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Desde Siempre, TÚ

Desde Siempre, TÚ

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Da Ponte

Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.

En silencio sin que nadie lo supiera.

El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.

Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.

Hasta que apareció Sofía Ferrer.

Hermosa y perfecta, su novia.

y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.

Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?

NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Miradas peligrosas

Capítulo 6

Miradas peligrosas

Nueva York amaneció cubierta por un cielo gris y un viento helado que recorría las calles de Manhattan como una advertencia silenciosa.

Desde la oficina principal de Rossi Group, Valentina Rossi intentaba concentrarse en la pantalla frente a ella, pero llevaba más de diez minutos leyendo el mismo correo sin entender una sola palabra.

Y todo por culpa de Alexander Beaumont.

Otra vez.

Soltó un suspiro frustrado antes de dejar la computadora a un lado y apoyar la cabeza sobre la mano.

Las palabras de Charlotte Beaumont seguían girando dentro de su cabeza.

"No podía dejar de mirarte."

Ridículo.

Seguramente Charlotte estaba exagerando.

Alexander jamás la miraría de esa manera.

¿O sí?

—Tienes esa cara otra vez.

Valentina levantó la vista encontrándose con Matteo Rossi entrando a la oficina con una carpeta bajo el brazo.

—¿Qué cara?

—La cara de “Alexander Beaumont arruinó mi estabilidad emocional”.

Ella le lanzó una lapicera que Matteo esquivó riéndose.

—Eres insoportable.

—Y tú demasiado obvia.

Valentina dejó escapar un suspiro cansado.

—¿Nunca te cansas de molestarme?

—Nunca.

Matteo tomó asiento frente a ella mientras revisaba algunos documentos.

—Por cierto… esta noche hay reunión con Beaumont Industries.

El corazón de Valentina se tensó inmediatamente.

—¿Tengo que ir?

—Papá quiere que estés presente.

Perfecto.

Exactamente lo que necesitaba.

Otra noche fingiendo normalidad frente al hombre que llevaba años enamorándola sin esfuerzo.

Dos horas después, Valentina descendió del auto frente al hotel Beaumont.

El edificio iluminaba la avenida con elegancia imponente mientras empresarios y periodistas entraban al evento privado organizado por ambas familias.

Todo era lujo.

Todo era apariencia.

Y ella ya estaba cansada de ese mundo.

—Respira —murmuró Matteo a su lado notando su tensión.

—Voy a sobrevivir.

Eso esperaba.

El salón principal estaba lleno de personas importantes conversando bajo enormes lámparas de cristal. Música suave sonaba de fondo mientras camareros recorrían el lugar ofreciendo champagne.

Valentina intentó ignorar la presión en el pecho mientras caminaba junto a Matteo.

Hasta que lo vio.

Alexander Beaumont estaba cerca del escenario principal hablando con unos inversionistas extranjeros.

Traje negro.

Corbata oscura.

Cabello perfectamente acomodado.

Impecable.

Como siempre.

Pero cuando levantó la mirada y la encontró entre la multitud… dejó de hablar durante un segundo.

Valentina sintió el cambio inmediatamente.

Esa mirada otra vez.

Demasiado intensa.

Demasiado larga.

Alexander se disculpó rápidamente con los empresarios antes de acercarse.

—Pensé que no vendrías.

Su voz grave logró desordenarle el corazón de inmediato.

—Yo también pensé eso.

Alexander sonrió apenas.

—Difícil de convencer, ¿verdad?

—Mucho.

Hubo un pequeño silencio entre ambos.

Y otra vez apareció esa tensión rara que llevaba días creciendo entre ellos.

Como si algo estuviera cambiando lentamente.

—Te ves bien —dijo Alexander finalmente.

Valentina sintió el calor subirle al rostro.

—Gracias.

Él la observó algunos segundos más.

Demasiados segundos.

Y por primera vez en años, Valentina sintió miedo.

