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SOY LA SUEGRA De Mi EX Prometido.

SOY LA SUEGRA De Mi EX Prometido.

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:567.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Aleska es una jovencita ilusionada con su boda, con una vida de amor y felicidad, pero llega la traición, la peor de todas.

Su prometido la vende a mafiosos, ¿la razón?, quiere deshacerse de ella lo más rápido posible, ha conseguido enamorar a una niña rica, la cual quiere que termine lo más rápido con esa pobretona. Pero cuando ella había perdido las esperanzas, algo extraño pasa, ¿una coincidencia?, ¿algo planeado?, nadie lo sabe, o tal vez solo una persona lo sepa.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 9 Qué jugada tan… vulgar, Drago

ACTO III:

Valentina había observado el intercambio desde la sombra de una columna. No el diálogo, pero sí el lenguaje corporal: su hija, destrozada; la intrusa, imperturbable.

El odio que sentía por Drago se multiplicó por mil hacia esa mujer. Pero Valentina era una víctima más peligrosa. Se acercó a Drago, que observaba todo con una copa en la mano.

—Qué jugada tan… vulgar, Drago —susurró, con la voz cargada de hielo.

—Traer a tu puta a la boda de tu hija. ¿Es este tu castigo?

Drago la miró por primera vez en años con algo más que indiferencia: con desprecio activo.

—No, Valentina. Este no es el castigo. Esto es solo el recordatorio. El castigo viene después. Cuando descubras que la pensión se ha congelado. Que las tarjetas han sido canceladas. Que tu nombre ya no abre las puertas que creías. —Bebió un sorbo.

—Te divorciaste de mí porque te aburrías. Ahora vas a extrañar el aburrimiento.

Valentina palideció, pero su orgullo no cedió.

—Tienes un documento, Drago. Algo sucio en tu pasado. Lo encontraré. Y cuando lo haga, tu imperio y tu esposa de juguete caerán contigo.

Drago se inclinó hacia ella, y por un segundo, dejó ver la furia del hombre traicionado.

—Búscalo. Te lo ruego. Porque cada segundo que gastes buscando fantasmas, es un segundo menos que gastas en darte cuenta de que ya has perdido.

Se alejó, dejándola sola. Valentina sintió que el suelo cedía. Su plan A (la eliminación física) se había complicado. Su plan B (el documento) era su única esperanza.

Mientras, en un rincón, Mateo, finalmente, logró acercarse a Aleska cuando esta se apartó un momento hacia la terraza.

—Aleska… por el amor de Dios… —tartamudeó.

Ella se volvió. En sus ojos no había amor, ni odio caliente. Había el vacío del desprecio absoluto.

—El nombre es Sra. Krutoy, señor… ¿Martín, era? —dijo, usando el apellido falso que él usaba para infiltrarse en la alta sociedad—. Disculpe, mi marido me espera.

Y se fue, dejándolo más solo y aterrado de lo que había estado en el almacén. Porque en el almacén, él tenía el poder. Aquí, ella lo tenía todo. Y él no tenía nada. Excepto el miedo a lo que Drago Krutoy haría con un traidor que había intentado matar a su esposa.

La boda continuó, pero ya no era una celebración. Era el campo de batalla donde se habían dibujado las nuevas líneas del frente. Aleska había llegado, había visto y había conquistado. Drago había lanzado su advertencia final. Y las serpientes, heridas y acorraladas, ahora solo tenían una salida: atacar con más veneno.

La guerra familiar había llegado, por fin, a la luz del día. Y todos la habían visto bajar por una escalera, vestida de rojo oscuro.

Después del duelo con Clarissa, la boda continuó como un barco fantasma: la música sonaba, la gente bailaba, pero la atención estaba fracturada, siempre regresando al nuevo polo gravitacional de la sala: Drago y Aleska Krutoy.

Drago, lejos de esconderla, la llevó de la mano directamente hacia el círculo de poder real. No hacia los amigos frívolos, sino hacia los hombres y mujeres cuyas firmas movían mercados y cuyos silencios podían hundir carreras. Un círculo de cabellos plateados, rostros surcados por décadas de decisiones duras y sonrisas que nunca llegaban a los ojos.

—Iván, Piotr, les presento a mi esposa, Aleska —dijo Drago, su voz proyectando una posesividad tranquila.

Iván Volkov (el padre de Elena, una figura legendaria) miró a Aleska por encima de sus gafas de carey. Sus ojos, de un azul glacial, la escudriñaron.

—"Volkov". Un buen apellido —murmuró en ruso, probándola.

Aleska, siguiendo al pie de la letra el guion de Sofia, inclinó levemente la cabeza y respondió en el mismo idioma, con un acento que Sofia había pulido hasta darle un dejo de San Petersburgo aristocrático: "Spasibo, dyedushka. Es un honor llevar un nombre que evoca tanta fuerza"." (Gracias, abuelito. Es un honor llevar un nombre que evoca tanta fuerza.)

Una ceja de Iván se levantó, casi imperceptiblemente. Un asentimiento. Aprobación. Drago ocultó una sonrisa. Era la prueba de fuego, y Aleska la había pasado con matrícula de honor.

Piotr, un magnate del acero, fue más directo:

—Un matrimonio… rápido, Drago. ¿No temes por la estabilidad de tus holdings con un cambio tan… repentino en tu vida personal?

