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EL VENENO DE TU DESAMOR...

EL VENENO DE TU DESAMOR...

Status: En proceso
Genre:Venganza de la Esposa / Amor-odio / Traiciones y engaños
Popularitas:58.5k
Nilai: 5
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

Todos hemos sido villanos en la historia mal contada de alguien.

Ángela Martinelli Villalba, jamás imaginó que un día sería la antagonista en la vida del hombre al que más amaba. Durante cuatro años fue la esposa leal y profundamente enamorada de Iván Aristeguí, el temido capo de la mafia española, conocido en el bajo mundo como El Rey Rojo. Un hombre que no necesita levantar la voz para imponer respeto; su apellido y su sobrenombre bastan para infundir temor.


Pero una tarde de invierno, las promesas se quiebran.
Darío Aristeguí, primo de Iván, en complicidad con Marina Saldaña, urde una traición perfecta. Con pruebas fabricadas y mentiras cuidadosamente sembradas, acusan a Ángela de deslealtad frente a su esposo. Cegado por la ira y el orgullo, Iván no escucha, no pregunta, no duda. La sentencia sin juicio y la abandona en manos del hombre que más la odia.

Ángela suplica. Implora una oportunidad. Ruega que él la mire a los ojos y le diga de qué la acusa. Pero Iván le da la espalda

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Madrugada fatal...

Quince días de cautiverio cumplió la italiana. Aunque ahora las condiciones eran distintas y estaba completamente recuperada de los golpes infligidos por Darío, seguía siendo una prisionera. La tenían encerrada en una habitación sin ventanas, con poca luz, baño privado, ropa limpia y únicamente lo estrictamente necesario para subsistir. No había absolutamente nada que pudiera usar para defenderse o intentar escapar.

En aquel cuarto no sabía si era de día o de noche. El tiempo se había convertido en una tortura silenciosa. Los días transcurrían con una lentitud aterradora para alguien que anhelaba recuperar la libertad y aferrarse a la esperanza.

Día tras día se preguntaba si su tío vendría por ella… o si también le daría la espalda.

Audrey Monticello llegó a Italia tras un mes de viaje de desconexión junto a su esposa, Letizia. Habían recorrido la costa griega, apagado teléfonos y delegado asuntos del clan. No tenía idea de lo que ocurría con Ángela en España.

Apenas cruzó las puertas de su residencia y encendió su móvil personal, una lluvia de llamadas perdidas y mensajes inundó la pantalla. Ibrain. Adriel. Números privados.  Alertas urgentes.

Pero fue el mensaje de su amada sobrina —lo único que le quedaba de su familia paterna, el último recuerdo vivo de su hermana— el primero que abrió.

—Tío, ha ocurrido algo que no puedo explicarte ahora porque no tengo mucho tiempo. Iván cree que lo traicioné y envió a Darío por mí. Por favor, tío, ayúdame; ya conoces lo que les hacen a los traidores. Tengo miedo, no por mí, sino por mi bebé. No tardes…

La mirada serena que usualmente mantenía el italiano desapareció de inmediato. Su rostro se endureció como piedra. No solo su sobrina estaba en peligro, también un nuevo integrante de la familia cuya existencia desconocía. Con manos tensas marcó el número de Adriel, el hombre que había asignado para protegerla.

Al tercer tono, respondieron.

—Dime, Adriel, que Ángela está a salvo. Dime que nadie la ha lastimado. Su voz sonaba desesperada.

Al otro lado hubo un silencio cargado de miedo. —Maldita sea, Adriel, habla… —Rugió el jefe mafioso italiano.

—Señor Monticello… no sé dónde está la señora Ángela. Ibrain intentó protegerla del señor Darío, pero terminó baleado. Está luchando en una clínica clandestina por su vida. Yo no estaba el día que todo ocurrió, pero Anastacia me contó que el señor Darío la capturó, aunque ella intentó escapar, y se la llevaron a la mazmorra más temida del Rey Rojo.

Audrey cerró los ojos un segundo; la furia le hervía bajo la piel.

—Señor, estoy rastreando al señor Darío y a su gente para dar con el paradero de la señora, pero hasta el momento no la he encontrado.

