NovelToon NovelToon
La Venganza De Los Beltrán

La Venganza De Los Beltrán

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Venganza / Completas
Popularitas:790
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Scarlett, Santiago y Ángel eran tres hermanos unidos por algo más fuerte que la sangre: el amor y la lealtad. Vivían una vida tranquila, lejos de problemas, en una casa humilde donde las risas de sus padres llenaban cada rincón. Scarlett era inteligente y valiente; Santiago, serio y protector; y Ángel, el menor, noble pero impulsivo. Nunca buscaron enemigos ni conflictos, pero una noche todo cambió. Unos hombres desconocidos entraron a su hogar y asesinaron brutalmente a sus padres frente a ellos. Desde ese instante, el dolor se convirtió en odio. Los tres hermanos hicieron una promesa sobre las tumbas de sus padres: encontrar a los culpables y cobrar venganza, aunque eso significara perderse a sí mismos en el camino.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 La noche que nos destruyeron

Ese día desperté más temprano de lo normal.

No sé por qué, pero desde la mañana tenía una sensación rara en el pecho. Como si algo no estuviera bien.

Victoria seguía dormida cuando me levanté de la cama. La miré unos segundos antes de ponerme la camiseta negra del trabajo.

Ella abrió un poco los ojos.

—¿Ya se va?

—Sí, amor. Le dejé desayuno en la cocina.

—Tan lindo usted…

Me acerqué y le di un beso en la frente.

—Siga durmiendo.

Salí de la casa todavía oscuro. Pereira estaba fría esa mañana y las calles apenas comenzaban a llenarse de motos y buses.

Trabajé toda la mañana intentando ignorar la sensación incómoda que tenía encima.

Pero no podía.

Algo simplemente no me dejaba tranquilo.

A eso de las dos de la tarde decidí irme temprano.

Inventé cualquier excusa en el trabajo y agarré camino hacia la casa.

Recuerdo perfectamente el momento en que llegué a la cuadra.

Había demasiado silencio.

Y eso era raro.

En mi barrio siempre había música, motos o gente hablando duro.

Pero ese día no.

Ese día se sentía muerto.

Caminé rápido hasta la casa mientras sentía el corazón latiéndome durísimo.

La puerta principal estaba medio abierta.

Y ahí fue cuando sentí el miedo de verdad.

—¿Mamá? —grité entrando.

Nadie respondió.

Di otro paso.

Y entonces los vi.

Scarlett estaba arrodillada en el piso llorando desesperada mientras abrazaba a Victoria y a Karina.

Las tres tenían la cara llena de lágrimas.

Y más adelante…

Mis padres estaban tirados en el suelo.

Sentí que el aire desapareció de mis pulmones.

—¡NO! —grité corriendo hacia ellos.

Mi mamá estaba cerca del comedor. Tenía sangre en la ropa y una herida de bala en el pecho.

Mi papá estaba un poco más atrás, también inmóvil.

Me arrodillé junto a ellos temblando.

—Papá… papá míreme…

Toqué su cuello buscando el pulso.

Nada.

Entonces fui con mi mamá.

—Mamá… mamá por favor…

Pero tampoco.

Sus cuerpos estaban fríos.

Y entendí inmediatamente que ya era tarde.

Sentí como si el mundo entero me hubiera caído encima.

Scarlett lloraba sin poder respirar.

—Santiago… Santiago…

Yo solamente me quedé quieto unos segundos mirando los cuerpos.

Sin poder creerlo.

Sin entender cómo hacía apenas unas horas estaban vivos.

Y ahora…

Ya no.

Apreté los dientes intentando no quebrarme.

Pero terminé golpeando el piso con rabia.

—¡MALDITA SEA!

Victoria se acercó llorando.

—Amor…

—¿Quién hizo esto? —pregunté respirando fuerte.

Scarlett apenas podía hablar.

Tenía las manos llenas de sangre de haber intentado mover a mamá.

—Entraron… entraron dos hombres…

La miré desesperado.

—¿Cómo así?

Scarlett empezó a temblar más.

—Yo estaba en la cocina con Karina y Victoria… escuchamos gritos… tu papá empezó a discutir con alguien…

—¿Quiénes eran?

—No sé… tenían capuchas…

Sentí la sangre hervirme.

—¿Y después qué pasó?

