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Forzando Odio

Forzando Odio

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Matrimonio arreglado / Venganza
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Odiar es una palabra fuerte, un sentimiento que se debía de sentir mucho entre los Markov y Villal Pero que pasa cuando quieren formar las paces entre ellos por el bien del dinero… digo las familias. ¿Obligarian a sus hijos a un matrimonio? Pero… ¿A quienes de ellos?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bienvenidos a Valmere

—¿Interrumpo algo?

La voz de Thiago tenía ese tono peligrosamente tranquilo que siempre significaba problemas.

Catalina abrió los ojos lentamente.

Damian apenas giró la cabeza hacia él.

—Estamos hablando.

—Ya veo.

Thiago bajó las escaleras bajo la lluvia hasta quedar junto a su hermana.

Demasiado cerca de Damian.

—Pues la conversación terminó.

Catalina soltó un suspiro agotado.

—Thiago…

—No quiero verlo cerca tuyo.

Damian arqueó apenas una ceja.

—Qué tierno. ¿Siempre eres así de controlador?

—¿Siempre hablas tanto?

—¿Siempre amenazas gente en eventos públicos?

—¿Quieres averiguarlo?

Perfecto.

Otra pelea.

Catalina ya estaba cansándose de separarlos incluso antes de que empezara la convivencia.

—Los dos cállense —gruñó ella.

Sorprendentemente…

Ambos la miraron.

Y ambos se callaron.

Eso fue raro.

Thiago frunció el ceño inmediatamente después, como si acabara de notar lo extraño que resultó obedecerla al mismo tiempo que un Markov.

—Nos vamos —dijo finalmente.

Catalina lanzó una última mirada a Damian antes de girarse.

Pero él habló una vez más.

—Prepárate para Valmere, Villal.

Ella levantó una ceja.

—¿Eso era una amenaza?

—Todavía no lo decido.

Catalina rodó los ojos y siguió a Thiago hasta el auto.

Aunque sintió la mirada de Damian sobre ella hasta que subió.

Y odiaba admitir cuánto la afectaba eso.

Dos días después.

La Mansión Valmere parecía más un hotel de lujo que una casa.

Gigantesca.

Elegante.

Fría.

Aislada en medio de un enorme bosque privado lejos de la ciudad y de la prensa.

O al menos eso intentaban venderles.

Porque había periodistas incluso detrás de las rejas principales esperando fotografías.

Catalina observó el lugar desde la ventana del auto con expresión seca.

—Qué acogedor. Parece un sitio donde esconden cuerpos.

Bruno soltó una pequeña risa.

Thiago seguía de mal humor desde la cena.

Más específicamente desde que vio a Damian hablando con ella.

—Recuerda algo —murmuró Thiago—. No confíes en ninguno de ellos.

Catalina suspiró.

—Ya escuché el discurso familiar unas trescientas veces.

—Lo digo en serio.

Ella lo miró unos segundos.

Thiago rara vez se mostraba realmente preocupado.

Pero ahora sí lo estaba.

Y eso le quitó algo de ironía al momento.

—Voy a estar bien.

Thiago no parecía convencido.

El auto finalmente se detuvo frente a la entrada principal.

Y ahí estaban ellos.

Los Markov.

Esperándolos.

Alekséi apoyado contra una columna con expresión divertida.

Amalia abrazándose a sí misma por el frío.

Y Damian…

Damian observándola apenas salió del vehículo.

Otra vez.

Catalina intentó ignorarlo mientras tomaba su maleta.

Funcionó exactamente cero segundos.

—Bienvenidos al infierno compartido —dijo Alekséi con una sonrisa.

—Pensé que ya vivías aquí —respondió Thiago inmediatamente.

Alekséi rio.

—Oh, esto va a ser divertido.

—Para ti todo es divertido porque tienes problemas mentales —murmuró Bruno.

Amalia soltó una pequeña risa involuntaria.

Alekséi se llevó una mano al pecho fingiendo ofensa.

—Bruno Villal acaba de herirme emocionalmente.

—Milagro que tengas emociones.

Mientras discutían, Catalina sintió una presencia acercarse a su lado.

Damian.

—Tu hermano parece querer matarnos a todos.

—El tuyo también.

—Sí, pero Alekséi al menos lo admite.

Catalina giró apenas hacia él.

Demasiado cerca otra vez.

—¿Siempre apareces de la nada?

—¿Siempre te molesta tanto?

—Sí.

Mentira.

Y ambos parecieron notarlo.

La puerta principal se abrió antes de que la conversación continuara.

Un hombre mayor vestido impecablemente salió a recibirlos.

—Bienvenidos a la Mansión Valmere. Soy Edmund, el administrador principal.

Catalina ya odiaba el tono excesivamente elegante de todo esto.

—Las habitaciones fueron organizadas por sus padres —continuó Edmund.

Oh no.

No.

No no no.

Eso jamás significaba algo bueno.

Alekséi sonrió lentamente.

Como si acabara de recordar algo importante.

Y eso preocupó inmediatamente a Catalina.

—¿Qué hicieron ahora? —preguntó Bruno.

Edmund revisó una pequeña libreta.

—Señorita Catalina Villal, habitación ala este, segunda planta.

Bien.

Normal.

Entonces:

—Señor Damian Markov, habitación contigua.

Silencio absoluto.

Catalina giró lentamente hacia Damian.

Thiago hizo exactamente lo mismo.

Pero con intenciones homicidas.

Alekséi empezó a reírse antes que nadie hablara.

—Oh, nuestros padres son unos genios del caos.

—Ni loco —espetó Thiago inmediatamente.

—Comparten pared, no cama —comentó Damian con calma.

Eso no ayudó en absolutamente nada.

Thiago avanzó un paso.

—Te juro que si la miras demasiado—

—¿Demasiado qué?

Catalina cerró los ojos.

Sí.

La convivencia definitivamente iba a matarlos a todos.

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Mirta Palamara
Y que paso con Carolina y Damián????
Maleramram: actualizare dentro de poco 😉
total 1 replies
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