María soñaba con reencarnar dentro de una novela romántica… pero terminó en el cuerpo de la villana condenada a morir.
Ahora convertida en Xylara Darksong, deberá sobrevivir en un reino lleno de traiciones, seres mágicos y secretos oscuros mientras intenta cambiar el destino que ya conoce. Pero todo cambia cuando despierta a Arkon, el temible Rey de los Dragones, un poder capaz de destruir el imperio entero.
NovelToon tiene autorización de daylin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 23 — La huida
El palacio imperial cayó en caos.
Las sombras atravesaban los jardines como criaturas vivas mientras soldados y nobles corrían desesperados intentando escapar. Las alarmas mágicas no dejaban de sonar y el cielo entero se había teñido de rojo por las llamas de Arkon.
Pero arriba, entre los restos destruidos del observatorio…
todo empeoró.
— Encuentren… al rey.
La voz de la criatura resonó sobre todo el reino.
Las sombras empezaron moverse violentamente hacia distintas direcciones del palacio, como si realmente estuvieran buscando algo.
O a alguien.
Fenrir mostró los colmillos.
— Definitivamente odio esa cosa.
Kael seguía sosteniendo a Xylara mientras ella intentaba recuperar el aire. La marca roja de su mano continuaba brillando débilmente.
Arkon observó eso con los ojos peligrosamente entrecerrados.
Muy peligrosamente.
— Suéltala humano.
Kael ni siquiera lo miró.
— Se está desmayando.
— Igual suéltala.
— Arkon… — murmuró Xylara cansada.
Eso hizo que el dragón finalmente dejara escapar un gruñido molesto.
Fenrir literalmente tuvo que girar la cabeza para ocultar la risa.
Abajo, el emperador seguía observando la escena con expresión oscura. La serpiente negra siseaba agresivamente detrás de él mientras las sombras rodeaban lentamente todo el jardín imperial.
Logan levantó la mirada hacia Xylara otra vez.
Y entonces lo entendió.
Si seguían allí…
todos morirían.
La criatura oscura era demasiado poderosa.
El observatorio estaba colapsando.
Y el emperador ya sabía quién era Xylara realmente.
No había vuelta atrás.
Logan apretó lentamente la espada.
Después habló sin apartar la vista del monstruo.
— Padre… tenemos que evacuar el palacio.
— ¡NO! — respondió el emperador inmediatamente — ¡primero capturen a la princesa!
Logan volteó incrédulo.
— ¿Ahora mismo?
— ¡Es nuestra única oportunidad!
Otra explosión sacudió violentamente el observatorio.
Parte del techo terminó derrumbándose.
Dalila gritó asustada.
Kael reaccionó rápido cubriendo a Xylara con su cuerpo mientras Fenrir destruía las piedras con las garras antes de que los aplastaran.
Arkon rugió furioso.
— ¡Ya me cansé de este lugar!
Las llamas explotaron otra vez alrededor suyo.
Y la criatura…
sonrió.
— El rey despertará pronto…
Xylara sintió otro escalofrío recorrerle el cuerpo.
La voz.
Otra vez esa maldita voz dentro de su cabeza.
Regresa conmigo…
Ella apretó fuerte los ojos intentando bloquearla.
Pero no desaparecía.
Kael notó inmediatamente cómo temblaba.
— Xylara mírame.
Ella levantó apenas la mirada.
Los ojos dorados de Kael estaban completamente enfocados en ella.
Firmes.
Tranquilos.
— Concéntrate en mi voz.
Por un segundo…
el ruido desapareció un poco.
La voz también.
Xylara respiró profundamente.
Y eso bastó para que Arkon volviera ponerse celoso.
— Ama literalmente me tienes a mí y escoges escucharlo a él.
— Este no es el momento — respondió ella agotada.
— Para él sí parece serlo.
— Arkon.
— Solo digo.
Fenrir ya estaba disfrutando demasiado aquello.
Pero entonces—
la criatura levantó lentamente la cabeza.