Scarlett rompió a llorar todavía más fuerte.

—Uno sacó un arma…

Sentí el pecho congelarse.

—¿Qué arma?

—Una pistola negra… grande… creo que era calibre cinco siete… algo así dijo tu papá antes…

Mi respiración empezó a ponerse pesada.

Scarlett seguía hablando entre lágrimas.

—Tu papá intentó proteger a mamá… pero ese hombre le disparó…

Cerré los ojos con rabia.

Podía imaginarlo perfectamente.

Mi papá intentando defendernos hasta el último segundo.

—¿Cuántos disparos?

—Muchos…

Karina empezó a llorar abrazada de Victoria.

—Sonaban demasiado duro…

Scarlett se tapó la cara.

—Después le dispararon a tu mamá…

Sentí ganas de vomitar.

Todo dentro de mí ardía.

Rabia.

Dolor.

Impotencia.

Miré otra vez los cuerpos de mis padres tirados en el piso.

Y algo dentro de mí cambió completamente en ese momento.

Porque ya no estaba pensando como hijo.

Estaba pensando como alguien que quería venganza.

Saqué el teléfono temblando y llamé inmediatamente a Ángel.

Contestó rápido.

—¿Qué pasó, hermano?

Mi voz salió rota.

—Ángel… véngase rápido.

—¿Qué pasó?

Respiré fuerte intentando hablar.

—Mataron a mis papás.

Hubo silencio.

—¿Qué…?

—¡VENGA YA!

Colgué.

Scarlett seguía llorando mientras Victoria intentaba tranquilizarla.

Karina estaba en shock mirando el piso sin decir nada.

Yo caminaba de un lado a otro sintiendo que iba a explotar.

Y entonces escuché una moto frenando afuera.

Ángel entró corriendo a la casa.

—¡SANTIAGO!

Pero apenas vio los cuerpos se quedó completamente quieto.

Su cara perdió todo color.

—No…

Caminó lentamente hasta mi mamá.

—No… no… no…

Se arrodilló junto a ella y empezó a llorar.

Nunca había visto a mi hermano llorar así.

Parecía un niño pequeño destruido.

—Mamá… despierte…

Sentí un nudo horrible en la garganta.

Ángel miró después a mi papá.

Y entendió también.

Ya no había nada que hacer.

Se levantó respirando tembloroso.

—¿Quién fue?

Nadie respondió.

Entonces Scarlett habló entre lágrimas.

—Dos hombres entraron…

Ángel apretó los puños.

—¿Qué querían?

—No sé…

—¿LES ROBARON?

Scarlett negó con la cabeza.

—No se llevaron nada…

Eso fue lo peor.

Porque significaba que no había sido un robo.

Habían venido directamente a matar.

Ángel golpeó la pared con furia.

—¡LOS VOY A MATAR!

Victoria empezó a llorar otra vez.

—Ángel por favor…

Pero él no escuchaba.

Yo tampoco.

Porque sinceramente en ese momento solamente podía pensar en una cosa.

Venganza.

Miré el piso lleno de sangre.

La casa destruida.

Mi mamá inmóvil.

Mi papá muerto.

Y sentí cómo algo dentro de mí dejaba de sentir miedo.

Ángel respiraba con rabia mirando hacia la puerta.

—¿Los vecinos vieron algo?

—Dicen que escaparon en una camioneta negra —respondió Karina con voz bajita.

Cerré los ojos unos segundos.

Camioneta negra.

Los mismos carros que llevaba días viendo pasar.

Y entonces todo tuvo sentido.

Mi papá ya sospechaba algo.

Por eso estaba tan nervioso últimamente.

Por eso revisaba siempre las ventanas.

Por eso nunca nos dejaba salir tarde.

Pero ya era demasiado tarde.

Scarlett se acercó llorando.

—¿Qué vamos a hacer ahora?

La miré.

Después miré a Ángel.

Y sinceramente creo que ambos pensamos exactamente lo mismo.

Porque mi hermano habló primero.

Con los ojos llenos de lágrimas y rabia.

—Vamos a encontrarlos.

Apreté la mandíbula mirando la sangre en el suelo.

Y respondí sin dudar.

—Sí.

Porque esa noche…

Los hermanos Beltrán dejamos de ser personas tranquilas.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play