El italiano apretó tanto el teléfono que sus nudillos palidecieron. —Maldita sea, Iván Aristegui… lamentarás haber tocado a mi niña y haber dudado de ella. Adriel, avísale a nuestra gente de mi llegada. Viajo inmediatamente a España. La encontraré… y ojalá no le hayan hecho daño, porque entonces no me importará desatar una guerra.

Colgó sin despedirse. Letizia, que lo observaba desde la puerta, entendió con solo mirarlo que algo terrible había ocurrido.

En Madrid, Marina observaba a Darío mientras almorzaban tranquilamente en un exclusivo restaurante. El contraste era grotesco: copas finas, manteles blancos, música suave… y dos personas hablando de destrucción con absoluta calma.

—¿Qué hiciste con Ángela? —preguntó Marina mientras cortaba un trozo de pescado.

Darío sonrió con suficiencia. La tengo en un lugar preparándola para la última fase de mi venganza, que será esta misma noche.

Habló mientras saboreaba un trozo de carne, como si discutiera negocios ordinarios.

Marina elevó una ceja. —¿Y luego qué harás?

—Haré que no quede un solo rastro de esa maldita, como si nunca hubiera existido. Tengo mi coartada perfecta. Organicé todo para hacerle creer al imbécil de Iván y al viejo Monticello que la dejé ir del país. Así imaginarán que ella solita quiso desaparecer.

Bebió un sorbo de vino y añadió con frialdad: —A excepción de nosotros dos y de Monky, nadie más sabrá que ella se fue para siempre al infierno, por supuesto.

Marina sonrió, satisfecha. Chocó su copa con la de él. —Brindo por eso.

En París, Iván Aristegui llegaba a la casa de su hermana Rebeca, quien aguardaba su llegada con evidente ansiedad.

Iván no había tenido un segundo de tranquilidad. Aunque se había sumergido en el trabajo día y noche, intentando ahogar los pensamientos con cifras, reuniones y órdenes, su mente seguía ocupada por Ángela Martinelli Villalba.

Su esposa, la mujer a la que seguía amando a pesar de lo que creía su traición. Desde que le ordenó a Darío que se hiciera cargo de ella, dormía muy poco. Y cuando lograba conciliar el sueño, tenía siempre la misma pesadilla.

Ángela lo llamaba desde lo que parecía una habitación apenas iluminada por una bombilla débil, titilante. Su voz era una súplica quebrada, A punto de apagarse. Él corría hacia ella, pero al acercarse, la veía tirada en un gran charco de sangre, el rostro desfigurado, las manos cubiertas de rojo, el cuerpo desnudo marcado por hematomas. Y cuando finalmente llegaba a su lado, ella levantaba la mirada y le decía: —Jamás te voy a perdonar, ¡maldito asesino!

Siempre despertaba en el momento del sueño, con el rostro desencajado, la respiración irregular, el cuerpo sudando frío Y la misma sensación de vacío y culpa clavada en el pecho como una daga invisible.

El destino para Ángela ya estaba escrito. Darío llegó pasada la medianoche a aquella cabaña alejada de la ciudad madrileña, la misma que solo él y Monky, su más leal servidor, conocían.

Llevaba un atuendo relajado y la mirada satisfecha de un hombre que saborea la victoria incluso antes de obtenerla.

Ángela llevaba días sin dormir. Su cuerpo se mantenía en alerta constante, pero se sentía sumamente débil y, aquella madrugada, presentía con absoluta claridad que algo terrible estaba a punto de ocurrirle.

Desde hacía tres días solo le dejaban una botella plástica grande con agua. Nada más. Era una orden directa de Darío. No hubo alimento alguno y, aunque normalmente el hambre no la dominaba, se obligaba a comer únicamente por amor a su bebé. Ahora, su pequeña criatura era lo único que la impulsaba a seguir resistiendo.

Era la una de la madrugada. El frío del invierno arreciaba y se colaba con crudeza en el interior de aquella habitación apartada, donde el silencio reinaba como un presagio cruel de una noche tormentosa.

Ángela temblaba, hecha un ovillo sobre la pequeña cama, con dos mantas cubriendo su cuerpo. Pero nada calmaba el frío ni el mareo que hacía que todo girara a su alrededor.

