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Contrato Con El Gigoló: La Boda De La Reina De Hielo

Contrato Con El Gigoló: La Boda De La Reina De Hielo

Status: En proceso
Genre:Mujeriego enamorado / Traiciones y engaños / Jefe en problemas / Matrimonio por contrato / CEO
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: A.Y. Clover

Matrimonio por conveniencia

NovelToon tiene autorización de A.Y. Clover para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: EL PASEO DEL HORROR ROMÁNTICO

Alessandra revisaba su reloj de diamantes mientras caminaba de un lado a otro en el comedor principal. Había ordenado a César Iván que enviara dos camionetas negras a recoger las pertenencias de Dante. Había preparado una cena estricta: salmón al vapor, espárragos y un vino blanco seco que costaba más que un coche compacto. Todo bajo control. Todo clínico.

—¿Dónde está, César? —preguntó al aire, viendo a su secretario organizar unas carpetas en el buffet.

—El señor Dante ya está aquí, jefa. Pero... se niega a bajar a cenar.

Alessandra frunció el ceño.

—¿Se niega? ¿Acaso no leyó la cláusula de obediencia logística?

—Dice que el salmón al vapor huele a hospital y que si va a ser su esposo, no piensa empezar el matrimonio pareciendo una pareja de jubilados a dieta.

En ese momento, Dante apareció en el marco de la puerta. No llevaba el traje de la oficina. Vestía unos jeans oscuros de corte impecable, una camisa negra con los primeros botones abiertos y una chaqueta de cuero que gritaba "problemas".

—Cambio de planes, Alessandra —dijo él, girando las llaves de un deportivo en su dedo—. Nos vamos.

—¿Perdona? He contratado a un chef privado. Siéntate y come tu salmón.

—El salmón puede esperar. Los buitres no —Dante se acercó y, antes de que ella pudiera reaccionar, la tomó por la cintura—. Acabo de ver a dos fotógrafos de *Elite Gossip* merodeando en tu entrada privada. Si nos quedamos aquí encerrados, mañana dirán que la "Reina de Hielo" oculta a su marido porque está desfigurado o porque es un acuerdo comercial. Tenemos que salir. A un lugar público. Donde tengas que sonreír como si realmente me soportaras.

Alessandra intentó zafarse, pero Dante la sujetó con firmeza.

—Suéltame, Dante. No voy a ir a un club a que me tomen fotos como si fuera una adolescente.

—Iremos a una trattoria en el centro. Mucha luz, muchas mesas pegadas y muchos teléfonos listos para Instagram. Es hora de trabajar, jefa.

Treinta minutos después, Alessandra se encontraba sentada en una mesa minúscula de un restaurante italiano ruidoso y abarrotado. Estaba tan cerca de Dante que sus rodillas se rozaban bajo el mantel.

—Sonríe, Alessandra —susurró Dante, inclinándose hacia ella como si fuera a besarle la oreja—. La chica de la mesa cuatro ya nos grabó tres veces. Pareces una estatua de mármol en un funeral.

—Estoy calculando cuántas formas tengo de matarte con este tenedor de postre —siseó ella, manteniendo una sonrisa tiesa que parecía más una mueca de dolor.

—Menos cálculo y más contacto —Dante tomó la mano de Alessandra sobre la mesa. Ella se tensó, sus dedos estaban gélidos—. Tus fans necesitan ver calor.

Dante tomó un trozo de focaccia y lo acercó a los labios de Alessandra.

—Abre, cariño. Hazlo por las acciones de *Valeriano Prime*.

Alessandra lo miró con puro odio, pero vio de reojo el destello de un flash a lo lejos. Lentamente, abrió la boca y aceptó el trozo de pan, sus ojos clavados en los de Dante como si quisiera incinerarlo.

—Buen chico —se burló ella en voz baja después de tragar—. Pero si vuelves a intentar alimentarme como a un hámster, la próxima vez te morderé un dedo.

—Esa es la pasión que buscaba —Dante rió, y por un segundo, el brillo en sus ojos hizo que el corazón de Alessandra diera un vuelco involuntario, algo que ella inmediatamente atribuyó a una posible arritmia por el exceso de carbohidratos.

De regreso en la mansión, mientras subían las escaleras hacia la suite principal, César los seguía con los ojos como platos.

—¿Cómo fue la cena? —preguntó el secretario.

—Fue un éxito —dijo Dante pasando un brazo por los hombros de una Alessandra furiosa—. Tu jefa es una actriz nata. Casi me convence de que no quiere lanzarme por la ventana.

Alessandra se soltó de un tirón al llegar a la puerta de la habitación.

—Entra, Dante. Pero recuerda la línea invisible. Si cruzas al lado derecho de la cama, dormirás en el jardín con los doberman.

César suspiró desde el pasillo.

«Paseó de relaciones públicas. Completado», pensó.

«Y mañana portada en todas las revistas de chismes. Bitácora de supervivencia, día 3: Dios nos pille confesados cuando tengan que compartir el baño».

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Maria Zuardi
súper interesante. gracias por permitir que sea leído. se recomienda
A.Y. Clover: muchísimas gracias por tu tiempo y por detenerte a leerlo. Si tenés alguna sugerencia la escucho (o mejor la leo) se acepta cualquier aporte o critica.☺️
total 1 replies
Rosa Benitez
Al principio me gustó la trama. pero los comentarios de Cesar habemus... al frente de todos pierde foco, se supone que Alessa es una excelente doctora. esta actuando algo necia al dejarse envolver con Rodrigo, si le daas un enfoque mas serio. llevaderoy creíble le dará un plus a la trama, porque así esta algo fastidiosa e incoherente
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