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Ceo No Soy La Madre De Su Hijo

Ceo No Soy La Madre De Su Hijo

Status: En proceso
Genre:CEO / Padre soltero / Matrimonio arreglado
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella pasa una noche con un Ceo Y ese luego la secuestra al creer que ella esconde a su hijo

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 25

El silencio en la gigantesca sala era tan denso que podía cortarse con un cuchillo.

Mateo y Adrián se enfrentaban con la mirada, y en aquel cruce de ojos ardía una guerra antigua, de esas que no se declaran pero tampoco se olvidan.

Valentina sintió el peso de la tensión sobre sus hombros, frágiles aún después del hospital.

—Por favor… —murmuró, y su voz sonó pequeña en medio de aquella inmensidad—. No peleen.

Ambos la miraron.

Mateo fue el primero en bajar la guardia, apenas un poco. Un milímetro. Lo suficiente para que su mandíbula se relajara.

—Sube a descansar —le dijo, sin apartar los ojos de Adrián—. Esto es entre él y yo.

Valentina dudó. Miró a Adrián, que le dirigió una leve inclinación de cabeza, un gesto que decía está bien, ve.

Y entonces ella obedeció.

Subió la escalera despacio, sintiendo en la espalda el peso de dos miradas que la seguían. Cada paso era un esfuerzo. Cada peldaño, una despedida temporal.

Cuando desapareció en el corredor del segundo piso, la sala quedó en manos de los dos hermanos.

---

—Habla —dijo Mateo, con la voz baja y peligrosa.

Adrián no se inmutó.

—No tengo nada que decirte que no sepas.

—Entonces, ¿por qué estás aquí?

—Por ella —respondió Adrián sin titubear—. Porque tú no la estás cuidando como deberías.

Mateo soltó una risa seca, sin humor.

—¿Y tú crees que sí?

—Al menos no la encierro. Al menos no la tengo en una jaula de oro mientras decido por ella.

El golpe dio en el blanco.

Mateo dio un paso al frente, y esta vez su furia no estaba tan contenida.

—No sabes nada.

—Sé más de lo que crees —respondió Adrián, y en su voz había algo distinto. No era solo enojo. Era certeza—. Sé lo que pasó hace cinco años. Sé lo que ella perdió. Y sé que tú tienes miedo de que lo recuerde.

El silencio que siguió fue eterno.

Mateo lo miró, y por un instante, su máscara de hielo se resquebrajó. Sólo un instante.

—Si tanto te importa —dijo al fin, con la voz más baja que nunca—, entonces aléjate. Porque tu presencia solo la confunde.

—No —respondió Adrián, firme—. No me voy a alejar. No hasta que esté segura. No hasta que ella decida.

Mateo apretó los puños.

—Está advertido.

—También tú.

Se miraron un largo rato.

Y entonces Adrián dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta principal.

Se detuvo en el umbral.

—Cuídala, Mateo —dijo sin voltearse—. Porque si no lo haces, yo lo haré.

Y salió.

La puerta se cerró con un eco grave.

Mateo se quedó solo en medio de la sala, con las manos aún temblorosas y el pecho oprimido.

Subió la mirada hacia la escalera, hacia donde ella descansaba.

Y supo, con una certeza que le heló la sangre, que Adrián no se rendiría tan fácil.

---

Arriba, en la habitación—

Valentina estaba sentada en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero y las piernas recogidas.

No dormía.

Escuchaba los ecos de la discusión, aunque las palabras no llegaban claras. Pero el tono, la intensidad… eso sí llegaba.

Cuando la puerta se abrió, levantó la mirada.

Mateo entró. Cerró detrás de él.

Su rostro estaba serio, pero al verla, algo en él se suavizó.

—¿Estás bien? —preguntó ella.

Él asintió, aunque no era del todo cierto.

Se acercó a la cama y se sentó en el borde, a su lado.

—¿Se fue? —preguntó Valentina.

—Sí.

Ella lo miró, buscando algo en sus ojos.

—Mateo… ¿qué pasa entre ustedes dos? No es sólo por mí, ¿verdad? Hay algo más.

Mateo bajó la mirada un instante. Luego la alzó de nuevo, y en sus ojos había algo que Valentina no le había visto antes.

Vulnerabilidad.

—Hay cosas que aún no puedo decirte —murmuró—. No porque no quiera. Sino porque tengo miedo de lo que pase cuando las sepas.

Valentina sintió un nudo en la garganta.

—Miedo de qué.

Él tomó su mano. La acarició con el pulgar.

—De perderte.

La palabra cayó entre los dos como una piedra en un estanque.

Y ella, sin saber por qué, le devolvió el apretón.

—No voy a ninguna parte —susurró.

Mateo la miró.

Y por un instante, casi le creyó.

1
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Tere Jimenez
cada capítulo es más interesante felicidades
Tere Jimenez
cómo que estamos muy intriga dos perdió la memoria y le robaron el bebé
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias por compartir
Karina Vazquez Gonzalez
interesante historia
💙💫Géminis 💫💙
🤭🤭
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