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Mi Arrogante Secretaria

Mi Arrogante Secretaria

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Embarazada fugitiva / Romance de oficina / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yoisy Ticliahuanca Huaman

Abril Ganoza Arias, un torbellino de arrogancia y dulzura. Heredera que siempre vivió rodeada de lujos, nunca imaginó que la vida la pondría frente a su mayor desafío: Alfonso Brescia, el CEO más temido y respetado de la ciudad. Entre miradas que hieren y palabras que arden, descubrirán que el amor no entiende de orgullo ni de barreras sociales… porque cuando dos corazones se encuentran, ni el destino puede detenerlos.

NovelToon tiene autorización de Yoisy Ticliahuanca Huaman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 08: Almuerzo con la abuela

El sonido del ascensor interrumpió el tecleo de Abril. Al levantar la mirada, vio salir a la entrañable abuela de Alfonso. Con una sonrisa cálida, se levantó de su asiento y corrió a saludarla.

—¡Abu María, bienvenida! —exclamó, rodeándola con un abrazo afectuoso.

La anciana correspondió con gusto, acariciándole el rostro.

—Mi niña bonita, ¿cómo estás? ¿Te está tratando bien mi nieto? Porque si no, ya sabes, le doy con mi bastón.

Desde el marco de su oficina, Alfonso observaba la escena con el ceño fruncido, recostado con los brazos cruzados.

—Eso es injusto, abuela. ¿Cómo puedes poner a cualquier persona antes que a tu propio nieto? —refunfuñó. Luego, con curiosidad insistente, añadió—: Por cierto, ¿de dónde se conocen ustedes dos?

Abril se separó del abrazo para responder:

—Es amiga de mi…

Pero María no le dio oportunidad.

—Es un secreto, mi niño. Lo único que necesitas saber es que la cuides y la trates bien. Si no… ya sabes lo que te pasa —dijo, levantando amenazante su bastón.

Alfonso bufó, resignado.

—Bien, ya no pregunto más. Vamos a almorzar, abuela —dijo, ofreciéndole su brazo.

La anciana lo tomó con dignidad y, con la otra mano, sujetó la de Abril.

—Vamos, mi niña. Hoy mi nieto invita, así que aprovechemos.

—Abu, no es necesario que… —intentó excusarse Abril.

—No acepto un “no” por respuesta. Apúrate —cortó doña María con firmeza.

Abril, sin escapatoria, asintió. Tomó su cartera y los tres salieron juntos, bajo la atenta mirada de los empleados.

Nadie podía creerlo: la distante y severa abuela del CEO caminaba sonriente, del brazo de Alfonso y de la mano de Abril. Siempre se había mostrado fría con quienes no fueran de su familia, y ahora irradiaba afecto hacia la joven secretaria.

Los murmullos no tardaron en llenar el ambiente. Muchos comenzaron a especular sobre la verdadera identidad de Abril. Uno de los presentes, siempre pendiente de los movimientos de Alfonso, tomó una foto discretamente y se la envió a Paula.

El lujoso Mercedes Benz se estacionó frente a un prestigioso restaurante. El hombre más codiciado de la ciudad descendió primero, extendiendo la mano a su abuela y luego a la joven que lo acompañaba.

Abril no mostró sorpresa alguna al ver el lugar; parecía demasiado familiarizada con el ambiente, lo que hizo que Alfonso, intrigado, le prestara aún más atención.

Ya en la mesa, Abril volvió a desconcertarlo al pedir uno de los platos más caros con total naturalidad. No solo era su elección, sino la elegancia con la que sostenía los cubiertos, la delicadeza en sus gestos, el porte con el que comía.

Alfonso apenas probó bocado; estaba más ocupado observando a Abril que participando en la conversación.

Su abuela, encantada, charlaba animadamente con la joven.

—Me disculpan un momento —dijo Abril, levantándose con gracia y dirigiéndose a los servicios higiénicos.

Alfonso siguió su silueta con una mirada cargada de juicio y sospecha. Entonces sintió un manotazo en el antebrazo.

—¡Basta ya! —lo reprendió doña María con severidad—. Deja de juzgar a la gente. Algún día entenderás a esa niña.

Alfonso exhaló un suspiro frustrado. Esa misma noche, al regresar, pensaba revisar con detalle el informe que Boris había preparado sobre Abril. El día que se lo entregó, lo dejó de lado sin darle importancia. Ahora, la curiosidad lo devoraba.

Abril regresó a la mesa y terminaron la comida sin más incidentes. De vuelta en la empresa, doña María se despidió con afecto, pero antes de marcharse al departamento de su nieto, tomó nuevamente las manos de Abril.

—Esta noche cenas con nosotros, mi niña. Y no acepto excusas.

Con una sonrisa cómplice, la anciana se retiró. Su plan era claro: haría lo que fuera necesario para juntar a su nieto con esa muchacha que, en su intuición de mujer sabia, estaba destinada a marcarle la vida.

Abril ingresó a la empresa con paso seguro, ignorando deliberadamente a su jefe. Poco a poco había logrado hacerse amiga de personas en todas las áreas, y entre ellas destacaba un joven apuesto que, apenas verla, se acercó para saludarla.

Sus ojos lo delataban: desde que conoció a Abril había quedado flechado, aunque nunca se había atrevido a confesar sus sentimientos.

