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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:82k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Esperanza.

El despertador no sonó. No hizo falta.

Verónica abrió los ojos antes de las cinco de la mañana, como lo hacía todos los días. Pero esa vez no fue la costumbre la que la despertó… fue la decisión que había tomado la noche anterior.

Durante unos segundos permaneció inmóvil, mirando el techo en silencio, mientras el recuerdo de lo ocurrido regresaba como una sombra pesada.

Tragó saliva.

No podía permitirse quebrarse.

Se levantó y se dirigió al baño para orinar y asearse, luego se vistió con ropa cómoda y salió de su habitación para dirigirse a la de sus hijos que aún estaban dormidos. Samuel abrazaba su almohada, mientras Rodrigo tenía una pierna destapada, como siempre.

Una pequeña sonrisa triste cruzó su rostro.

—Por ustedes… —susurró apenas, con la voz rota.

Salió con cuidado de no hacer ruido y salió de la habitación.

La casa estaba en silencio, como si nada hubiese pasado. Como si la noche anterior no hubiera dejado cicatrices invisibles. Como si todo siguiera igual, pero no. Nada estaba igual.

En la cocina, encendió la Estufa. El sonido del fósforo rompiendo el silencio le pareció más fuerte de lo normal. Colocó la olla para el café, sacó los ingredientes para la comida y comenzó a preparar el desayuno… y el almuerzo que Héctor se llevaría al trabajo, como cada día.

Sus manos se movían con rapidez, casi por memoria.

Mientras el arroz y la carne se cocinaban, salió al patio y empezó a barrer. Cada movimiento era automático, pero por dentro sentía un nudo en el pecho que no desaparecía.

No había marcha atrás. No esta vez.

—Buenos días —la voz de Héctor la hizo detenerse en seco.

Verónica apretó el mango de la escoba antes de girarse lentamente.

—Buenos días —respondió con calma.

Él se acercó como si nada hubiera pasado. Como si la noche anterior no hubiera existido. Como si no hubiera habido lágrimas, miedo ni dolor.

La rodeó con un brazo y la atrajo hacia él.

—¿Ya estás despierta desde hace rato? —preguntó con naturalidad.

Verónica sintió cómo el cuerpo se le tensaba, pero aun así no se apartó.

—Sí… como siempre.

Héctor sonrió levemente y besó su frente. Luego bajó un poco más.

—Eres una buena mujer, ¿sabías?

El corazón de Verónica se encogió.

Correspondió el gesto por inercia, aunque por dentro sentía que algo se rompía un poco más.

—Voy a terminar con la comida —murmuró, separándose con suavidad.

—Está bien —respondió él, estirándose—. Hoy tengo bastante trabajo.

Como siempre.

A las seis en punto, Verónica entró al cuarto.

—Mis amores… arriba, que ya es hora.

Samuel fue el primero en moverse, frotándose los ojos.

—¿Ya? —murmuró con voz adormilada.

Rodrigo se giró en la cama.

—Unos minutitos más, mami…

Verónica sonrió con ternura.

—Nada de cinco minutos. Vamos, arriba.

Cuando los niños salieron de la habitación y vieron a su padre en la sala, sus rostros se iluminaron al instante.

—¡Papi!

Ambos corrieron hacia él.

Héctor los recibió con una sonrisa, agachándose para abrazarlos.

—Buenos días, campeones.

—Buenos días, papi —dijo Samuel.

Rodrigo lo besó en la mejilla.

—Mira, papi, hice un dibujo —dijo emocionado, corriendo a buscar su cuaderno.

Samuel, por su parte, abrió el suyo.

—Y yo terminé la tarea de matemáticas.

Héctor observó ambos con atención.

—Muy bien… así me gusta.

Verónica los miraba desde la cocina. Y ahí estaba. Esa escena que siempre le rompía el alma.

Porque Héctor podía ser un buen padre… y al mismo tiempo, el hombre que la estaba destruyendo.

Verónica le entregó a Héctor el bolso con la comida y un taza de café que él tomó rápidamente, luego se despidió.

Se acercó a los niños, les dio un beso y luego miró a Verónica.

—Nos vemos por la tarde.

—Sí… —respondió ella.

—¡Chao, papi! —dijeron los niños.

Héctor salió por la puerta sin sospechar nada. Sin saber que esa sería la última vez que la vería allí.

Después del desayuno, Verónica ayudó a los niños a arreglarse. Pero en lugar del uniforme, sacó ropa cómoda.

Samuel frunció el ceño.

—Mami… ¿y el uniforme?

Verónica dudó apenas un segundo.

—Hoy no van a ir al colegio.

—¿Por qué? —preguntó Rodrigo.

—Vamos a visitar a la abuelita.

Los ojos de ambos se iluminaron.

—¿En serio? —dijo Samuel.

—¡Sí! —respondió ella con una sonrisa suave—. Hace mucho que no la vemos.

Rodrigo dio un pequeño salto.

—¡Yo quiero mostrar mis dibujos!

Luego hizo una pausa y preguntó:

—¿Y papi va con nosotros?

El corazón de Verónica dio un vuelco.

—No, mi amor… este viaje lo haremos solo nosotros tres, papá debe trabajar.

Samuel la observó en silencio, como si algo no le cuadrara… pero no dijo nada.

Verónica no quería perder tiempo.

—Niños, rápido… vamos a guardar algunas cosas.

—¿Nos vamos ya? —preguntó Rodrigo.

—Sí, mi amor. Tenemos que irnos pronto.

Mientras ellos corrían a buscar sus mochilas, Verónica entró a la habitación y sacó una maleta vieja.

Metió ropa… la necesaria. Nada más. Luego buscó los documentos.

Sus manos temblaban, sacó su celular y abrió la aplicación de Nequi.

