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Ecos Del Pasado: Una Nueva Vida.

Ecos Del Pasado: Una Nueva Vida.

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / La Vida Después del Adiós / Reencuentro / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

La perdida de un ser amado es difícil de superar; pero al final siempre llega una pequeña luz que comienza a iluminar nuestras vidas hasta cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un doloroso adiós.

El murmullo de la habitación se convirtió en un sonido distante; las máquinas continuaban funcionando, pero esto no era suficiente para sostener la vida de Bianca. Su cuerpo, ahora débil, se aferraba apenas a hilos invisibles, mientras su rostro sereno, reflejaba una quietud que bien podría ser paz o, quizás, resignación.

Natalia se retiró despacio, pero sus lágrimas habían cambiado. Ya no eran de dolor ni de odio, sino de una profunda despedida; esas que solo brotan cuando, a pesar de todo, el amor persiste.

Emiliano permanecía inmóvil, sujetando la mano de Bianca con desesperación, como si aquel simple contacto pudiera retenerla, aferrándola a la vida.

— No tienes que irte… — Susurró él sin poder controlar el temblor en su voz. — No así, no ahora que al fin te atreviste a mirar atrás, no ahora que te atreviste a mirarme.

Bianca abrió los párpados por última vez, apenas. En esa mirada, Emiliano descubrió por completo una mezcla de vulnerabilidad, humanidad y amor que nunca antes había percibido.

— Lo siento. — Susurró ella sin aliento y sin fuerza. — Por no… dejar que te quedaras… conmigo.

Una lágrima solitaria descendió por su rostro al exhalar un último suspiro, hondo y casi aliviado, antes de que todo quedara en silencio.

La quietud fue interrumpida por el pitido agudo y persistente del monitor, un sonido que cortó la atmósfera. Natalia cerró los ojos respirando profundamente. Emiliano inclinó la cabeza en resignación mientras las lágrimas en su rostro fluían sin poder contenerlas. La habitación se inundó de un vacío asfixiante, de esa clase de silencio que resulta ensordecedor.

El funeral de Bianca fue un evento discreto e íntimo, en silencio, como si su compleja vida no permitiese un homenaje público. La noticia de su muerte fue devastadora para su madre, quien, desde la prisión, se quitó la vida al no poder soportar el dolor.

Pocas personas asistieron a despedirla, pero todos los que estuvieron presentes lo hicieron con el corazón destrozado.

Emiliano fue el último en retirarse. Se quedó frente a la tumba hasta que anocheció, sujetando entre sus manos, una carta arrugada que había escrito para ella y que jamás se había atrevido a entregarle.

“Te amé incluso cuando me querías hacer creer que solo era un juego. Te amé incluso cuando no sabías cómo recibirlo. Y aún ahora, cuando ya no estás, sigo amándote. No por lo que fuiste… sino por lo que dejaste ver en el último instante.”

Finalmente la dejó sobre la lápida y se marchó, sin buscar consuelo ni desahogar su rabia. Lo hizo con un dolor tan hondo que sabía que no se iría del todo, y que solo dejaría profundas cicatrices.

Bajo un cielo cubierto por un tenue manto gris, como si la propia naturaleza estuviera de luto, Emiliano descendió del auto lentamente. El paisaje le resultaba familiar, pero el nudo que le oprimía el pecho persistía. Había regresado al lugar que marcó el principio y el fin de su historia con Bianca.

Era una antigua y pequeña casa de madera a orillas de un pequeño lago, donde la luna se reflejaba cada noche. Allí habían vivido sus momentos más intensos, una mezcla de deseo, confusión y un amor que Bianca nunca pudo aceptar. A pesar de todo, Emiliano estaba de vuelta. No sabía exactamente el motivo de su regreso, quizá solo buscaba respuestas o, tal vez, quería despedirse de ella para siempre.

El silencio de la noche envolvía la casa, y mientras Emiliano cruzaba el umbral, la puerta emitía un chirrido familiar. El lugar seguía intacto, era un eco de los recuerdos compartidos.

Su mirada se detuvo en una caja de madera sobre la mesa del comedor. Al acercarse, distinguió su nombre grabado a mano. Su corazón se aceleró, era la letra de Bianca.

