NovelToon NovelToon
TODO LO QUE CALLÉ POR TI

TODO LO QUE CALLÉ POR TI

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Garizao




Valentina Ruiz, de 29 años, se casa con Alejandro Montesinos en una ceremonia de ensueño, pero apenas después del matrimonio, él tiene que viajar a Estados Unidos por un largo viaje de negocios. Mientras él está ausente, la familia de Alejandro – su madre doña Elena, su hermana Carolina y su tío Javier – la trata con indiferencia, desprecio y hasta humillaciones.

Cuando Valentina descubre que Alejandro le es infiel con su antigua novia, decide callarlo todo para proteger el matrimonio que tanto soñó y porque cree que su amor puede cambiar las cosas.

NovelToon tiene autorización de Lina Garizao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

El timbre de la puerta sonó a las once de la mañana, y Valentina corrió a abrirlo con los ojos brillantes de emoción. Allí estaban Lucía y Marta, sus dos mejores amigas de la universidad, con maletas en la mano y sonrisas anchas en el rostro.

—¡Valen! ¡Por fin te vemos! —gritó Lucía, abrazándola con fuerza—. Hemos tardado tres horas en llegar, pero valió la pena.

—¡Qué alegría tenerlas aquí! —dijo Valentina, besándoles las mejillas y cogiendo una de las maletas—. Entrad, entrad. He preparado unas tartas de manzana como las que solíamos comer en la universidad.

Las tres subieron al salón pequeño del ala este – el único espacio que Valentina se sentía realmente suyo – y se sentaron en los sofás viejos que habían estado ahí desde que Alejandro era niño. Lucía y Marta miraban a su alrededor con curiosidad, admirando los cuadros y las plantas que Valentina había puesto en los rincones.

—La casa es preciosa, Valen —dijo Marta, mirando por la ventana al jardín—. Pero ¿no te sientes un poco sola aquí?

—No, claro que no —respondió Valentina con una sonrisa forzada—. La familia es muy amable, y estoy muy ocupada con los quehaceres de la casa.

Justo en ese momento, doña Elena apareció en la puerta del salón, con una expresión neutra en el rostro.

—Buenos días —dijo, dirigéndose a las amigas con una cortesía fría—. Soy Elena Montesinos, madre de Alejandro. Bienvenidas a nuestra casa.

—Mucho gusto, señora —dijeron Lucía y Marta al unísono, poniéndose de pie con cortesía.

—La cena estará lista a las ocho de la tarde —anunció doña Elena, sin más—. Espero que os guste la cocina tradicional española. Ahora dejo que sigáis hablando.

Se fue cerrando la puerta detrás de sí, y las tres amigas se miraron con una sonrisa nerviosa.

—Ella es... formal —comentó Lucía, volviéndose a sentar.

Valentina intentó cambiar de tema, contándoles sobre su vida en Madrid, mostrándoles fotos de Alejandro y hablando de los planes que tenían para cuando él regresara. Pero notó que sus amigas se sentían un poco incómodas, como si estuvieran en un museo en lugar de en una casa.

Por la noche, la cena se celebró en el comedor principal, con una mesa larga cubierta con mantel de encaje y cubiertos de plata. Doña Elena se sentó al jefe de la mesa, con Valentina y sus amigas a un lado, y Carolina al otro. Los platos eran exquisitos – gazpacho, bacalao al pil-pil, cordero asado – pero el ambiente era tenso.

Durante toda la cena, doña Elena habló constantemente de la historia de los Montesinos.

—Nuestra familia lleva más de dos siglos en Madrid —explicó, pasándose el pan con un movimiento elegante—. Mis bisabuelos fueron dueños de algunas de las tierras más importantes de la región, y mi padre fundó la empresa que ahora dirige Alejandro. Tenemos linaje antiguo, conectado incluso con algunas familias nobles de Castilla.