El saldo era poco… pero era suyo.

Dinero que había ganado escribiendo historias en una plataforma digital. Un pequeño escape que había encontrado en medio de su realidad.

Recordó cómo todo empezó.

Las noches leyendo… soñando… imaginando otras vidas y luego escribiendo. Creando mundos donde el amor no dolía.

Sonrió con tristeza.

Ese dinero… ahora sería su salvación.

—Mami, ya —dijo Samuel desde la puerta.

Cada uno tenía su mochila.

—Llevamos cuadernos para estudiar y algunos juguetes —añadió con seriedad.

Verónica asintió.

—Muy bien, mi amor.

Miró la casa por última vez.

Todo estaba en su lugar como si ella siguiera ahí. Como si no se estuviera marchando.

Al cruzar la reja, algo en su pecho se apretó con fuerza.

Se detuvo un segundo.

No estaba dejando solo una casa. Estaba dejando una vida. No dejaba a cualquier hombre, era al padre de sus hijos.

Los sueños que alguna vez tuvo. Las promesas que nunca se cumplieron. No… no era cualquier hombre. Pero tampoco era el hombre que ella necesitaba.

Respiró hondo.

—Vamos —dijo con firmeza.

Caminaron hasta la carretera principal. Cada paso se sentía más pesado que el anterior. El miedo empezó a colarse en su mente.

¿Y si Héctor regresaba?

¿Y si la alcanzaba?

¿Y si le quitaba a sus hijos?

Apretó la mano de Rodrigo con fuerza.

—Mami… —dijo él— ¿todo está bien?

Ella forzó una sonrisa.

—Sí, mi amor. Todo está bien.

Un bus apareció a lo lejos. Verónica levantó la mano. El vehículo se detuvo con un chirrido.

—¿Para dónde va? —preguntó el conductor.

—Sincelejo —respondió ella.

—Suba.

No lo pensó más. Subió con sus hijos, el bus arrancó y en ese momento… algo cambió.

Verónica miró por la ventana cómo la casa, la calle, su pasado… quedaban atrás.

Un nudo subió a su garganta. Las lágrimas amenazaron con salir, pero las contuvo.

No podía romperse.

No ahora.

No frente a ellos.

Samuel y Rodrigo iban emocionados, mirando todo por la ventana.

—Mira, mami —dijo Rodrigo— ¡un caballo!

—Y ese árbol es gigante —añadió Samuel.

Verónica los observó.

Y por primera vez en mucho tiempo…sintió un poco de paz.

Llevó una mano a su pecho. El miedo seguía ahí. La incertidumbre también, pero algo más había nacido.

Esperanza.

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Cliente anónimo
Felicidades autora muy bonita novela yo que vivo en Monteria , Córdoba me pegó mucho así se vive acá en esta zona con esfuerzo y mucho trabajo
Cliente anónimo: si he leído varias de tus obras pero está me encantó aunque me hubiera gustado que el estúpido de Héctor sufriera más.
total 2 replies
😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
excelente y maravillosa historia rosita 🙏🏻🙏🏻🙏🏻 te luciste me encantó de principio a fin... bendiciones para ti 🙏🏻🙏🏻
Rositha🌹📝📚: /Kiss//Rose/
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😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
excelente maravillosa historia 🙏🏻😍❤️
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación d🙏🌹☺️
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mariela
Una historia de resiliencia donde una mujer Verónica decide abandonar a su pareja después de tantas infidelidades, humillaciones y carencias con sus dos hijos fue una guerrera lucho hasta el cansancio pero logro ser una mujer que supero muchas adversidades y se dio una segunda oportunidad de amar con Adrian y lograron ser un matrimonio feliz logrando una familia negocio estable.
Rosa esta novela con esta trama de superación me fascinó te felicito gracias por compartir tu talento con todas las lectoras que Dios te bendiga siempre saludos desde 🇻🇪🤗😘🙏🏻🌷
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Cliente anónimo
ese galán está súper wow que lindo caramelo se va a comer Vero
Melany Taberas
Excelente!! Felicidades autora describiste todo tal cual lo vivimos las mujeres que un día dijimos basta de malos tratos y humillaciones.
Cliente anónimo
ese Héctor es una porquería y así hay muchos hombres que abandonan a sus hijos y no entienden que siguen siendo padres aunque se separen
Victoria
👏👏👏👏👏
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Cinthya Mayito Galeas
Excelente novela mi querida autora me llegó al alma 🥰 de verdad que me hizo hasta llorar pero es verdad lo que dice Veronica.
Rositha🌹📝📚: Me encanta que hayas disfrutado de esta historia. Gracias por tu apoyo lectura 🙏🌹☺️
total 1 replies
Cinthya Mayito Galeas
Felicitaciones autora me encantó la novela me hizo recordar muchas cosas.
🥰
Cinthya Mayito Galeas
🥰gracias Rosa por estos maravilloso capítulos me encanta tu novela
Tere Jimenez
felicidades
Tere Jimenez
hermosa historia
Tere Jimenez
gracias hermoso final felicidades
Tere Jimenez
muy hermosa novela como todo lo que UD escribe muchas felicidades y muchos éxitos más para UD
bendiciones
Rositha🌹📝📚: Muchísimas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Aracelyhj Hdez
Excelente
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
SIMARA Lamas
excelente
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación de 🙏🌹☺️
total 1 replies
SIMARA Lamas
Muchas felicidades mí querida amiga Rositha excelente novela saludos abrazos y bendiciones desde Morón Venezuela hasta Colombia 🙏🙏🙏🙋🙋❤️❤️❤️👍👍👍
Rositha🌹📝📚: /Kiss//Kiss//Kiss/
total 1 replies
Dency Perez Estevez
jajajaja mi patrón
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