Abril era indiscutiblemente hermosa. Bajo su caparazón de arrogancia se escondía una mujer dulce, con un rostro de muñeca que atraía todas las miradas. Los hombres de PGE Internacional no eran indiferentes a ella, y aquel joven no era la excepción.

—Hola, Abril. Pasé por tu puesto para invitarte a almorzar, pero no estabas —comentó con naturalidad, inclinándose para besarle la mejilla.

Abril sonrió con amabilidad, respondiendo con dulzura:

—Salí a almorzar con una persona muy especial, pero… puede ser mañana.

El brillo de ilusión en los ojos del muchacho era evidente.

En ese instante, Alfonso terminaba una llamada. Paula lo había contactado desde el aeropuerto: aseguraba tenerle una “sorpresa” y anunció que pronto regresaría a la ciudad después de su viaje de trabajo. Le pidió hablar en su departamento al llegar.

Alfonso finalizó la llamada con una molestia inexplicable en el pecho. Al alzar la vista hacia el vestíbulo, se encontró con una escena que le encendió la sangre: Abril, sonriendo, mientras aquel joven la miraba como si fuera lo único que existía en el mundo. Peor aún, escuchó claramente que habían quedado en almorzar juntos al día siguiente.

¿Y este imbécil por qué le toca las manos? ¿Y ella por qué lo permite? pensó con rabia contenida.

Con paso firme y porte intimidante, se acercó hasta quedar frente a ellos.

—No se podrá, señorita Arias —interrumpió con voz fría y autoritaria—. Mañana tenemos un compromiso que, sí o sí, deberá acompañarme.

Abril volteó a mirarlo con sorpresa y molestia. Ella misma llevaba la agenda y sabía que el día siguiente estaba libre. Pero no queriendo discutir delante de todos, suspiró resignada y se volvió hacia su joven admirador.

—Lo siento, será en otra ocasión —dijo con una sonrisa apenada.

El muchacho asintió con un gesto comprensivo, aunque en su mirada se notaba la decepción. Intentó despedirse, pero Alfonso se adelantó, lanzándole una mirada fulminante.

—Vete a trabajar —ordenó, con un tono cargado de desprecio.

Sin más, tomó bruscamente la mano de Abril y la arrastró hacia el ascensor, bajo la atenta mirada de todos los empleados que no podIan creer lo que estaban presenciando.

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Anabella Vanesa Spinato
Muy buena historia….a corregir a futuro es que había varios copy Page y eso fastidiaba la lectura y me llegó aburrir también falto concluir qué pasó con varios personajes o sea que fue que les paso!en fin espero que sea constructivo el aporte para tus siguientes historias porque realmente estuvo muy linda🥰 👏
Beatriz Miranda
💯💯💯💯👍👌👏👏👏👏👏👏👏
Patricia Vico
yo tampoco entiendo 🤷
Ruth Stella Osorio
Gracias por su novela felicidades
Esperanza Cardenas
muy buena historia
Esperanza Cardenas
me tienes a la expectativa
Esperanza Cardenas
me causa risa Abril.....no sé deja intimidar👏👏👏
Isabel Martinez
❤️una gran novela tan bonita sin sufrimiento ni nada solo amor y berrinche pero muy bella.
Andrea Barrionuevo
Se supone que kn todo el tiempo que paso ya Paula tendría que haber dado a luz
Andrea Barrionuevo
Ahora resulta que el va a tener que rogarle.
Aquí la culpa fue de ambos de ella por no hablarle kn la verdad de quien era y de él por no confiar en ella y dejarse llevar por las fotos que su madre le mostró sabiendo que no la quería.
Sigue siendo infantil es hora de que madure completamente y que dejen de y empiece a tomar las riendas de su vida y que su abuelo la deje libre y sobre todo que deje de decidir por ella.
Que fastidio
Andrea Barrionuevo
Me parece demasiado infantil el actuar de ella al hacerles creer que murió.
Aquí vemos otra vez kmo la siguen apañando ahora su abuelo en vez de hablar kn la verdad y aclarar todo.
Hacerlos sufrir a su hno su madre y a la abuela Maria esta mal ellos nunca le dieron la espalda.
El actuar de ella sigue sin gustarme
No tenía que haberse dejado maltratar ni por su padre ni por Alfonso sino ponerlos en su lugar
Andrea Barrionuevo
Acá la única nena de papá es ella que no hizo nada kn su vida se dedico a fiestas compras y humillar a la gente
Espero que llegue alguien y la ponga en su lugar
Pero ojo solo para que se de cuenta que todos son iguales y por mas que tenga dinero no tiene derecho a maltratar.
Andrea Barrionuevo
Que desgraciada a ella no le gustan que la pisoteen pero ella si puede hacerlo y no li digo por la modelo sino por él resto de la gente
Andrea Barrionuevo
Esta prota necesita mucha gente que la ponga en su lugar.
Una cosa es no dejarse pisotear y otra es pisotear y maltratar y creerse kn ese poder solo pq sus padres tienen plata
Su hno en vez de ayudarla no la sigue apañando así no la ayuda
Andrea Barrionuevo
La prota demasiado altanera se cree el ombligo del mundo
Ana Diaz
Muy buena historia, bonita 🥰
Josefina Lopez
excelente
Susana Romero
infumable abril
Angie Castro
si es verdad que se comporte da estres
Elizabeth Medina
excelente novela, felicidades autora
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