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TODO LO QUE CALLÉ POR TI

TODO LO QUE CALLÉ POR TI

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Garizao




Valentina Ruiz, de 29 años, se casa con Alejandro Montesinos en una ceremonia de ensueño, pero apenas después del matrimonio, él tiene que viajar a Estados Unidos por un largo viaje de negocios. Mientras él está ausente, la familia de Alejandro – su madre doña Elena, su hermana Carolina y su tío Javier – la trata con indiferencia, desprecio y hasta humillaciones.

Cuando Valentina descubre que Alejandro le es infiel con su antigua novia, decide callarlo todo para proteger el matrimonio que tanto soñó y porque cree que su amor puede cambiar las cosas.

NovelToon tiene autorización de Lina Garizao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Valentina cerró la puerta de su habitación con un clic suave y se apoyó contra ella, sintiendo cómo las piernas le fallaban. Se deslizó hasta el suelo, agarrándose a la tela de su falda con las manos temblorosas, y por fin soltó el llanto que llevaba contenido desde que había visto el mensaje de Sofía.

No era un llanto suave y silencioso como los anteriores – era un llanto profundo, desgarrador, que venía desde lo más hondo de su alma. Lloró por el amor que le había dado a Alejandro sin reservas, por todo lo que había dejado atrás para estar con él – su casa, sus amigos, su trabajo, su vida. Lloró por las promesas que él le había hecho y que ahora parecían tan vacías como el aire.

Se arrastró hasta la cama y se acurrucó sobre las sábanas frías, abrazando la almohada como si fuera el cuerpo de Alejandro. ¿Por qué? Se preguntó una y otra vez. ¿Por qué me hizo esto? Después de que yo le dejara todo, después de que me quedara en esta casa donde nadie me quiere, después de que callara cada crítica y cada humillación por él.

Recordó la tarde en que se habían comprometido, en un pequeño parque de Sevilla, con los árboles llenos de flores de jazmín. Él le había puesto el anillo en el dedo y le había dicho: "Nunca te haré daño, Valentina. Te protegeré de todo el mundo." Ahora esas palabras sonaban como una burla en sus oídos.

Mantuvo los ojos abiertos hasta bien entrada la noche, mirando el techo en la oscuridad. En varias ocasiones extendió la mano hacia el teléfono que estaba sobre la mesita de noche, dispuesta a marcar su número y preguntarle directamente qué pasaba, a gritarle su dolor, a pedirle que la explicara todo. Pero cada vez que iba a hacerlo, se detenía.

Recordó la mirada de desprecio de Carolina, las palabras frías de doña Elena, cómo la habían tratado en la reunión familiar, cómo le habían dicho que no era una verdadera Montesinos. Si Alejandro la dejara, ¿qué sería de ella? No tenía trabajo en Madrid, no tenía amigos aquí, su casa en Sevilla ya no era la misma ahora que estaba casada. Se sentiría completamente sola, sin nada ni nadie que la apoyara.

Además, aún quedaba un rayo de esperanza en su corazón – quizás el mensaje de Sofía era una mentira, quizás era una obsesión de ella y Alejandro no había hecho nada malo, quizás cuando regresara explicaría todo y le diría que solo la ama a ella. Quizás las cosas podían cambiar, quizás él se daría cuenta de lo mucho que la necesita, quizás la familia terminaría por aceptarla.

Con esas pensamientos vagando por su mente, Valentina fue perdiendo el conocimiento, sumida en un sueño agitado donde veía a Alejandro sonriendo con Sofía mientras ella se quedaba sola en la puerta de la mansión, mirándolos alejarse.

Se despertó al día siguiente con el cuerpo dolorido y los ojos hinchados y quemados. El sol brillaba con fuerza a través de la ventana, como si nada hubiera pasado, como si el mundo no se hubiera venido abajo la noche anterior. Se sentó en la cama y miró su reflejo en el espejo del tocador – se veía destrozada, pero sabía que tenía que seguir adelante.

