los labios.

—A ti te odio, Mateo.

Pero su voz…

no sonó tan firme.

Porque en el fondo…

algo dentro de ella empezaba a cambiar.

Aunque no quisiera admitirlo.

 

Del otro lado de la puerta…

Mateo estaba ahí.

Apoyado contra la pared.

Había escuchado todo.

Cada palabra.

Y aun así…

sonrió levemente.

—Mientes —murmuró para sí mismo.

Cerró los ojos un segundo.

Tranquilo.

Seguro.

—No me odias.

Se apartó de la puerta.

Y empezó a caminar.

Como si ya supiera…

que tarde o temprano…

ella iba a quedarse.

En otra parte de la ciudad…

Un televisor encendido.

La noticia en todos los canales.

“El CEO más importante del país aparece en una joyería con su novia secreta… ¡y anillos de compromiso!”

Dylan se quedó inmóvil.

Mirando la pantalla.

Valentina.

Con ese anillo.

Con él.

Su expresión cambió lentamente.

De sorpresa…

a molestia…

y finalmente—

a algo más oscuro.

Tomó su teléfono.

Marcó.

 

En la mansión…

El celular de Mateo vibró.

Miró la pantalla.

Número desconocido.

Respondió.

—Habla.

Silencio al otro lado.

Y luego—

—Así que… ¿es verdad?

Mateo frunció levemente el ceño.

—¿Quién habla?

—Alguien que conoce muy bien a Valentina.

Eso fue suficiente.

Mateo se tensó.

—Habla claro.

—Dylan.

Silencio.

Corto.

Pero pesado.

—Su ex.

Mateo no respondió de inmediato.

Su expresión se volvió fría.

—¿Qué quieres?

Dylan soltó una pequeña risa.

—Solo confirmar lo que dicen las noticias… ¿de verdad estás comprometido con ella?

Mateo no dudó.

—Sí.

Silencio.

Pero esta vez fue distinto.

Porque lo que vino después…

no fue una simple conversación.

Fue una provocación.

—Vaya… —murmuró Dylan— entonces sí es cierto.

Hizo una pausa.

—Qué ironía.

Mateo entrecerró los ojos.

—Cuida cómo hablas.

—¿Por qué? —respondió Dylan con tono burlón—. Solo estoy diciendo la verdad.

Otra pausa.

Más venenosa.

—Estás comiendo mis migajas.

El aire se congeló.

Mateo no dijo nada.

Pero su mandíbula se tensó.

—Yo la dejé —continuó Dylan—. Y créeme… no vale la pena.

Error.

Grave error.

—Deberías alejarte de ella —añadió—. Es lo mejor para ti.

Silencio.

Pesado.

—Porque si yo quisiera volver… —su voz bajó, confiada— ella ni lo dudaría.

Mateo no parpadeó.

—Te dejaría —remató— para regresar conmigo.

Silencio.

Total.

Y entonces…

Mateo sonrió.

Pero no era una sonrisa normal.

Era fría.

Peligrosa.

Letal.

—Terminaste —dijo en voz baja.

Dylan soltó una risa.

—Tómalo como un consejo.

—No.

Pausa.

—Lo tomo como una amenaza.

El tono de Mateo cambió.

Por completo.

—Y yo no tolero amenazas.

Dylan guardó silencio un segundo.

Por primera vez…

dudó.

Pero ya era tarde.

Mateo habló otra vez.

Más bajo.

Más controlado.

Más aterrador.

—Aléjate de ella.

Silencio.

—O voy a hacer que desear haberlo hecho.

La llamada se cortó.

Mateo bajó el teléfono lentamente.

Su mirada se endureció.

Oscura.

Decidida.

—Te equivocaste… —murmuró.

Porque Dylan no entendía algo.

Muy importante.

Valentina ya no era solo una obsesión.

Ni un recuerdo.

Ahora…

era suya.

Y acababa de ganar un enemigo.

Uno que no iba a ignorar.

Mientras tanto…

En la habitación…

Valentina seguía mirando el anillo.

Sin saber…

que acababa de convertirse en el centro de una guerra.

—¿Por qué eres tan difícil, Mateo…? —murmuró Valentina, apoyando la frente contra la puerta—. Por favor… déjame ir.

Silencio.

Del otro lado…

pasos.

Mateo llegó hasta la habitación.

Intentó abrir.

Pero estaba cerrada.

—Valen… abre la puerta —dijo, controlado.

—NO —respondió ella sin dudar.

Mateo apoyó la mano contra la puerta.

Respiró hondo.

—Valen, amor… por favor.

—Ya te dije que no.

Silencio.

Un segundo.

Dos.

Y entonces—

—Bien… entonces que así sea.

Sus pasos se alejaron.

Valentina se quedó quieta.

Escuchando.

Esperando.

Nada.

Silencio total.

—Creo que se enojó… —murmuró.

Se dejó caer en la cama.

Suspirando.

—Bueno… mejor —pensó—. Quizás empiece a alejarse de mí… y me deje en paz.

Cerró los ojos un momento.

Por primera vez en el día…

un poco de tranquilidad.

Pero—

Un ruido.

Metálico.

Extraño.

Valentina frunció el ceño.

—¿Qué…?

Se levantó lentamente.

Miró hacia la puerta.

Y entonces lo vio.

El picaporte…

moviéndose.

—¿Mateo…?

Un tornillo cayó al suelo.

Luego otro.

Y otro.

—No… —susurró.

Del otro lado—

Mateo.

Con un destornillador.

Quitando la puerta.

Tornillo por tornillo.

Como si nada.

—¡¿QUÉ HACES?! —gritó ella.

Demasiado tarde.

El último tornillo cayó.

Y la puerta…

cedió.

Cayó hacia adentro con un golpe seco.

Mateo apareció.

Tranquilo.

Como si acabara de hacer algo completamente normal.

Valentina lo miró, completamente impactada.

—¡TE VOLVISTE LOCO!

Mateo la observó.

Y sonrió apenas.

—Sí —respondió—. Estoy loco… de amor por ti.

Entró.

Sin pedir permiso.

—Y me niego a pasar una noche sin ti.

Valentina retrocedió un paso.

—Estás enfermo.

Mateo inclinó ligeramente la cabeza.

—Y estoy obsesionado contigo.

Silencio.

Pesado.

Valentina lo miró.

Y por primera vez…

no había solo enojo.

Había resignación.

—¿No podré librarme de ti… verdad? —preguntó, más bajo.

Mateo no dudó.

Ni un segundo.

—No.

Se acercó un poco más.

—Jamás.

El aire se volvió denso.

Inevitable.

Y Valentina…

empezaba a entender algo.

Escapar de Mateo…

no iba a ser fácil.

Porque él no pensaba rendirse.

Nunca.

1
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Tere Jimenez
cada capítulo es más interesante felicidades
Tere Jimenez
cómo que estamos muy intriga dos perdió la memoria y le robaron el bebé
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias por compartir
Karina Vazquez Gonzalez
interesante historia
💙💫Géminis 💫💙
🤭🤭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play