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¿Mi Esposo Resultó Ser Mi Amante?

¿Mi Esposo Resultó Ser Mi Amante?

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Posesivo
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Anna es la definición de pragmatismo. Aceptó casarse con un extraño hace tres años solo para cumplir el deseo de su abuela, bajo la condición de que cada uno viviera su vida por separado. Para ella, David es solo un nombre en un acta de matrimonio y una transferencia mensual. David, por su parte, es un titán de los negocios, un hombre cuya posesividad solo es superada por su hermetismo; para él, Anna es un "trámite" lejano que vive en otra ciudad... o eso creía.

​Todo cambia en una noche de copas y luces de neón. En una exclusiva discoteca, dos desconocidos se atraen magnéticamente. Anna, decidida a dejar de ser la "esposa de papel", se entrega por primera vez a un extraño de ojos gélidos y manos posesivas. David queda obsesionado con la mujer que desapareció al amanecer
El enredo estalla cuando David decide que esa "desconocida" debe ser suya, sin saber que ya lo es legalmente

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capitulo 5

​El aire en el pasillo lateral de L’Éclipse estaba saturado de una electricidad estática que hacía que el vello de los brazos de Anna se erizara. El estruendo de la música llegaba aquí como un latido sordo, una percusión que se sincronizaba con el pulso acelerado en su garganta. Frente a ella, el hombre cuya identidad desconocía se erguía como un muro de arrogancia y magnetismo. La luz de un neón carmesí parpadeaba sobre ellos, bañando la mandíbula de él en sombras profundas y encendiendo el verde esmeralda del vestido de ella.

​Anna, la mujer que diseccionaba cada decisión hasta encontrar la falla lógica, sintió cómo su cerebro daba una orden inédita: Apágate.

​David no podía apartar la vista de ella. En su mundo de juntas directivas y adquisiciones hostiles, la belleza era una moneda común, pero esta mujer tenía algo que no se podía comprar: un desafío gélido en los ojos que quemaba más que el fuego. Su elegancia no era un disfraz; era su estructura ósea. La forma en que sostenía su mirada, sin parpadear, sin amedrentarse ante su envergadura, disparó en David un instinto de posesión que lo dejó sin aliento. Ella no era una presa; era una rival digna de ser conquistada.

​—No me has dicho tu nombre —dijo David. Su voz, un barítono áspero, vibró en el espacio mínimo que los separaba.

​—Los nombres son etiquetas para archivos, y esta noche no soy un archivo —respondió Anna. Su voz sonó más baja de lo habitual, cargada de una confianza que la sorprendió a ella misma—. Además, dudo que el tuyo sea relevante para lo que está pasando aquí.

​David acortó la distancia. El aroma de Anna, una mezcla de jazmín nocturno y algo metálico, casi como el ozono antes de una tormenta, invadió sus sentidos. Se inclinó lo suficiente para que sus labios rozaran casi la oreja de ella, evitando el contacto total por una fracción de milímetro.

​—¿Y qué es lo que está pasando aquí, según tu análisis? —le susurró él.

​Anna sintió el calor del aliento de David contra su piel sensible. Un escalofrío líquido recorrió su columna vertebral, instalándose en la base de su vientre. Por una vez, no quiso clasificar el sentimiento. No quiso pensar en que mañana tendría que sentarse frente a un esposo que despreciaba. En ese rincón oscuro, ella no era la "Esposa Fantasma" ni la estratega infalible. Era simplemente una mujer respondiendo a un imán.

​—Está pasando que el caos finalmente ha superado a la lógica —dijo ella, girando la cabeza para mirarlo de frente.

​Sus rostros quedaron a escasos centímetros. David observó la boca de Anna: labios carnosos, pintados de un tono natural que invitaba a ser borrado. Vio la pequeña cicatriz casi invisible cerca de su ceja, un detalle humano que la hacía real, no perfecta. Su posesividad rugió. Quería saber cómo sabía ella, quería marcar ese cuello con sus manos, quería que ella supiera que, desde el momento en que sus miradas se cruzaron, ella ya no pertenecía a nadie más que a ese instante con él.

​—Eres peligrosa —gruñó David, su mano subiendo lentamente por el brazo de ella. Sus dedos rozaron la tela de satén, sintiendo el calor de la piel debajo.

​—Tú eres el que invadió mi espacio, extraño —replicó ella, aunque no retrocedió. Al contrario, apoyó una mano en el pecho de él. Sintió la dureza del músculo bajo la camisa de seda fina, el latido rítmico y potente de un corazón que no conocía la duda.

​Los gestos se volvieron lentos, coreografiados por una tensión sexual que amenazaba con incinerar el pasillo. David deslizó su mano hacia la nuca de Anna, sus dedos enredándose en las ondas de su cabello suelto. La presión era firme, reclamando un territorio que él sentía que le correspondía por derecho de naturaleza. Anna cerró los ojos un segundo, entregándose a la sensación de ser dominada por una fuerza que no podía auditar.

