En un mundo de poder y violencia, Luca vive sin sentir… hasta que Elena irrumpe en su vida. Entre traiciones y enemigos, el amor se vuelve su mayor debilidad… y su única salvación.
NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 9
🖤 Bajo la Piel del Hielo (Versión Oscura)
Capítulo 9 — El que sí la conoce
Elena no tuvo mucho tiempo para pensar.
Apenas unos minutos después de que Luca salió, la puerta volvió a abrirse.
—Vamos —ordenó Dante.
Elena lo miró.
—¿A dónde?
—No hagas preguntas inútiles.
Silencio.
Elena se levantó.
El cuerpo aún le dolía, pero caminó igual.
No le iba a dar el gusto a nadie de verla débil.
El camino fue distinto otra vez.
Más elegante.
Más silencioso.
Más… peligroso.
Cuando llegaron a una sala amplia, Dante abrió la puerta y la dejó pasar.
—Entrá.
Elena lo hizo.
Y lo vio.
Un hombre de pie, de espaldas.
Traje impecable.
Postura relajada.
Pero no descuidada.
Al escuchar la puerta, giró lentamente.
Y cuando sus ojos se posaron en ella…
Sonrió.
—Interesante…
Elena frunció el ceño.
No lo conocía.
Pero él…
Parecía conocerla.
—Así que sos vos —dijo el hombre.
Su tono no era hostil.
Pero tampoco amable.
Era… curioso.
Peligroso.
—¿Nos conocemos? —preguntó Elena.
El hombre la recorrió con la mirada.
Sin vergüenza.
—Más de lo que creés.
Eso no le gustó.
—Entonces hablá claro.
El hombre soltó una leve risa.
—Sigo pensando que sos más inteligente de lo que parecés.
—Y yo sigo sin saber quién sos.
—Adrián.
Pausa.
—Adrián Vieri.
Elena sostuvo su mirada.
El nombre no le decía nada.
Pero su actitud… sí.
—¿Y qué querés?
Adrián inclinó la cabeza.
—Verte.
Silencio.
—Ver si eras real.
—¿Y?
Adrián sonrió apenas.
—Más interesante en persona.
Elena cruzó los brazos.
—Qué pérdida de tiempo.
—Para vos, tal vez.
Se acercó un paso.
—Para mí… no.
Antes de que pudiera decir algo más…
La puerta se abrió otra vez.
El ambiente cambió.
Luca.
Entró sin apuro.
Pero su presencia llenó todo.
Su mirada fue directo a Adrián.
—No te pago para que mires —dijo.
Adrián sonrió.
—No vine por eso.
Luca avanzó.
Se detuvo entre él y Elena.
Marcando territorio.
—Entonces hablá.
—Quería confirmar algo.
Silencio.
—Y ya lo hice.
Luca entrecerró los ojos.
—¿El qué?
Adrián miró a Elena una vez más.
—Que no es lo que decís.
Silencio.
Pesado.
Luca no respondió enseguida.
—Cuidado —dijo finalmente—. No sabés de lo que hablás.
Adrián soltó una risa baja.
—Al contrario.
Se acercó apenas.
—Sé más de lo que creés.
Eso tensó el ambiente.
—No juegues conmigo —advirtió Luca.
—No estoy jugando.
Silencio.
Adrián inclinó la cabeza hacia Elena.
—¿Nunca te preguntaste por qué sigue así?
Luca no respondió.
—Después de todo lo que le hiciste…
Pausa.
—No encaja.
Eso fue directo.
Peligroso.
Luca dio un paso hacia él.
—Terminá.
Adrián lo sostuvo.
—Ella no es quien creés.
Silencio.
Total.
Elena miró a ambos.
—¿Alguien piensa explicarme?
Nadie respondió.
Adrián la miró.
—Todavía no.
Eso la irritó.
—Entonces dejá de hablar.
Adrián sonrió.
—Tenés carácter.
—Y paciencia limitada.
—Lo sé.
Eso la hizo tensarse.
—¿Qué sabés?
Adrián no respondió.
Solo la observó.
Demasiado.
Luca intervino.
—Se terminó.
Su tono no admitía discusión.
Adrián levantó las manos levemente.
—Como quieras.
Se giró hacia la puerta.
Pero antes de salir…
Se detuvo.
Miró a Elena una última vez.
—No confíes en nadie acá.
Silencio.
—Ni siquiera en vos misma.
Y se fue.
La puerta se cerró.
El aire quedó pesado.
Luca no se movió.
Elena tampoco.
—¿Quién era? —preguntó ella.
Silencio.
—Alguien que habla de más —respondió Luca.
—Y vos de menos.
Eso fue directo.
Luca se giró lentamente hacia ella.
—Cuidado.
—¿Con qué?
—Con creer que entendés algo.
Elena lo miró fijo.
—Entonces explicame.
Luca se acercó.
Lento.
Peligroso.
—No estás en posición de pedir nada.
—Nunca lo estuve.
Silencio.
—Pero sigo acá.
Eso…
Otra vez.
Ese tipo de respuesta.
Luca la observó.
Más de lo necesario.
—Eso va a cambiar.
Elena no retrocedió.
—Estoy esperando.
Silencio.
Fuerte.
Pesado.
Pero esta vez…
No era solo odio.
Había algo más.
Algo que ninguno iba a admitir.