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Contrato Con El Gigoló: La Boda De La Reina De Hielo

Contrato Con El Gigoló: La Boda De La Reina De Hielo

Status: En proceso
Genre:Mujeriego enamorado / Traiciones y engaños / Jefe en problemas / Matrimonio por contrato / CEO
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: A.Y. Clover

Matrimonio por conveniencia

NovelToon tiene autorización de A.Y. Clover para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23: LAS MADRINAS DEL APOCALIPSIS.

El salón de eventos de la Mansión Valeriano parecía una zona de guerra decorada por una revista de novias psicópatas.

Rodrigo, haciendo uso de su derecho de "veedor y conviviente histórico", había logrado meter en la organización a su madre, Doña Mariana, una mujer que olía a naftalina y a juicios morales, junto con un grupo de "madrinas de honor" que en realidad eran víboras de la alta sociedad contratadas para destruir la paciencia de Alessandra.

—¡Pero qué horror! —exclamó Doña Mariana, pasando un guante blanco por una de las esculturas de hielo—. ¿Biotecnología? En mis tiempos, las novias se casaban con flores, no con estas cosas que parecen sacadas de un hospital. Rodrigo, hijo, menos mal que te libraste de esta mujer. Es tan fría que el pastel se va a congelar solo con que ella lo mire.

Alessandra, que llevaba un vestido de seda blanca ajustado que gritaba "dueña del mundo", apretó su copa de champán con tanta fuerza que el cristal crujió.

—Doña Mariana —dijo Alessandra con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—, si el pastel se congela, será por la corriente de aire que entra cada vez que usted abre la boca. ¿No debería estar verificando si su hijo ya aprendió a amarrarse los zapatos solo?

En ese momento, las "madrinas" entraron en acción.

Una de ellas, una mujer rubia con un escote que desafiaba las leyes de la gravedad, se "tropezó" convenientemente sobre Dante, quien lucía un esmoquin que lo hacía ver ilegalmente guapo.

—¡Ay, qué torpe soy! —chilló la madrina, apoyando sus manos directamente en los pectorales de Dante—. Es que este suelo está tan encerado... ¿Me sostienes, guapo? No querría que la novia se quedara viuda antes de la torta.

Dante, disfrutando del espectáculo, le guiñó un ojo a la mujer. —No te preocupes, preciosa. Para eso estoy, para sostener lo que haga falta.

Alessandra vio la mano de la mujer recorriendo el brazo de Dante y sintió algo que su algoritmo no pudo procesar.

No era lógica.

No era cálculo.

Era... "furia pura".

Caminó hacia ellos, apartó la mano de la madrina con un golpe seco de su abanico y rodeó el brazo de Dante con una posesividad que dejó a todos mudos.

—Disculpa —siseó Alessandra, pegándose al costado de Dante de tal forma que no quedaba ni un milímetro de aire entre ellos—. Pero mi esposo tiene una piel muy sensible a las bacterias de bajo costo. Si vuelves a "tropezarte", me aseguraré de que tu próxima cirugía estética la realice un veterinario de mi confianza. ¿Quedó claro?

Dante se quedó helado.

La mirada de Alessandra no era la de una actriz; era la de una loba marcando su árbol.

—Vaya, jefa... —susurró Dante al oído de ella, aprovechando que ella lo apretaba contra su cuerpo—. Ese tono de voz... si no supiera que me odias, diría que estás a un paso de arrancarle la extensión a esa rubia por puro celo profesional.

—¡Es por el contrato, idiota! —le devolvió ella el susurro, aunque sus mejillas estaban encendidas—. Si permito que te manoseen, Rodrigo pensará que no me importa, y si no me importa, el matrimonio es falso. Estoy protegiendo mis acciones.

—Claro, tus acciones —rio Dante, bajando la mano hasta la cintura de ella y apretándola más—. Pues tus "acciones" están latiendo muy rápido ahora mismo.

Doña Mariana se acercó, entrecerrando los ojos.

—¡Qué exhibicionismo! Alessandra, una mujer de bien no abraza a su marido así frente a las visitas. Parece que estás tratando de marcar territorio como un animal.

Alessandra miró a su ex-suegra, luego a Dante, y finalmente a Rodrigo, que observaba todo con la cara roja de envidia.

Decidió que, si iba a actuar, iba a ganar un Oscar.

Se inclinó y le dio un beso lento en la mejilla a Dante, justo cerca de la oreja, susurrando para que todos oyeran:

—Es que mi animal interior tiene mucha hambre hoy, Mariana. Y Dante es el único plato en el menú. ¿Verdad, mi vida?

Dante tragó saliva. Por un segundo, la confusión cruzó su rostro.

El juego de Alessandra se sentía demasiado real, demasiado cálido.

César, que observaba desde atrás de una columna, se cubrió los ojos.

*«Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan: dos en las patas, y en la cabecera uno. Para que Valeriano no nos mate a ninguno», pensó César.

«Bitácora de quilombos, quilombo 10: Leona de Laboratorio desatada. Lápiz y papel: "diabetes visual" ahora aplica también a Doña Mariana.

P/D: si sobrevivo, me hago monje de clausura y dono mis ojos a la ciencia.»*

—¡Virgen de la Macarena! ¡La jefa ha entrado en modo "Leona de Laboratorio"!

Marcador:...

*Empate técnico a 5*

¡porque ni ella misma sabe si está fingiendo o si quiere morderlo de verdad!

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Maria Zuardi
súper interesante. gracias por permitir que sea leído. se recomienda
A.Y. Clover: muchísimas gracias por tu tiempo y por detenerte a leerlo. Si tenés alguna sugerencia la escucho (o mejor la leo) se acepta cualquier aporte o critica.☺️
total 1 replies
Rosa Benitez
Al principio me gustó la trama. pero los comentarios de Cesar habemus... al frente de todos pierde foco, se supone que Alessa es una excelente doctora. esta actuando algo necia al dejarse envolver con Rodrigo, si le daas un enfoque mas serio. llevaderoy creíble le dará un plus a la trama, porque así esta algo fastidiosa e incoherente
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