Descripción
Betina nunca tuvo nada. Criada en una hacienda de Minas Gerais, dormía en el establo mientras su madrastra y hermanastra se paseaban por la casa como reinas. La única herencia que recibió de su padre fue callarse y trabajar.
Hasta que un accidente lo cambió todo.
Carlos Eduardo Schmidt —Edu para quienes se lo ganaban— era el heredero de una de las familias más ricas de São Paulo. Joven, arrogante y acostumbrado a conseguir lo que quería. Hasta que un accidente lo dejó en silla de ruedas y le arrancó todo lo que creía que era él.
Cuando Betina llega a la mansión Schmidt como cuidadora, ninguno de los dos espera que algo cambie. Él la mira como a otra empleada más. Ella lo mira como al hombre más difícil con el que ha tenido que lidiar en su vida.
Pero entre los cuidados del día a día, los roces que ninguno de los dos sabe cómo nombrar, y los secretos que empiezan a salir a la luz dentro de esa familia, algo crece que ninguno de los dos puede detener.
Él aprendió que el dinero no compra lo que más necesitaba. Ella descubrió que el campo que la definía no era una limitación, sino su mayor fortaleza.
Una historia de amor entre dos mundos opuestos. Con todo lo que eso implica: pasión, celos, conspiraciones familiares, secretos enterrados que salen a la superficie... y un romance que empieza donde nadie lo esperaba.
Para quienes disfrutan de romances con tensión, personajes de verdad y esa sensación de no poder soltar el libro hasta saber cómo termina.
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La vida en la hacienda
Encontramos a la yegua, ya entrada la noche, no aguantaría moverse del lugar, estaba entrando en trabajo de parto
Carlos-Vamos a tener que hacerle el parto, Betina
Betina-Pero ya empezó a llover, señor Carlos.
Nos bajamos del caballo y empezamos a ayudar a la yegua, la lluvia cayó fuerte, nublándonos la vista, la yegua tenía mucha dificultad para tener a la cría
Carlos-Está atorado, vas a tener que meter la mano, Betina, ve tú, tienes los brazos más delgados
Así lo hice, metí la mano en la yegua y logré voltear al potro, y jalé sus patas, un hermoso potrillo, uno más que ayudé a nacer, estaba toda cubierta de sangre
Carlos-Muy bien, muchacha, deberías estudiar veterinaria, se te da muy bien con los animales.
Nos levantamos, yo cargué al potro en brazos y lo llevé con mi amigote, mientras Carlos llevaba a la yegua, fuimos avanzando, estábamos lejos y bajo la lluvia, cuando llegamos, pusimos a la yegua y su cría en la caballeriza, los alimentamos
Don Carlos me despeinó y se fue a descansar a su casa, yo me fui a bañar y volví a verlos
Betina-Son hermosos, buenas noches
Apagué todo el establo y vi un video de clases, y de nuevo me dormí, desperté con el ruido del anuncio del video, me lavé los dientes, todavía estaba bien oscuro.
Prendí el fogón que hice y puse agua a hervir, y preparé mi primer café, y cociné dos huevos, me senté y comí tomando café, don Carlos llegó y se sentó conmigo, había traído pan otra vez y también algunas cosas del mandado.
Betina-No hace falta, señor Carlos
Carlos-Claro que sí, estás cada día más flaca
Agradecí, cuando salió el sol fuimos a ver a la yegua
Betina-¿Será que va a ser igual a la mamá?
Carlos-Creo que sí, vamos por el ganado
Estaba ensillando al caballo cuando mi papá entra con Rosalina e Isabel.
Manoel-Hija
Betina-Hola, buenos días
Manoel-¿Cómo estás?
Carlos-Flaca, hace años durmiendo en este establo, así es como está, debería darle vergüenza Manoel, qué le pasó a usted.
Betina-Yo estoy bien, señor Carlos, por favor
Carlos levanta la mano y se va, Isabel lo mira feo
Manoel-¿Necesitas algo?
Justo cuando iba a hablar, Isabel me interrumpe
Isabel-Supe que nació un caballo.
Betina-Sí, está en la caballeriza, con permiso
Veo la tristeza en la mirada de papá, pero no tiene el valor de enfrentar a Isabel, probablemente tiene miedo de quedarse solo el resto de su vida.
Salí dejándolos y seguí a Carlos, explorando hacienda adentro, hasta que paramos en un arroyo
Carlos-Discúlpame.
Carlos - capataz de la hacienda
Betina-No me quejo, señor Carlos
Carlos-Tú eres su hija, Manoel te trata como basura, ¿por qué no vienes a vivir con nosotros?
Betina-Ya le dije que no puedo, le agradezco la amabilidad señor Carlos, pero mi lugar es aquí.
