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¿Hay Un Lobo Entre Nosotros?

¿Hay Un Lobo Entre Nosotros?

Status: En proceso
Genre:Escuela / Amor prohibido / Fantasía épica
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Mar de cristal

La escuela está en pánico, en el pueblo pasan cosas extrañas, los padres ya no dejan salir a sus hijos, algunos murmuran sobre un animal raro, ¿un perro grande, o algo más?, nadie se atreve a decirlo en voz alta.

NovelToon tiene autorización de Mar de cristal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Guerra entre hermanastros

Entré detrás de Zack y su grupito. Todos tenían lugar, obvio. Yo no.

La maestra, de Matemáticas, estaba anotando algo en el pizarrón. Treinta caras me miraron cuando crucé la puerta. Ninguna conocida.

—Ah, tú debes ser la alumna nueva —dijo la maestra, amable—Pasa, Caroline ¿verdad? Busca un lugar.

“Busca un lugar”. Fácil decirlo. Todos los bancos de atrás estaban ocupados por el grupito del campamento. Zack, Valeria, Diego y los otros. El único libre estaba hasta adelante, justo debajo de la nariz de la maestra. El banco de los perdedores.

Caminé. Sentía las miradas. Y los susurros.

Zack carraspeó. Fuerte. Todo el salón volteó a verlo.

—Profe —dijo, levantando la mano con su cara de “yo no fui”—. Una pregunta. Si alguien tiene una condición... ya sabe, del corazón y eso... ¿puede estar en esta clase? Digo, porque Matemáticas da mucha ansiedad. No quiero que le pase algo a mi hermanita el primer día.

Se me heló la sangre. Hijo de su madre.

El salón entero se me quedó viendo. La maestra frunció el ceño.

—¿Condición, Zack? ¿De qué hablas?

Zack se encogió de hombros, todo inocente.

—Nada, profe. Es que mi padrastro me dijo que la cuide. Que Caroline tiene taquicardia. Que no se puede estresar.

Valeria se tapó la boca, aguantándose la risa. Diego soltó un “uuuuuh” bajito. El resto del salón empezó a murmurar.

La maestra me miró, ahora con lástima. ¿Lástima?. Lo odié más que las risas.

—Caroline, ¿eso es cierto? —Me preguntó—Si necesitas alguna consideración especial...

—No —la corté, con la voz más firme que pude—Estoy bien. No necesito nada.

Me senté en el banco de adelante, con la espalda rígida. Podía sentir a Zack atrás, sonriendo. Lo podía sentir.

La maestra siguió con la clase. “Repaso de ecuaciones de segundo grado”. Yo no escuchaba nada. Solo el martilleo en mis oídos. No te alteres. No te alteres. No le des el gusto.

Diez minutos después, la maestra puso un ejercicio en el pizarrón.

—¿Quién quiere pasar a resolverlo? —preguntó.

Silencio. Nadie se ofrecía.

Entonces Zack levantó la mano otra vez.

___Ay por favor___ Susurré para mí.

—Profe, que pase Caroline —dijo— Seguro lo tiene clarisimo, porque viene de escuela privada y todo.

El salón se rió. No eran carcajadas.

Era peor. Eran risitas ahogadas, de pobrecita la nueva expuesta de nuevo.

La maestra dudó.

—Caroline, ¿Te animas? Solo si quieres. No estás obligada...

Tenía dos opciones: pasar y cagarla por los nervios, o decir que no y confirmar que era la “princesa de cristal” que Zack vendió.

Me paré. Las piernas me temblaban, pero me paré.

Caminé al pizarrón. Agarré el plumón. Fácil. Lo sabía. Pero tenía treinta pares de ojos encima, y a Zack atrás susurrándole algo a Valeria.

Empecé: y se me fue la mente en blanco. Completamente. El corazón me pegó un brinco tan fuerte que casi tiro el plumón.

—Tranquila, hermanita —escuché la voz de Zack atrás—Respira. No te nos vayas a desmayar aquí.

____ Suficiente Zack ___ Le reprende la maestra con una voz neutral.

Más risitas.

Apreté el plumón hasta que los nudillos se me pusieron blancos. Resolví como pude. Lo hice mal, supe en cuanto lo escribí.

La maestra me corrigió, amable. “Casi, Caroline. Siéntate, no pasa nada."

Volví a mi banco con la cara ardiendo. No volteé. Pero escuché clarito a Diego:

—Bienvenida a la escuela de estado, Princesa de Cristal.

Zack no dijo nada. No hacía falta. Había ganado el primer round sin despeinarse.

Sonó el timbre. 8:10 am. Solo habían pasado 50 minutos del primer día.

Y yo ya era el chiste de la escuela.

Receso. 10:00 am.

No fui al baño a llorar. Ni a la biblioteca a esconderme.

