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El Hombre Equivocado

El Hombre Equivocado

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

Qué hacer cuando se supone que el día más feliz de tu vida se convierte en un infierno?

NovelToon tiene autorización de Tintared para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que no se puede fingir

El regreso a Orlando no fue el desfile triunfal que Lucas Johnson había planeado para la prensa. Tras las puertas cerradas de la mansión Johnson, la realidad era una herida abierta.

Samira no esperó a que las maletas tocaran el suelo. En cuanto vio a sus padres en el gran salón, el muro de contención se rompió. Con la voz quebrada y los ojos encendidos por una furia alimentada por el alcohol y el despecho, vomitó una versión distorsionada de las Bahamas.

—Es un animal, papá —sollozó, dejando que Elena la rodeara con sus brazos—. Me ha humillado, me ha seguido como un acosador, me ha tratado como si fuera su propiedad. ¡Incluso se atrevió a levantarme la mano! —mintió, transformando la bofetada que ella le había dado en una agresión de él para ver arder el mundo.

Lucas Johnson no necesitó escuchar más. El color desapareció de su rostro, reemplazado por una palidez asesina.

—Traigan a Williams al despacho —ordenó Lucas a sus hombres de confianza—. Ahora.

Cuando Dominic entró, no tuvo tiempo de hablar. No hubo juicio, ni preguntas, ni derecho a réplica. En cuanto cruzó el umbral, dos de los escoltas de Lucas, hombres entrenados para la violencia silenciosa, lo inmovilizaron. Un golpe seco en el estómago lo dobló, seguido de un impacto en el rostro que le partió el labio.

Lucas se acercó, tomándolo del cabello para obligarlo a mirarlo.

—Escúchame bien, basura de calle —siseó Lucas, con la voz vibrando de odio—. Te saqué del lodo para que fueras un accesorio, no un hombre. Si vuelves a ponerle un dedo encima a mi hija, o si siquiera respiras demasiado cerca de ella sin su permiso, te juro que no habrá lugar en este país donde puedas esconder tu cadáver. ¿Te queda claro?

Dominic, con la boca llena de sangre y la mirada nublada, intentó articular una palabra, pero un nuevo golpe en las costillas lo dejó sin aire. Lucas lo soltó como si fuera basura contaminada.

—Sáquenlo de aquí. Déjenlo en su departamento para que recuerde quién es su dueño.

Esa noche, el restaurante L’Etoile brillaba con la opulencia habitual. Lucas, Elena y Samira ocupaban la mesa principal, brindando con un Chardonnay de cosecha limitada.

—Ya está solucionado, querida —dijo Lucas, dándole un sorbo a su copa—. Ese infeliz aprendió su lugar. No volverá a molestarte.

Samira sonreía, pero la comida le sabía a metal. El eco del silencio de Dominic en el despacho, la forma en que no se había defendido mientras lo golpeaban, empezaba a martillearle la conciencia. Se convenció a sí misma de que era justicia. Él era un aprovechado, un extraño que ocupaba el lugar de Antuan. Se merecía cada golpe por haber aceptado aquel trato.

Cuando Samira regresó al departamento pasada la medianoche, esperaba encontrar la oscuridad habitual. Pero las luces estaban encendidas.

Encontró a Dominic en la sala. Estaba pálido, con un hematoma violáceo cerrándole un ojo y el labio hinchado. Tenía dos maletas viejas junto a la puerta, desgastadas, muy distintas a las maletas de diseñador que Lucas le había comprado.

Él la miró. No había odio en sus ojos color miel, solo una decepción tan profunda que Samira tuvo que desviar la vista.

—¿A dónde crees que vas? —preguntó ella, intentando sonar autoritaria—. Tenemos un contrato.

—Me voy a mi ciudad de origen, Samira —respondió él con voz ronca—. Hay una pequeña granja en el norte que me espera. Volveré en cuanto termine un asunto pendiente.

Samira soltó una risa estridente, cargada de veneno.

—¿Una granja? ¿De verdad? —se burló, agitando las manos—. ¿Vas a volver a oler a estiércol y a vivir en la miseria? Qué apropiado para alguien como tú. Supongo que extrañabas tu verdadero hábitat. Eres tan pequeño, Dominic, que ni con todo el dinero de mi padre pudiste fingir que eras alguien importante.

Dominic no respondió al insulto. Simplemente tomó sus maletas.

—Espero que el vacío que tienes por dentro se llene con algo más que el apellido de tu padre, Samira. Buena suerte.

Salió del departamento sin mirar atrás, dejando un silencio gélido.

Samira, sintiéndose extrañamente inquieta, caminó hacia el baño para desmaquillarse. Al entrar, se detuvo en seco. Sobre el lavabo de mármol había restos de una batalla solitaria: gasas empapadas en sangre, envolturas de vendas elásticas y un antiséptico abierto.

—Seguro está exagerando—murmuró para sí misma, intentando ignorar el nudo en su garganta—. Es lo que hacen los tipos como él.

Buscando algo que la distrajera, fue al cuarto de lavado por una toalla limpia. Allí, sobre el tendedero, vio algo que la dejó helada. La ropa que Dominic había usado durante el viaje —sus camisas, sus pantalones, incluso los pañuelos con los que a veces ella le veía limpiarse el sudor— estaba allí. Lavada, tendida con una precisión casi obsesiva, limpia.

Samira tocó una de las camisas. Aún estaba húmeda. Dominic, a pesar de estar herido, a pesar de haber sido humillado por su padre y despreciado por ella, se había tomado el tiempo de dejar todo en orden antes de irse. Había cumplido con su parte del trato hasta el último segundo, cuidando incluso los detalles más insignificantes.

Por primera vez, una duda punzante atravesó su armadura de orgullo. Un hombre que solo busca dinero no se preocupa por dejar la ropa lavada mientras sangra por las heridas que le causó tu propia familia.

Samira miró la habitación vacía, dándose cuenta de que la "sombra" que tanto la molestaba era, en realidad, lo único que mantenía ese departamento con una sensación de hogar. Pero no estaba dispuesta a creer que Dominic fuera un buen hombre. No podía. Porque si él era bueno, entonces ella era el monstruo de la historia.

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Eneida Acosta
para cuando los otros capítulos gracias
Andre
Hay contradicción. Primero habla del silencio en el despacho donde no se defendió de los golpes y luego de ella creyendo que no le hicieron nada
Yaya García: lo mejor de esta autora es que sus novelas están conectadas, y así se entera uno de la vida de los personajes secundarios.
por ejemplo la novela tropezando con el amor está vinculada con dinastía brekman, heredero enamorado y la nueva que es sediento de venganza🥰
total 1 replies
Susana Damiano
/Drool//Drool//Rose//Rose/
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