​—Mírame —ordenó él, su voz cargada de una autoridad que ella, extrañamente, no quiso cuestionar.

​Ella obedeció. Sus ojos verdes chocaron con el gris tormenta de los de él. En esa penumbra, no había pasado ni futuro. No había abuelas exigentes ni contratos matrimoniales. Solo había dos cuerpos reconociéndose en medio del ruido. La sensualidad del momento no residía en lo que hacían, sino en lo que estaban a punto de hacer. Era la promesa del colapso de sus respectivas armaduras.

​David se maravilló de la firmeza de ella. Incluso en ese estado de vulnerabilidad, Anna mantenía una dignidad analítica; lo estudiaba mientras lo deseaba. Él nunca había conocido a nadie que pudiera mantener la guardia tan alta mientras se desmoronaba por dentro.

​—Esta noche no hay reglas —sentenció David, su pulgar acariciando la línea de la mandíbula de Anna—. Solo tú y yo. Sin preguntas, sin consecuencias.

​Anna sintió una punzada de ironía. Sin consecuencias. Si él supiera quién era ella, la ironía sería absoluta. Pero el engaño le daba un poder embriagador. Por primera vez en su vida, Anna Bianchi estaba tomando algo que no le correspondía, algo que no había sido planeado. Estaba robando un pedazo de pasión a su propio destino.

​—Acepto los términos del contrato —susurró ella, con una pequeña sonrisa desafiante que hizo que David perdiera el último rastro de control.

​Él no la besó de inmediato. La estudió un segundo más, saboreando la anticipación. La mano de Anna en su pecho se cerró, arrugando la tela de su camisa, atrayéndolo más hacia ella. El roce de sus cuerpos era un incendio forestal. El satén verde de ella contra el traje oscuro de él; la suavidad contra la fuerza.

​—Entonces, deja de pensar —ordenó David.

​—Ya lo hice hace diez minutos —respondió ella.

​La música del club pareció desvanecerse, convertida en un eco lejano. El imán del caos había hecho su trabajo, uniendo dos piezas que, según la lógica, nunca debieron encontrarse así. David se inclinó, eliminando el último espacio de aire, y en el momento en que sus labios se rozaron por primera vez, el mundo exterior dejó de existir. Solo quedaba el sabor del peligro y la certeza de que, después de esa noche, ninguno de los dos volvería a ser el mismo. El "Heredero de Hielo" se derretía y la "Estratega Analítica" se perdía en el desorden más dulce que jamás había imaginado.

1
Rosa Pandui
David ya está sintiendo lo que es amar a Dios en tierra ajena,, porque Anna se le está yendo de las manos
Rosa Pandui
Anna creo sus propios demonios y con arrastró a David,, ambos se están destruyendo por una farsa que nació en una noche
Rosa Pandui
David cada día la riegas más
Rosa Pandui
excelente
Rosa Pandui
Tu historia es excelente y atrapante,,dos almas juntas y alejadas al mismo tiempo por un juego cruel y excitante
Rosa Pandui
Cachetada con guante blanco,,te dió directo al ego,, orgullo y el corazón
Carolina A²V
tienes mi apellido, tienes mi apellido es lo único que sabes decir 🤔 que fastidio contigo
Carolina A²V
que tiene en casa David❓️ un hombre que la desprecia y humilla como se le pega la gana 🤔 eso es lo que tiene en casa❓️ por favor ya deja de hacerte el ofendido
Carolina A²V
deja la ridiculez que ese papel no te luce
Carolina A²V
😱😱😱 perdiendo los buenos momentos
Carolina A²V
quién te entiende❓️🤔 ayer la despreciaste por ser tu esposa y hoy andas de ridículo que se cree dueño de nada
Carolina A²V
y desde cuando es tu problema❓️🤔🤨
Carolina A²V
que ganas de ser un idiota 🤷🏻‍♀️🤦🏻‍♀️
Rosa Pandui
David está recibiendo lo que se merece y Anna está viva,,, pero parte del infierno que están viviendo es algo que ella misma propicio,,,,tal vez David se equivocó en su momento pero nadie es perfecto y todos tienen derecho a otra oportunidad,,si abandonaran el maldito orgullo,, David descubrió que puede amar y ella se lo hizo ver en esa noche
Rosa Pandui
Santo Dios,,los dos se están ahogando en su propia pasión y juego
Julîîana
Me gustaría que Anna se diera una oportunidad con Arturo quizás el si la valoré, porque casa vez que veo el comportamiento de David me da mucho coraje y no se lo que haga Anna 0ero yo no le daría una oportunidad a un hombre que me trató durante años como un accesorio haciéndome sentir como si no valiera la pena, eso no se lo perdonaria a nadie aunque se que todos merecen segundas oportunidades pero para eso existen las excepciones
juan andres palacios
que se quede con Arturo🥰
Rosa Pandui
Pronto se descubrirá la verdad del deseo que hay entre los dos
Rosa Pandui
A ver quién cae primero jajaja
Rosa Pandui
Te vas a quemar Anna en tu propio juego y ya te descubrieron
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