Fui directo al patio. Donde estaba Zack, con Valeria colgada del brazo, con Diego contando el chiste de la clase como si fuera stand-up.

Me les planté enfrente. Sin temblar. O temblando, pero de rabia, que no es lo mismo.

Las risas se apagaron de golpe. Todo el grupo me miró. Zack masticaba chicle, despacio, como si yo fuera un show más.

—¿Qué quieres, Princesa? —dijo Diego—¿Te perdiste otra vez?

No lo vi. Vi a Zack. Solo a él.

Me le acerqué hasta que quedamos a un paso. Valeria se tensó y me quiso bloquear.

—Quítate, perra —le dije sin mirarla—. Esto es entre él y yo.

Zack levantó una ceja, divertido.

—Uy, qué miedo —se burló—¿Me vas a dar otro rodillazo? A ver si te aguantan las pulsaciones.

El corazón me estaba dando con todo. Lo sentía en la garganta. Perfecto. Porque esto lo iba a decir con la sangre hirviendo.

—No —le dije, bajando la voz para que tuviera que poner atención— No te voy a pegar.

Di un paso más. Ahora sí estábamos cara a cara.

—Te voy a decir algo que te va a doler más que cualquier golpe.

Su sonrisa se borró un poquito. Solo un poquito. Pero lo vi.

Y se lo solté. Despacio. Palabra por palabra. Para que le entrara:

—Ahora entiendo la razón del porqué ni tu padre te quiere. Eres tan arrogante y hueco, un caso perdido.

Silencio.

Pero del bueno. Del que pesa. Del que hace que hasta el viento se calle.

A Zack se le desfiguró la cara. Como si le hubiera metido un gancho al hígado. Abrió la boca, pero no salió nada. Porque le acababa de pegar justo en donde más le dolía.

Valeria fue la primera en reaccionar.

—¡Pendeja! —gritó, y me empujó—. ¡No te metas con él!

La ignoré. No me moví. Seguía mirando a Zack.

—Tu papito te quitó el carro —seguí siendo un bicho raro___Tu propia mamá tiene que rogar para que no te corran de la casa. ¿Y sabes por qué, Zack? Porque eres eso. Un caso perdido. Y en el fondo, tú también lo sabes.

Zack apretó la mandíbula. Le vi un músculo saltándole en la quijada. Dio un paso hacia mí, con una mano empuñada.

Diego lo agarró del brazo.

—Güey, cálmate —Le murmuró—Hay maestros.

Zack se soltó de un jalón. No me pegó. Pero me apuntó con el dedo, temblando de la rabia.

—Tú no sabes nada de mi familia, perra —escupió. La voz le salió rota—Nada.

—Sé suficiente —le contesté—Sé que preferiste llorarle a un carro antes que ayudarme. Sé que tu papá te prefiere castigado antes que contigo al volante. Y sé que si sigues así, seguirás siendo un perdedor.

Me di la vuelta. Y me fui.

No corrí. Caminé. Despacio. Dejándolos ahí, con la boca abierta.

A mis espaldas no hubo risas. Solo el sonido de Zack pateando un bote de basura con toda su furia.

___Uno a uno, hermanito __ Exclamé en un susurro.

Y apenas era el receso del primer día.

1
Isabel
Caroline ya es besada por los dos, habrá batallas 😂👏
Isabel
el corazón no elige a quien amar Angi
Isabel
uuufffff 🔥🔥🔥🔥🔥 intenso
Isabel
buenísimo 🤭
Isabel
cinco contra uno* cobardes.
Isabel
👌👌👌👌👌
Isabel
opaaaa 🔥🔥
Mary Ney
zack espero la marque como tuya ☺️
Martha Divas Delgado
k deje k se la coma luke
Martha Divas Delgado
hayyy k niña tan berrinchuda pobre zack
Isabel
oohhhh eso si no me lo esperaba, Luke y Zack son hermanos? Vaya.
Mary Ney
Excelente libro recomendado algo diferente buena trama
Mar de cristal: 🥰/Rose//Rose//Rose//Heart/
total 1 replies
Mary Ney
Que bueno que regreso Carolina tiene a los dos hermanos 🤭☺️
Aracelis Durango
Bueno no entiendo mucho solo que están huyendo de un humano que no es humano porque correr ala velocidad de un lobo es otro lobo ó vampiro 🤔🤔🤔🤔🤔🤷🤷🤷
Isabel
Buen capitulo, espero el siguiente.
Isabel
😨😨😨😨/Sob//Sob//Sob//Sob/
Isabel
El único valiente es Zack 👌
Isabel
Era obvio que el padre no lo dejaría arriesgarse
Isabel
Difícil decisión pero tiene que correr o dejarse atrapar y saber quien es el cazador 🔥
Isabel
uy pobre valeria, la atraparon 😨
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