Lucía intentó hablar de su trabajo en una clínica de rehabilitación en Sevilla, pero doña Elena la interrumpió para hablar de los hospitales privados donde la familia Montesinos solía tratarse. Marta mencionó que su padre era profesor de literatura en la universidad local, y doña Elena respondió que los Montesinos preferían las universidades de extranjero para sus estudios.

Las amigas de Valentina se quedaron calladas el resto de la cena, sonriendo con cortesía pero sin saber qué decir. Cuando terminaron de comer, se disculparon diciendo que estaban cansadas y se fueron a la habitación que Valentina les había preparado.

—Lo siento mucho —dijo Valentina, sentándose en la cama junto a ellas—. No pensé que mi suegra fuera a hablar de eso.

—No te preocupes, Valen —dijo Lucía, cogiendo su mano—. Entendemos que es una familia con muchas costumbres. Pero... ¿te sientes bien aquí? Realmente?

Valentina asintió, aunque las lágrimas le ardían en los ojos. No quería preocuparlas, así que les dijo que sí, que solo era cuestión de tiempo.

Al día siguiente, Valentina acompañó a sus amigas hasta la puerta principal para despedirlas. Lucía le dio un abrazo fuerte y le susurró al oído:

—Si alguna vez necesitas venir a Sevilla, nuestra casa es tu casa. Nunca te olvides de nosotros.

Después de que se fueran, Carolina se acercó a Valentina con una expresión seria en el rostro.

—Valentina, necesito hablarte —dijo, llevándola hasta el pasillo vacío—. Mi madre y yo acordamos que no deberías invitar a gente común a la casa. Son buenas personas, supongo, pero no pertenecen a nuestro círculo social. Si los amigos de los Montesinos se enteran de que recibes a este tipo de gente, podría afectar la reputación de la familia. Alejandro trabajó mucho para llegar donde está ahora – no podemos permitir que lo arruines.

Valentina se quedó sin palabras. Quiso decirle que sus amigas eran personas maravillosas, que valían más que toda la riqueza y el linaje de los Montesinos juntos. Pero miró la cara de Carolina y supo que no habría caso. Solo asintió con la cabeza, sin decir nada.

—Entendido —murmuró, y se fue a su habitación.

Se cerró dentro y se sentó en la cama, mirando las fotos que tenía de sus amigas en la mesita de noche. Había esperado que su visita hiciera que la casa se sintiera más cálida, que la ayudara a recordar quién era realmente. Pero en cambio, solo había conseguido que la familia la criticara aún más. Decidió entonces que ya no volvería a invitar a nadie a la casa. No quería poner en aprietos a sus seres queridos, ni tampoco quería escuchar más críticas de la familia de Alejandro. Guardaría esa parte de su vida para sí misma, callando la nostalgia que sentía por sus amigos y su ciudad natal. Por él, estaría dispuesta a estar sola si fuera necesario.

1
Patricia Galvez Davila
Así es, la trama está muy confusa...No me gustó, eh leído novelas donde la protagonista sufre mucho, pero siempre termina levantando como ave fenix, pero esta historia siento que denigra las actitudes de Sofía como mujer
Florinda Morales
pareciera que este libro está mal editado...
Yoleyma Garcia: Nunca había leído una novela tan mala, lo seguí leyendo para ver si lograba entender, pero nada sigue avanzando con lo mismo, la protagonista no tiene amor propio
total 1 replies
Paty Hdz
pésimo
Paty Hdz
que historia tan sin sentido. creo que la escritora perdió varias veces el hilo de la trama
Mariana Posternak
novela de relato que confunde no entendí nada
Leila Mendez Revilla
cuántas veces se fue? no se entiende
Leila Mendez Revilla
Creo que la escritora tenía varios desenlaces escritos y no pudo elegir con cual quedarse
Patricia Galvez Davila: Hola, me parece que si, y como también me confunde.
total 1 replies
Alejandro Coco
no entiendo cuantas veces se va de la casa?????
Carmen Palmeros
no entiendo algunas veces dice que se va y otras que todavía está esperando en casa, ya me perdí
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play