Porque ya no parecía la mirada despreocupada de siempre.

Ahora Alexander realmente la estaba viendo.

—Alex.

La voz de Sofía Ferrer rompió el momento inmediatamente.

Valentina dio un pequeño paso atrás casi por reflejo.

Sofía apareció junto a ellos usando un elegante vestido negro ajustado y una sonrisa impecable.

—Tu padre está buscándote.

Alexander apartó la mirada de Valentina lentamente.

Como si le costara hacerlo.

—Voy enseguida.

Sofía recién entonces miró a Valentina.

—Hola.

—Hola.

La incomodidad apareció de inmediato.

Porque Sofía era amable.

Ese era el problema.

Sería mucho más fácil odiarla si fuese cruel.

Pero no lo era.

Alexander acomodó una mano sobre la espalda de Sofía suavemente.

Y ese gesto bastó para recordarle exactamente cuál era su lugar.

Ninguno.

—Nos vemos luego —murmuró Alexander antes de alejarse con ella.

Valentina observó cómo desaparecían entre la gente mientras sentía el pecho cada vez más pesado.

—Okay… definitivamente algo raro está pasando.

Ella giró encontrándose nuevamente con Matteo.

—¿Qué?

—Alexander te estaba mirando como si el resto del salón no existiera.

Valentina negó rápidamente.

—No empieces tú también.

—No estoy bromeando.

Ella apartó la mirada nerviosa.

Porque lo había notado.

Y eso era exactamente lo que más la asustaba.

Horas más tarde, el evento continuaba con discursos interminables y conversaciones de negocios que Valentina ya no soportaba escuchar.

Necesitaba aire.

Sin decirle nada a nadie, salió discretamente hacia una de las terrazas privadas del hotel.

El frío golpeó inmediatamente su piel mientras Manhattan brillaba frente a ella.

La vista era hermosa.

Luces infinitas.

Autos moviéndose abajo como pequeñas estrellas.

La ciudad entera latiendo bajo la noche.

—Sabía que te encontraría aquí.

Valentina cerró los ojos apenas al escuchar su voz.

Alexander.

Él salió hacia la terraza acomodándose el saco mientras el viento despeinaba ligeramente su cabello oscuro.

—¿Me estabas buscando?

Alexander se acercó lentamente.

—Quizás.

Otra vez esa mirada.

Demasiado intensa.

Valentina apoyó las manos sobre la baranda intentando mantener la calma.

—Deberías estar adentro.

—Y tú también.

Ella soltó una pequeña risa.

—Odio estos eventos.

—Yo también.

El silencio entre ambos ya no se sentía incómodo.

Se sentía peligroso.

Alexander se quedó a su lado observando la ciudad unos segundos antes de hablar otra vez.

—Últimamente, te siento distante conmigo.

El corazón de Valentina se aceleró.

—No estoy distante.

—Sí lo estás.

Ella bajó la mirada.

¿Cómo explicarle que mantenerse cerca de él empezaba a doler demasiado?

—Solo he estado ocupada.

Alexander giró apenas hacia ella.

—No me mientas, Valentina.

Su voz sonó más suave.

Más personal.

Y entonces ocurrió.

Ella levantó la vista al mismo tiempo que Alexander la observaba.

Muy cerca.

Demasiado cerca.

El aire pareció desaparecer lentamente entre ambos.

Valentina podía escuchar su propia respiración acelerada mientras Alexander no apartaba los ojos de ella.

Y por un segundo…

Un único y peligroso segundo…

Pareció que iba a besarla.

Pero entonces la puerta de la terraza se abrió bruscamente.

—Alex, todos te están buscando.

Sofía.

Alexander se apartó inmediatamente como si acabara de despertar.

Valentina sintió el corazón golpeándole el pecho con fuerza.

Porque acababa de pasar algo que jamás debió ocurrir.

Algo que podía destruir absolutamente todo.

Y lo peor era que Alexander también lo había

sentido.

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