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Una Duquesa Para El Márquez

Una Duquesa Para El Márquez

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Romance / Reencuentro
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Luisa Galli

La alta sociedad aveces pasa por momentos de locura, al igual que está historia que está llena de momentos locos nuestra historia estará llena de aventuras, dramas y mucha pasión.

NovelToon tiene autorización de Luisa Galli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Refinado

Las luces del Palacio Real brillaban como estrellas. Dentro, la actividad era inusual: mensajeros iban y venían, doncellas corrían y los mayordomos se reunían para recibir instrucción directa de la reina.

Todo ello tenía un motivo: el gran Baile de Invierno, uno de los eventos más prestigiosos del reino. Pero esa vez no sería un simple baile.

Sería un evento histórico. Y el mundo debía saberlo.

Habían pasado ya algunas horas desde que la duquesa había concluido sus deberes de la mañana. La reina la había convocado a sus aposentos privados para iniciar la planificación

En el salón privado de la reina, el aire olía a té de rosas y carbón ardiendo en la chimenea. La monarca estaba revisando una lista interminable de nombres. Al escuchar la puerta abrirse, levantó la cabeza y sonrió con genuino cariño.

—Puntual, como siempre —dijo la reina, inclinándose hacia atrás—. Si todas mis damas tuvieran tu eficiencia, el reino sería perfecto.

Eleonora hizo una reverencia leve, sin perder su compostura habitual.

—¿Con qué desea comenzar?

—Con todo —respondió la reina, dejándole ver la mesa cubierta de planos—. Esto será más laborioso de lo que imaginé.

Eleonora tomó asiento a su derecha con movimientos elegantes.

—Podemos dividirlo por secciones —propuso—. Primero, la organización del evento. Luego, mi nombramiento. Y por último, la publicación en los diarios.

La reina asintió con aprobación.

—Entonces veamos la organización. Quiero que el baile sea grandioso, inolvidable. La gente debe hablar del evento durante años, tal vez décadas.

—Lo harán —aseguró Eleonora, revisando los planos—. El Salón de Cristal es el mejor lugar. Tiene espacio suficiente para una concurrencia masiva. Propongo que las decoraciones sean en tonos plata y azul real. Reflejarán el invierno sin perder la solemnidad.

—Perfecto —dijo la reina.

Durante horas discutieron detalles:

La música, las flores, los banquetes, la entrada principal, donde Eleonora sería presentada ante la nobleza como la nueva heredera.

Poco a poco, el plan tomó forma. Todo era calculado y ejecutado mentalmente con precisión quirúrgica.

Al caer la medianoche, la reina aplaudió dos veces y una doncella entró inmediatamente, obediente.

—Haz saber a los sirvientes que retiraremos el té, pero traigan café y un poco de pastel de limón —dijo la monarca.

La joven se inclinó y salió corriendo.

Eleonora arqueó una ceja.

—Majestad, no debe desvelarse por mi culpa. Queda mucho por revisar.

La reina sonrió mientras se recostaba en su asiento.

—Me desvelaría por ti mil veces, Eleonora. Eres más que mi consejera. Lo sabes.

Eleonora bajó la mirada, conmovida.

—Aun así, lamento la hora.

—No la lamentes.

Eleonora asintió.

La doncella volvió con el café humeante y el pastel. El aroma cítrico llenó el ambiente. La reina lo probó con deleite; Eleonora, con moderación.

—Debes comer, duquesa —reprendió la reina con cariño maternal—. No puedes gobernar un territorio del tamaño de medio reino alimentándote de aire y té.

Después del café, revisaron los borradores oficiales del nombramiento. Debían ser enviados a la imprenta real antes del amanecer, para que los diarios de la capital tuvieran tiempo de incluirlos en su edición matutina.

El título era majestuoso:

“Nombramiento de Su Excelencia Eleonora Fox como Heredera Absoluta de la Casa Fox del Norte y Guardiana de los Territorios Boreales.”

Al leerlo, incluso la propia Eleonora sintió un estremecimiento. Su tío no solo la nombraba sucesora: la elevaba al mismo nivel que las casas fundadoras del reino.

—Eres consciente —dijo la reina con solemnidad— de que esto te convierte en la mujer más poderosa de la nobleza.

—Soy consciente —respondió Eleonora sin soberbia ni titubeo.

—Y también de que habrá oposición —añadió la reina—. Algunos nobles no verán con buenos ojos que una mujer tome un territorio tan vasto.

Eleonora sonrió con frialdad elegante.

— Mi familia no ha gobernado los territorios por dos siglos sin saber enfrentarse a rivales.

La reina rió suavemente.

—Ah, Eleonora… cómo adoro tu carácter.

Cuando terminaron de revisar el documento, Eleonora tomó la pluma y firmó su consentimiento oficial con una caligrafía firme y precisa.

La reina hizo lo mismo debajo.

—A partir de mañana —dijo la monarca—, todo el reino sabrá tu nombre. No solo como duquesa… sino como la futura líder.

Poco después, dos sirvientes entraron a recoger papeles, apagar algunas lámparas y llevar las notas al escribano principal. Pero la reina aún no la dejó ir.

—Eleonora —dijo de pronto—. ¿Has considerado mudarte aquí temporalmente?

La duquesa parpadeó, sorprendida.

—¿Aquí, Majestad?

—Sí. Tenemos demasiado que planificar en los próximos días. Y, sinceramente, preferiría tenerte cerca.

Eleonora dudó un instante. Mudarse al palacio significaba abandonar cualquier posibilidad de espacio personal… lo cual, en cierto sentido, era exactamente lo que necesitaba.

—Sería un honor, Majestad —respondió sin titubeo—. Enviaré por mis cosas esta misma noche.

La reina aplaudió con entusiasmo.

—Perfecto. Te instalaré en la habitación del ala oeste, junto a la mía.

Eleonora inclinó la cabeza en señal de agradecimiento.

—Lo aprecio profundamente.

—Pues bien —dijo la reina, levantándose—. Vayamos a descansar. Mañana será un día largo.

Esa misma noche, varias valijas llegaron al palacio, transportadas por dos asistentes de Eleonora y tres sirvientes de la reina. En ellas había vestidos, documentos, libros de cuentas, joyas, papeles oficiales y algunas pertenencias personales que la duquesa permitía que alguien más tocara.

Eleonora observó desde la puerta cómo organizaban su nueva habitación. No se sentía del todo en casa… pero tampoco extrañaba Wynthorne.

Se colocó su bata de dormir de seda gris y se sentó frente al tocador. Tomó su cepillo de plata y lo pasó por su cabello oscuro una y otra vez.

Control, Orden y Deber.

Ese era su refugio.

Cuando finalmente se recostó en la cama, el cansancio la venció casi al instante. Cerró los ojos, sintiendo el peso de un día interminable.

Mientras tanto, en otro lugar, William revisaba los avances del proyecto. Ajustaba números, hablaba con capataces, revisaba planos y escuchaba a los obreros. Era eficiente, como siempre. Pero cualquiera que lo conociera bien habría notado que estaba más silencioso de lo normal.

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inuyasha/ Tomoe🦊
me jode tanto lo q ella hace, elije eso y no lucha no va entra de nada, simplemente deja q todos decidan pro ella es molesto. ni siquiera lucha por su felicidad
Ada Rodriguez
me gusta
Laura Aguado
Está muy interesante ❤️❤️❤️
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