Válindor es un joven de 11 años que aspira a convertirse en caballero para proteger a su reino de cualquier enemigo pero no lo tendrá fácil ya que existen varias amenazas en el mundo, ¿podrá Válindor convertirse en un gran caballero?, acompaña a nuestro joven protagonista y lo descubrirás.
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Capítulo 21: El poder del trabajo en equipo
Lavín derrotó a Vángord e hizo volar su cabeza, o al menos eso piensa el joven mago.
Lavín: Al fin acabé con ese sujeto, debo reconocer que era bastante perseverante.
Justo cuando Lavín iba a voltear su cuerpo para seguir matando a más caballeros, Vángord aparece sorpresivamente detrás del hechicero y sin titubear, apuñala a Lavín en el pecho con su espada.
Lavín: ¿Cómo?... no puede ser
Vángord: Mi nombre es Vángord, soy el mismo caballero con el que estabas peleando.
Lavín se encuentra completamente confundido, no entiende como un hombre al que le arrancó su cabeza está ahora detrás suyo.
Lavín: ¿Cómo sobreviviste, maldito?, ¿qué truco usaste?
Vángord: Usé algo que tú no, el trabajo en equipo.
Luego de decir estas palabras, del escondite donde estaba Vángord sale un niño de 14 años, con armadura de caballero y una espada rota, este niño es Míldon, un estudiante de la academia de caballeros.
Lavín: ¡¿Qué significa esto?!, ¡¡explícate!!
Vángord: Este niño fue quien me ayudó a engañarte.
Retrocederemos en el tiempo, unos minutos antes de que Lavín disparara su flecha mágica violeta, Vángord se encontraba en una situación muy desventajosa, su única opción era huir, pero justo en ese momento llega uno de sus alumnos a ayudarlo, el joven Míldon.
Míldon: ¡Profesor Vángord, he venido a ayudarlo!
Vángord: Shhh, habla más bajo Míldon, si no, sabrá que estoy acompañado.
Míldon: Lo siento, perdón.
Vángord: Que bueno que viniste, ¿y esa espada?
Míldon: Me la prestó mi padre para esta batalla.
Vángord: Perfecto, será muy útil para lo que tengo planeado. Míldon, no me da tiempo explicarte toda la situación, solo te diré que en pocos segundos, un mago disparará una flecha mágica hacia nosotros, lo que harás es lo siguiente, primero, toma mi casco.
Míldon: ¿Para qué me da su casco, profesor?
Vángord: El casco será la clave de nuestro plan, quiero que cuelgues mi casco en la punta de tu espada y en unos segundos, le muestres mi casco al mago con mucho cuidado sin enseñar la espada, de esa forma, él pensará que asomé mi cabeza por accidente y disparará, entonces, mientras haces eso, yo le daré la vuelta a esta vivienda y cuando ya él haya disparado su flecha, yo me colocaré en su espalda y lo atacaré.
Míldon: Perfecto, me parece un plan muy bueno.
Vángord: Sí, esperemos que funcione, lo negativo es que tu espada se romperá pero es necesario para lograr vencer a este enemigo, ¿estás de acuerdo con el plan?
Míldon: Claro que sí, cuente conmigo profesor.
Vángord: ¡Perfecto, me moveré entonces para poder atacarlo por la espalda, en unos segundos, enséñale mi casco!
Míldon: ¡A la orden!
Luego de que Vángord le comunicó su plan al joven Míldon, el caballero adulto corrió para darle la vuelta a la vivienda en la que estaba escondido y poder aparecer detrás de Lavín cuando fuera necesario mientras que Míldon sacó a relucir el casco de Vángord con total intención.
Míldon: Vamos, dispara.
Lavín: ¡Perfecto, me la pusiste aún más fácil, adiós caballero, fue un placer pelear contigo!
Lavín dispara su flecha mágica violeta y esta impacta fuertemente en el casco de Vángord, haciendo que este vuele por los aires y desintegrándose en el proceso mientras que la espada de Míldon también se destruyó parcialmente.
Luego de esto, Lavín cayó en la trampa de Vángord, el mago pensó que había acabado con el caballero al ver el casco de este separado de su cuerpo pero no podía estar más equivocado ya que todo fue una farsa de Vángord y Míldon.
Cuando Lavín bajó su guardia, Vángord aprovechó su oportunidad para atacar mortalmente al Raiding Wizard.
Lavín: ¿Cómo?... no puede ser.
Vángord: Mi nombre es Vángord, soy el mismo caballero con el que estabas peleando.
Míldon sale de su escondite y luego, Vángord le cuenta a Lavín el plan que él junto con su estudiante ejecutaron para engañarlo.
Lavín: Vaya, veo que subestimé en demasía a los caballeros.
Vángord: No éramos más fuertes que tú ni de lejos, pero compensamos esa diferencia de poder con otra fuerza aún más importante, la fuerza del trabajo en equipo.
Lavín: Bien jugado, he perdido.
Vángord saca su espada del pecho de Lavín y aunque este no logró atacar directamente a su corazón, lo dejó gravemente herido y Lavín, debido a su sangrado masivo y a la gravedad de su herida, este cayó al suelo en un estado crítico, sus ojos veían cada vez más nublado, su voz le salía muy débil y su cuerpo prácticamente no podía moverse.
Después de esto, Vángord se agacha y se dirige a Lavín para decirle algunas palabras antes de su muerte.
Vángord: Joven hechicero, eres más fuerte que yo, mucho más fuerte, pero lo que define el resultado de un combate no siempre es la fuerza, sino también el trabajo en equipo, yo solo no tenía ninguna oportunidad contra ti, pero mi alumno me dio una mano, sin él, el resultado hubiera sido muy distinto.
Lavín: Ya basta de sermones, mátame de una vez, no quiero seguir agonizando.
Vángord: No, no lo haré, de todas formas sé que morirás pero no te mataré tan cruelmente, seguramente tienes a alguien muy especial que quieres recordar en tus últimos momentos de vida, ¿verdad?
Luego de un pequeño silencio, Lavín responde con una ligera sonrisa en su rostro.
Lavín: Si, así es.
Vángord: Pues entonces dejaré que pienses en esa persona en tus últimos minutos de vida, si yo estuviera a punto de morir, me gustaría que hicieran lo mismo conmigo.
Lavín: Gracias por ese gran gesto, Vángord.
Vángord: ¿Puedes decirme tu nombre antes de marcharme?
Lavín: Mi nombre es Lavín.
Vángord: Bueno Lavín, espero que si existe una vida después de la muerte, te reúnas con esa persona tan especial para ti. ¡Vámonos Míldon, la batalla aún no termina!
Vángord y Míldon se retiran y dejan a Lavín en el suelo con muy poco tiempo de vida. El joven pelirrojo está bañado en sangre y sin posibilidad de ponerse de pie, su grimorio se está desvaneciendo lentamente y en estos momentos, Lavín solo hace una cosa, mira al cielo mientras extiende levemente su brazo y piensa en su ser más querido, su difunto padre.
Lavín: Papá, ¿estás orgulloso del mago que fuí?
CONTINUARÁ....