Ella renace en una novela que vio en su vida pasada, hará todo hasta lo imposible por cambiar su destino y no vivir atrás de un hombre que en cualquier oportunidad la traiciona. El interés amoroso de la protagonista en la novela será para ella la Villana no tan Villana…
NovelToon tiene autorización de María Mancia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
6. Tan lindo…
—Les dije a mis padres que no debían comprometerte con un tipo como él —dice la nota junto a la imagen.
—Lo sé, gracias por avisar, pero necesito más pruebas más comprometedoras para cancelar el compromiso —menciona ella respondiendo el mensaje.
—Que no me habías dicho que querías cancelar ese compromiso —menciona su hermano desconcertado.
—¿Acaso me quieres ver casada con un hombre infiel? —pregunta ella.
—No, es más, te ayudaré a encontrar las pruebas —afirma, comprometiéndose con su hermana a buscar.
Ella les responde con un me gusta y guarda su teléfono para seguir haciendo lo que estaba haciendo, que es terminar de recoger la basura.
Al siguiente se levanta temprano, hace ejercicio, toma una ducha de agua tibia y se va para la empresa; hoy será un día interesante para todos.
Madison llegó a primera hora y tomó su puesto, indicándole dónde sería su escritorio de trabajo. Leonardo la puso a recibir llamadas y agendar citas; también le pidió que pidiera el almuerzo para los inversionistas.
Diez minutos después de que todos entraran, Juliana apareció y fue a ver a Brenda para firmar su contrato y pedir que le entreguen su carnet porque en la entrada no la querían dejar entrar.
—Buenos días, doctor —saluda Julia entrando a la oficina de Leo.
—Buen día, ¿ya firmó su contrato? —pregunta él.
—Sí, señor, por cierto, ¿dónde será mi puesto de trabajo? —le pregunta.
—Primero pídale a Madison que venga —le pide él.
Ella sale y le informa a Madison que el doctor la necesita.
—Bien, ya que están aquí, debo informarles cuál será su trabajo. Julia, usted mantendrá mi agenda y se encargará de hacer informes de finanzas, resúmenes y me ayudará a hacer citas con clientes. —Hace una pausa, entregándole un cuaderno negro a Julia.
—Y tú, Madison, te encargarás de todo lo social, serás la imagen de presidencia, responderás llamadas, organizarás almuerzos —le dice Leo.
—Entiendo, no te preocupes —responde Madison; lo que menos quiere es poner sobre aviso a Leo.
—Bien pueden retirarse —señala la puerta con las manos.
—Perdón, doctor, pero ¿dónde será mi lugar de trabajo? —pregunta Julia mientras aprieta la agenda a su pecho.
—Mmm, Madison tomó el puesto de la asistente de mi padre, y aquí cerca no hay lugares disponibles, solo una mini bodega —dice rascándose la nuca.
—Eso no importa con tal de que pueda acomodarse a mí —menciona ella.
—Es este, está algo sucio —dice tocando la mesa.
—Lo limpiaré para usarlo —dice ella observando el hueco de bodega que ahora será su puesto de trabajo.
—Bien, esto será hasta que encontremos una oficina adecuada para usted —afirma Leo cerrando las puertas del cuarto.
Ella toma asiento, poniendo la agenda sobre la mesa; con su mano izquierda toma una foto de Leo que está sobre unos libros.
—Tan lindo —dice acariciando la foto.
Esconde la foto cuando la puerta se abre de golpe y Leo entra con unas carpetas y las coloca sobre la mesa.
—Puede empezar acomodando el contenido de esta carpeta en 10 carpetas para los del comité de la tarde —pide él, saliendo de la habitación.
Ginebra toma el informe que debe entregarle a Leo y, antes de entrar a presidencia, se acerca a Madison.
—¿Cómo te sientes, qué te dijo? —le pregunta.
—Bien, aunque me molesta que no confíe en mí en que puedo hacer informes, esos trabajos se los dio a ella; además, le entregó la agenda personal, mientras que a mí la agenda pública —dice Madison levantando la agenda verde.
—Debes hacerte ver, demuéstrale que eres capaz; lo de la agenda ya se suponía desde que la contrató a ella —le responde Giny.
—Entrégale este informe de puntos de venta a él; yo iré a producción —menciona ella entregándole la carpeta.
Con pasos suaves llega al taller de Octave el diseñador personal de Nova Moda; junto a él están algunas modelos.
—Cariño, ¿qué haces por aquí? —pregunta él, acercándose a ella y dándole dos besos en la mejilla.
—Vine a saludarte y ver cómo van las cosas —le responde ella tomando asiento.
—Pues déjame decirte que yo estoy de maravilla con el nuevo presidente de Novamoda; que si no fuera por ti, ya me hubiese tirado de algún puente —bromea cruzando la pierna.
—Lo sé, dejando eso de lado, quería ver si me puedes confeccionar un vestido de noche —le pide ella poniendo ojitos de cachorro tierno.
—Claro que sí, pero ¿y eso para qué es? —pregunta el curioso.
—Pues es que iré a París en unos días a visitar a mi hermano por su cumpleaños —menciona ella jugando con una tela.
—Omg, Dante, tan precioso, con gusto te haré el vestido y un regalo para ese picarón —afirma Octave.
—Gracias, Tabito —dice ella sonriendo.
—Oye, una última cosita, escuché que el aberrante que tienes por novio contrató a una fea —murmura Octave disimulando su burla, ya que no puede creer que en una empresa de alta moda contraten a personas que no van con el estilo.
—Eh —hace una pausa—. Así es, contrató a Madison, una amiga de la Uni, y también a esa chica —responde ella bajando la mirada.
—Madison Hernandez está aquí —inquiere él.
—Sí está de secretaria de Leonardo —responde ella.
—No lo puedo creer, ¿te parece si vamos a almorzar los tres y conversar? —pregunta el esperanzado.
—Claro que sí —responde saliendo del taller.
(Octave)
Dos horas más tarde estaban los padres de Leo, él mismo, algunos ejecutivos de la empresa como el encargado de las finanzas, el de personal, ella junto a Octave; solo faltaba que llegara Damián, su hermano, y la hermana de Leo, que ha de andar perdida por algún centro comercial.
—Pero qué impuntualidad, se supone que tendrían que estar todos aquí a las 12 en punto —murmura Leo volteando a ver a Mateo.
—Lo siento por el retraso, pero gracias a que al nuevo presidente se le da por tener dos secretarias y ninguna me pudo reservar un parqueo —menciona Damián tomando asiento junto a su hermana.
—Para la próxima procura llegar más temprano y mis secretarias están ocupadas con trabajos reales —menciona Leo sin tomarle importancia a dicha falta.
—Vaya, creí que no podías ser más avaricioso que ahora dispones de dos asistentes; me imagino que son modelos —responde Damián dirigiendo una mirada acusadora a Leo.
Los ejecutivos ríen por lo bajo, negando con la cabeza; es que no cabe en su mente cómo un hombre de tal calibre y de gustos finos vino a contratar a una secretaria de ese estilo.