Don Carlos me abraza, lo tengo como un padre
Carlos-Mi esposa y yo nunca tuvimos hijos, y te queremos mucho, niña
Betina-Lo sé, los amo a los dos, son la familia que más amor me da
Nos quedamos mirando la hermosa vista del arroyo y seguimos detrás del ganado
Sentir el viento en la cara, y el olor del campo, era lo que más me gustaba, me sentía un espíritu libre, mi amigote me llevaba a los lugares correctos, seguía mis órdenes
No hacía falta golpear al caballo, él me seguía a donde fuera, cuando me bajaba a ver el ganado él me seguía, era maravilloso vivir aquí, a pesar de todo.
Metimos todo el ganado al corral, era día de vacunación y me encantaba verlo, era genial ver a los tres veterinarios vacunar y revisar a los animales, me sentía atraída por eso.
Veterinaria-Te gusta esto, ¿verdad?
Betina-Sí, don Carlos cree que debería estudiar esto
Veterinaria-Y te iría muy bien, ya tienes el instinto, si quieres te ayudo, aquí está mi tarjeta.
La agarro y la veo trabajar, ¿cómo voy a estudiar veterinaria si ni pasé de cuarto grado y apenas sé leer o escribir? Creo que me haría vieja estudiando.
En la noche volví al establo, y revisé a la yegua, y me quedé un rato con ellos, cuando me levanto veo a mi papá dejando un plato de comida y jugo en la mesita junto a mi cama
Betina-Qué susto, papá
Manoel-No quería asustarte, perdón
Betina-¿Está bien, señor?
Manoel-Yo soy el que debería preguntarte eso
Me acerco
Betina-Te amo, papá😭
Se me llenan los ojos de lágrimas
Manoel-Necesito entrar, Isabel no sabe que estoy aquí afuera, los patrones vienen este fin de semana
Betina-Está bien.
Se va y me limpio las lágrimas, no toqué la comida, me bañé y llevé el plato tal como lo dejó, lo puse sobre la mesa y salí muy despacito, me dirigí a la casa de la hacienda
Era muy grande, así que había que limpiarla, agarro los productos y subo al piso de arriba, limpio todo, amaneció y estaba bajando las escaleras. Dejé todo y me fui al establo, tomé café y Carlos me mira
Carlos-¿Dónde estabas? ¿No dormiste?
Betina-Estaba limpiando la casa de los patrones, llegan el fin de semana
Carlos-Dios mío Betina, mira cómo estás, ve a dormir
Betina-No, voy a ayudar, necesitamos llevar el ganado al otro lado, señor Carlos
Carlos-Tú te quedas, Betina, descansa
No insistí, estaba muy cansada la verdad, él se va y me acuesto un rato, pero no logro dormir, me levanto y vuelvo a la casa, le sigo dando al quehacer de la casa
La planta baja quedó toda limpia, le puse el aroma de gente rica a la casa, y la cerré toda, todavía quedaba la parte de afuera, lavé toda la terraza
Jardinero-Buenos días, muchacha
Betina-Buenos días, don José, si arranca algunas rosas ¿me separa unas cuantas?
José-Claro, los patrones necesitan contratar a alguien para limpiar, esta casa es enorme
Betina-Sí lo es, pero parece que están pasando por algo
José-Dicen que el hijo de ellos tuvo un accidente
Betina-¿Tienen un hijo? Él nunca vino aquí
José-Gente rica, hija, a esa gente le gusta la ciudad grande.
Betina-Es verdad
Don José siguió con lo suyo y yo me fui a la cocina, descongelé las carnes en el microondas y las sazoné todas, las separé en recipientes para que fuera más fácil, como yo era la que iba a hacer el almuerzo y la cena de ellos, necesitaba ser ágil, cuando ellos estaban aquí, yo solo servía la casa
Mi uniforme de chica del campo se cambiaba por ropa de empleada de la casa, termino, y cuando veo el reloj ya era de noche, cerré todo con llave
José-Toma, hija, buenas noches
José me entrega un ramo de rosas hermoso, le doy las buenas noches y me voy al establo, puse las flores junto a la cama en una cubeta, y me fui a bañar. Me tiré en la cama, no cené, y ni recuerdo si almorcé. Me apagué, solo desperté a las cinco de la mañana con Carlos sacando a la yegua y al potro de la caballeriza.
Betina-Buenos días
Carlos-Buenos días, voy a llevarlos con la veterinaria para vacunarlos, ¿quieres ir?
Betina-Espérame
Me pongo la ropa y voy, la veterinaria me enseña a poner las vacunas, me entrega un maletín
Veterinaria-Tu primer kit, te voy a enseñar todo, y quiero que estudies mucho
Betina-Gracias, sí lo haré
La veterinaria me pide mi celular y me inscribe en una escuela en línea, ni sabía que existía. El resto del día, puse mucha atención en todo lo que ella me enseñaba.
/Scare/