De repente, la puerta se abrió abruptamente y, como por arte de magia, las luces altas de la habitación se encendieron, iluminando de golpe aquel pequeño espacio.

Darío le arrancó las mantas de un tirón.

Ella dio un respingo mientras sus ojos, que llevaban días enteros casi sumidos en la oscuridad, intentaban adaptarse al resplandor repentino.

—Buenos días, Angelita. Espero que hayas disfrutado tu estadía en este lugar, porque hoy mismo te sacaré de aquí.

Cuando Ángela escuchó la voz de Darío, se incorporó de inmediato. Aunque el frío y el miedo la atravesaban por dentro, sostuvo una mirada serena y desafiante. —¿Qué tramas, Darío Aristegui? —lo encaró, clavándole los ojos.

Darío rio con burla. —Estoy tramando tu viaje al infierno, maldita.

Se acercó y le apretó el mentón con fuerza.

La italiana no apartó la mirada. —Entonces procura hacerlo con maestría… porque si te descuidas, quien irá en clase preferencial serás tú.

Darío soltó una carcajada seca. —Mírate, Angelita. Estás en mis manos… y no hay nada que puedas hacer para librarte de ellas.

La tomó del cabello y la levantó con brusquedad.

Pero Ángela no sabía rendirse, y eso desató una pelea cuerpo a cuerpo entre ambos. Ella arañó, golpeó y forcejeó con la furia desesperada de quien pelea por sobrevivir. Sin embargo, Darío no había ido a jugar. Deseaba finiquitar su venganza cuanto antes y no tenía paciencia para resistencias.

En un arranque de furia cruda, le propinó un golpe en la mejilla que la derribó.

Él se lanzó sobre ella y, en ese instante, Monky entró a la habitación para ayudarlo a inmovilizarla.

Aunque Ángela intentó resistirse, fue imposible. Los días alimentándose solo de agua la habían debilitado. Además, la sustancia que llevaba consumiendo sin saberlo había mermado sus fuerzas físicas y la dejaba cada vez más a merced de su captor.

—Suéltame… maldito infeliz… suéltame…

Intentó gritar, pero al exterior apenas salió una voz quebrada y lastimera.

Darío se incorporó sin soltarla. —Sal de aquí, Monky. Espera tras la puerta hasta que te llame.

El hombre alto, cubierto de tatuajes grotescos y con mirada criminal, asintió antes de retirarse.

Darío observó a Ángela de pies a cabeza, la tenía atada de manos y pies a la pequeña cama de madera, la examinó como un cazador contempla a una presa indefensa. —Voy a comprobar por qué tenías a mi primito tan encantado… y a mi padre obsesionado contigo. Veré si de verdad vales tanto como para que todos pierdan la razón.

Ángela, entre el mareo y la sangre que escapaba en finos hilos desde la comisura de su boca, habló con esfuerzo: —No te atrevas, maldito enfermo… ¡no te atrevas a tocarme!.

Darío negó con una sonrisa torcida. —Mírate, Angelita. No estás en posición de exigir absolutamente nada. Así que te recomiendo que te relajes.

Empezó a desvestirse con lentitud provocadora.

Sacó de un maletín unas tijeras afiladas para cortar tela y comenzó a romper el pantalón de algodón que llevaba la italiana.

—No te atrevas… maldito… no te atrevas… Su voz se apagaba poco a poco.

Darío solo disfrutaba de verla vulnerable. Cortó una de las botas del pantalón, abrió la cintura y arrancó la prenda hecha jirones. Sus ojos verdes, fríos como el invierno exterior, cobraron vida de inmediato al ver las largas piernas de ella, delicadas incluso tras tantos días de encierro.

Empezó a tocarla con descaro.

Ángela tensó cada músculo del cuerpo y rechazó el contacto de inmediato, lo que encendió aún más la ira del rubio.

—Si insistes en resistirte… entonces esto será peor para ti.

Ángela removía la pelvis, intentando apartarse. —Déjame… déjame… no me toques. Te juro que te voy a matar.

Darío ignoró sus gritos ahogados.

Tomó nuevamente las tijeras y cortó la camiseta, dejándola únicamente en ropa interior.