Con manos temblorosas, levantó la tapa. Dentro de esta, encontró un colgante dorado con una piedra turquesa, el mismo que ella había usado aquel último verano y que él le había regalado,  junto a una carta, meticulosamente doblada. Sin dudar, desdobló el papel y empezó a leer.

Mi amado, Emiliano.

Si estás leyendo esto, es porque yo ya no estoy contigo, y nunca más podré hacerlo.

Te mentí durante años, y me mentí a mí misma. Creí que podía borrar lo que sentía por ti y continuar con mi vida como si nada. Creí que podía esconderme de esa versión de mí que sólo tú conociste, pero me equivoqué.

Nunca dejé de amarte. Y aunque me costó aceptarlo, también me costó más aún tener que ocultarte lo más importante de mi vida; nuestra hija.

Se llama Amelie, tiene cuatro años, y es la única parte de mí que nunca estuvo contaminada por el odio, la culpa o el miedo. Fue criada con amor; con el amor que yo no supe darte a ti.

No te la mencioné antes porque no creí merecer que la amaras. Porque pensé que tú seguirías adelante, y yo… no quería arrastrarte a mis sombras. Pero ahora, ya no hay más tiempo, y tú mereces saberlo.

Amelie está en el sur, en casa de Lucía, una amiga muy querida para mí. Ella ha cuidado de nuestra hija como si fuera suya. No sé qué harás con esta verdad, Emiliano. No te pido nada. Solo que la mires una vez, solo eso. Porque cuando lo hagas… sabrás que fue fruto de algo real.

Gracias por haberme amado, incluso cuando yo no pude hacerlo bien. Gracias por haber existido en mi vida, aunque fuera por poco.

Te amo. Bianca.

Emiliano bajó la carta con lentitud. El abrumador y asfixiante silencio del lugar contrastaba violentamente con el huracán de emociones que lo estaba consumiendo por dentro. Incapaz de moverse, se dejó caer en la vieja silla de madera. Aún sostenía el colgante entre sus dedos mientras las lágrimas, junto a una dolorosa afirmación de la realidad, surcaban su rostro.

Tenía una hija. Una hija, fruto de su amor con Bianca. En algún lugar, una niña con ojos que tal vez se parecían a los de Bianca lo esperaba, sin saber que su historia estaba a punto de dar un giro.

Tras respirar profundamente, Emiliano apretó la carta contra su pecho. En ese instante supo que su vida iba a cambiar para siempre. Ya no era solo el hombre que había perdido a la mujer que amaba, sino que ahora era, irrevocablemente, padre.

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Ingrid Perez
Excelente novela me gustó mucho te deseo muchas bendiciones y felicidades gracias 🤗😘
Sabri Nahir Zapata Zini
Fue hermosa la historia!! Me encanto
Mariela Alejandra Gonzalez
me encantó distinta a otras novelas excelente autora!!!!! éxitos!!
Maria Del Carmen Valenzuela
Hermosa novela, tierna y aapasionante
Maria Elena Martinez Lazaro
Claro que sí me gustó mucho gracias querida Dios te continúe bendiciendo
Maria Elena Martinez Lazaro
😊😊😊que hermoso
Luna Stars
No, no hace parte de ninguna obra anterior.
Mariela Alejandra Gonzalez
me gusta hoy empeze a leer. pregunto está historia viene de una novela anterior? pregunto para entender y poder leer desde el principio.
Claudia Patricia Cruz Saa
Amo a esa niña 🥰🥰
Luna Stars
Querid@ lector@, muchas gracias por informarme de ese error. 🤭 Ya lo he corregido.
ShaLop
Escritora el protagonista se llama, Emiliano Maximiliano. O Maximiliano Emiliano. En cada párrafo le cambias el nombre 😂😂
Maria Elena Martinez Lazaro
🤣🤣🤣🤣 que sincera está Amalia. Cara de tormenta 🤣🤣🤣🤣
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente historia, está buena la trama
Martha Mena Wong
El primer capítulo y ya estoy llorando que abra hecho para terminar asi
Elizabeth Sánchez Herrera
más ➕ capítulos
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