La pregunta era un dardo envenenado, sugiriendo que Aleska era una amenaza. Ella no dejó que Drago respondiera. Tomó delicadamente la copa de champán de la mano de su marido y, mirando a Piotr directamente, dijo con voz clara:

—La estabilidad, señor Piotr, no se construye sobre la soledad, sino sobre alianzas sólidas. Mi marido me ha enseñado que los negocios y la vida personal no son reinos separados. Son un mismo imperio. Y un imperio es más fuerte con una reina a su lado, ¿no cree?

La respuesta fue impecable. No se defendió. Atacó con elegancia, equiparándose a Drago y convirtiendo el matrimonio en una ventaja estratégica. Piotr, sorprendido, emitió un gruñido que podía ser de irritación o de respeto.

Así continuó la noche. Drago la presentaba, y Aleska actuaba con la precisión de un reloj suizo. Usaba los datos de Sofia: preguntaba por el viaje a Gstaad a una anciana, mencionaba el nombre del caballo de carreras de un banquero, discutía la subida de los tipos de interés con otro con una concisión que dejaba claro que no repetía frases aprendidas, sino que entendía.

Las damas mayores, sentadas como buitres enjoyados en un sofá de terciopelo, la observaban con una mezcla de codicia y molestia. Veían en ella, con sus 23 años, de una frescura que ni todo su dinero podía comprar, la esposa perfecta que hubieran querido para sus nietos ociosos. La elegancia serena de Aleska opacaba a las jóvenes de su edad, que parecían ruidosas e inseguras a su lado.

—Una niña —murmuró una con perlas del tamaño de uvas—. No puede durar. Drago se aburrirá.

—No lo sé —susurró otra, con ojos más perspicaces.

—Mira cómo la ve. No es la mirada de un hombre hacia un juguete. Es la de un arquitecto hacia su obra maestra. Y esa obra… está dando un discurso.

En efecto, Aleska hacía suspirar. Los hombres suspiraban de una admiración mezclada con deseo y una punzada de envidia hacia Drago. Las mujeres suspiraban de envidia pura y de una admiración resentida. Era el centro de todo, y lo llevaba con una naturalidad que parecía innata.

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Maria Elena Maciel Campusano
La arpía menor fué por lana y regresó trasquilada 😅😅😅
Maria Elena Maciel Campusano
Tuvieron su gran noche, previa a la caída de la arpía mayor, la sorpresota que te espera Valenrata 😏😏
Maria Elena Maciel Campusano
Ese Mateo es bruto, pues cómo puede apelar a "un amor" que tú mismo mataste en una sucia bodega, pero no hay como una charla para recordarte la clase de animal rastrero que eres Mateo 🤨🤨🤨
Maria Elena Maciel Campusano
Ay Mateo si serás ridículo, hasta pensar en esconderte de tú adorada "suegrita" debajo del escritorio, es de dar risa😅😅😅
Maria Elena Maciel Campusano
Ya están siendo despedazados, pero creo que pueden tornarse peligrosos, pues alguien que ya no tiene nada qué perder, es una bomba de tiempo 🤔🤔🤔
Maria Elena Maciel Campusano
Y el premio de Aleska fue Drago, pues ya tienen la victoria en sus manos😏😏
Maria Elena Maciel Campusano
Por un momento pensé que le pondrían las cosas más difíciles a Aleska, pero el tuerto no sabía con quién estaba tratando😏😏
Maria Elena Maciel Campusano
Ahora la misión de Aleska tiene otra perspectiva y no está dispuesta a perder, pues ya no es culminar con una simple venganza, ahora se trata de cuidar de su esposo 🤨🤨🤨
Ceecee
esta si eres tú. Mujer fuerte, hombre amorosamente tóxico 🤭🤭 y una historia bien contada 👏👏👏
Liliana isabel Bustos
Felicitaciones querida autora,hermosa historia de amor,me encantóooooo!!😘💋🔥❤️🇦🇷💞
Keyla Cervantes Ocampo
que hermosa novela felicidad autora gracias x regalarnos un poquito de tu talento
ysabel cecilia contreras
El amigo perfecto demasiado perfecto 🥰que aparece en este momento 👏
Maria Elena Maciel Campusano
Oh vaya, Aleska logró descongelar el corazón de Drago 😏😏
ysabel cecilia contreras
Drago parece el perfecto idiota y no un hombre firmado en las calles
Maria Elena Maciel Campusano
Lo dicho la doña no más no rebuzna porque no se sabe la tonada, pero eso es lo que Drago necesita para hallar el eslabón perdido de su pasado 🤔🤔🤔
Maria Elena Maciel Campusano
Creo que a la rata de dos patas llamada Mateo no le salió muy bien el teatrito, además que puso en evidencia que la arpía Valenzorra andaba cerca de ellos😏😏
Maria Elena Maciel Campusano
Bueno después de éste capítulo, asumo que el matrimonio de Drago y Aleska es una alianza para destruir a sus enemigos, lo que nos aclara que entre ellos no ha pasado nada de nada en cuanto a consumar dicho matrimonio 🤔🤔🤔
Yolanda Estella
me. encaró mil gracias escribe maravilloso felicitaciones un milllon la amamos
👒⃟𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮𝓓𝓮𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪⃟👒
👍📝🌹☕▶️ 🗳️🪙⭐⭐⭐⭐⭐
👒⃟𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮𝓓𝓮𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪⃟👒
Ya no habían salido en el jet? O estoy dormida y no entendí
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