Subió sobre ella y comenzó a marcar su piel con besos bruscos y pequeñas succiones que dejaban señales visibles, buscó su boca, ella primero lo esquivó, luego lo escupió.

Él, lleno de rabia, se limpió con los restos de la ropa rota y la tomó del mentón con violencia, la besó por la fuerza, entonces Ángela lo mordió con tanta fuerza que casi le arrancó el labio.

Darío rugió de dolor y, para obligarla a soltarlo, la sujetó del cuello con brutalidad hasta que ella cedió...

1
Marde
mmmaasssss capítulos xfavor
Rafaela Fernandez
jaja 🤣 te salió mal,creíste que él tío no te tendría en ojos.
Rossy Bta
más capitulos por favor encantada con la historia 🙏🔥
Renata R.
😊
Liliana Payares
y eso ya le da un poco de ventaja ya la va conociendo un poco para saber cómo lidiar con ella
Monica García Ramirez
Hay no estoy cada vez está mas interesante, por fa que si pueda tener hijos /Kiss//Pray/
Rossana🥰
Angela es x tu paz, es sanar para ti, xq ese Dario no le debes dar el gusto de q no vuelvas amar x su culpa, ese trío los destruirá, pero UD saldrá vencedora, en cuerpo y alma, sabrás, x ti y x muchas q han pasado x ese momento
🌟🌞Mónii🌜🌟
Cómo entiendo a Angela, muchas veces se necesita de un caparazón que oculte el dolor vivido para poder seguir.. Pero tiene mucha razón Lorenzo si ella no logra superar ese trauma e inmenso dolor, no podrá volver a amar libremente... Aunque ahora lo niegues si que nuestro Mateo tocará ese corazón
🌟🌞Mónii🌜🌟
Quemara el mundo cuando lo descubra
🌟🌞Mónii🌜🌟
En esta situación Mateo sumo demasiado puntos a su favor, solo espero que no cometa errores graves que se los quite
betty alvarez
Angela se recupera y saldrá adelante. Y Matteo va a lograr que crea en el amor otra vez. Me super encantaron estos capitulaso. 👏👏👏Jhohanna eres increíble. 🥰
betty alvarez
Matteo 😍eres un héroe, ayudaste a Ángela, y en de aprovecharte la protegiste 🥰. Este capítulo estuvo increíble 👏👏👏👏
betty alvarez
No es para menos que Ángela tenga traumas, lo que Darío le hizo vivir fue cruel, y aunque es una mujer fuerte no se merecía tal cosa. Solo espero el momento que ella le haga pagar lo que le hizo. 👏👏👏Estuvo increíble este capítulo, gracias Jhohanna.
Marleni Avila Gomez
matteo con esta ayuda se va ganar un poquito la confianza de Ángela,como pudieron dañarla de esa manera esos desgraciados,😭
betty alvarez
Que tonto eres Ivan, no tuviste confianza con tu mujer, pero a tu primo si le confías tus asuntos, y es el que te esta destruyendo. Jhohanna eres increíble escritora. Felicidades
betty alvarez
Cada capítulo es fascinante, Jhohanna felicidades por tu talento. Gracias escritora por cada historia son increíbles..
Marleni Avila Gomez
Iván vive un infierno eso se merece, desde la oscuridad Ángela está manipulando todo para la caída ese imperio Español, Darío y Iván están fritos 🤭
Sandra Maritza Mesa
aveces siento piedad por Iván por tonto pero me acuerdo todo el sufrimiento de Ángela y digo se lo merece y más pero cuando él se entere de la verdad va a ser muy tarde y el desgraciado de Darío no sabe lo que le espera que disfrute mientras pueda
Marleni Avila Gomez
está bien que destruyan a Iván por confiar a ojos cerrados en su primo ,y Darío una presa que Ángela va cazar y va ser pagar por su sufrimiento 😱
Viviana Posada
Bueno Matteo espero q logres llegar a ese corazón q esta tan herido y le des mucho amor a Angela el va a ser ese hombre qbla va curar van a tener hijos seran felices (primero acabar con esas ratas) y después a disfrutar mi Reina del hielo con ese lobo q te quiere devorar todita☺️☺️☺️🤭🤭🤭🤭 mas capítulos
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