Se lavó la cara con agua fría, se maquilló ligeramente para disimular los ojos hinchados y se vistió con ropa sencilla pero ordenada. Bajó a la cocina donde doña Elena ya estaba sentada, tomando su café.

—Buenos días, Valentina —dijo su suegra sin levantar la vista del periódico—. Pareces cansada. ¿Te sentiste mal anoche?

—Sí, señora —respondió Valentina con voz baja, preparándose el café—. Creo que me he resfriado un poco. Pero ya estoy mejor.

Mantuvo la cabeza baja mientras preparaba el desayuno, evitando mirar a doña Elena a los ojos. Decidió en ese momento que nadie sabría nada de lo que había descubierto. Seguiría haciendo lo suyo, cuidando la casa, esperando la vuelta de Alejandro. Seguiría callando su dolor y sus dudas, porque el miedo a estar sola era más fuerte que el dolor de ser engañada. Por él, estaría dispuesta a esperar un poco más, a creer que las cosas podrían mejorar. Porque no tenía más remedio que aferrarse a la única esperanza que le quedaba.

Más tarde esa mañana, Carolina entró en la cocina mientras Valentina estaba limpiando los platos.

—¿Sigues mal? —preguntó, con una mirada que no parecía tener mucho interés—. Mi madre dice que si no te sientes bien, deberías llamar al médico de la familia. Pero no vayas a ninguno de esos centros baratos de la ciudad.

Valentina se secó las manos con un paño y volvió a encararla.

—No es necesario, gracias. Ya estoy mejorando.

—Bueno —dijo Carolina, abriendo la nevera para coger un zumo—. Ojo con eso, que mi madre no le gusta que la gente se quede acostada todo el día en esta casa. Hay cosas que hacer, siempre hay cosas que hacer.

Valentina asintió sin decir nada más, pero Carolina se detuvo en la puerta antes de salir.

—Ah, por cierto —añadió, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—. He recibido un mensaje de Sofía. Dice que está de vuelta en Madrid y que quiere venir a visitarnos pronto. Mi madre está encantada. Dice que siempre fue como una segunda hija para nosotros.

Valentina sintió cómo se le apretaba el pecho, pero forzó la calma.

—No sabía que volviera —murmuró.

—Sí, bueno —respondió Carolina, dando media vuelta—. Ella y Alejandro siempre se entendieron muy bien. Quizás cuando él regrese, la invite a cenar. Sería bueno que la conocieras.

Cuando Carolina se fue, Valentina se apoyó en el fregadero, cerrando los ojos con fuerza. Las palabras de su cuñada resonaban en su cabeza, y tuvo que aguantarse las lágrimas para no romper a llorar de nuevo.

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Patricia Galvez Davila
Así es, la trama está muy confusa...No me gustó, eh leído novelas donde la protagonista sufre mucho, pero siempre termina levantando como ave fenix, pero esta historia siento que denigra las actitudes de Sofía como mujer
Florinda Morales
pareciera que este libro está mal editado...
Yoleyma Garcia: Nunca había leído una novela tan mala, lo seguí leyendo para ver si lograba entender, pero nada sigue avanzando con lo mismo, la protagonista no tiene amor propio
total 1 replies
Paty Hdz
pésimo
Paty Hdz
que historia tan sin sentido. creo que la escritora perdió varias veces el hilo de la trama
Mariana Posternak
novela de relato que confunde no entendí nada
Leila Mendez Revilla
cuántas veces se fue? no se entiende
Leila Mendez Revilla
Creo que la escritora tenía varios desenlaces escritos y no pudo elegir con cual quedarse
Patricia Galvez Davila: Hola, me parece que si, y como también me confunde.
total 1 replies
Alejandro Coco
no entiendo cuantas veces se va de la casa?????
Carmen Palmeros
no entiendo algunas veces dice que se va y otras que todavía está esperando en casa, ya me perdí
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