Y miró directamente hacia Logan.
Los ojos rojos brillaron.
— Sangre imperial falsa…
El silencio cayó inmediatamente.
El emperador abrió los ojos furioso.
— ¿Qué acabas de decir?
La criatura soltó una pequeña risa monstruosa.
— Ladrones sentados en un trono robado.
La presión mágica explotó brutalmente.
La serpiente imperial retrocedió aterrada.
Varios soldados cayeron al suelo incapaces de respirar.
Y Logan…
quedó completamente inmóvil.
Porque la criatura lo seguía mirando únicamente a él.
— Tu familia destruyó Draconia… pero jamás logró convertirse en verdadera realeza.
El emperador golpeó el suelo con el bastón.
— ¡MÁTENLO!
Nadie se movió.
Nadie quería acercarse a esa cosa.
Arkon sonrió lentamente.
— Vaya… parece que el monstruo también odia al emperador.
— No estoy de humor para tus comentarios — murmuró Xylara.
Kael observó rápidamente alrededor.
Las sombras seguían aumentando.
El observatorio ya no aguantaría mucho más.
Y entonces tomó una decisión.
— Tenemos que irnos.
Dalila asintió rápidamente.
— ¡Sí por favor!
Arkon levantó una ceja.
— ¿Y dejar a esa cosa viva?
— Sí — respondió Kael — porque ahora mismo no podemos vencerla.
Eso molestó inmediatamente al dragón.
— Yo sí puedo.
Fenrir soltó una pequeña risa grave.
— Claro lagarto, por eso casi destruyes medio palacio hace rato.
— ¡DEJA DE DECIRME LAGARTO!
La criatura volvió mirar hacia Xylara.
Y por primera vez…
empezó avanzar realmente hacia ella.
No lento.
No tranquilo.
Directamente.
Las sombras destruyeron el suelo bajo sus pies mientras subía hacia el observatorio.
Dalila palideció.
— ¡Viene hacia aquí!
Kael sujetó rápido la mano de Xylara.
— Nos vamos ahora.
Ella apenas alcanzó asentir.
Fenrir se transformó inmediatamente en un enorme lobo negro.
Arkon volvió a su verdadera forma parcialmente, cubriendo las escaleras con fuego.
— ¡Nadie toca a mi ama!
Logan observó todo desde abajo.
Y entonces hizo algo que ni él mismo esperaba.
Desenvainó la espada.
Y se colocó frente a la criatura.
El leopardo negro rugió junto a él.
El emperador abrió los ojos sorprendido.
— Logan… ¿qué haces?
Pero Logan no retrocedió.
Seguía mirando al monstruo.
— Si quiere llegar a ellos… tendrá que pasar primero por mí.
El silencio cayó unos segundos.
Xylara abrió los ojos sorprendida.
Kael también.
Y Aria…
Aria sintió cómo algo oscuro explotaba dentro de su pecho.
Porque Logan acababa de proteger a Xylara delante de todos.
Otra vez.
La criatura inclinó apenas la cabeza observando al príncipe.
— Interesante…
Después sonrió.
— Entonces muere primero.
Las sombras atacaron violentamente.
BOOOOOOM.
Todo explotó.
Logan salió disparado contra una pared.
El leopardo rugió furioso lanzándose contra las sombras mientras soldados gritaban aterrados alrededor.
Aria corrió hacia Logan desesperada.
— ¡LOGAN!
Pero él apenas la escuchó.
Porque sus ojos seguían buscando arriba.
A Xylara.
Y ella lo notó.
Eso hizo que Kael frunciera lentamente el ceño.
Mucho.
Demasiado.
Fenrir literalmente observó a ambos hombres y suspiró.
— Oh no… ahora hay dos.
— ¿Dos qué? — preguntó Dalila confundida.
— Hombres con cara de problema.
Xylara no alcanzó responder.
Porque Arkon rugió nuevamente.
— ¡DEJEN DE DISTRAERSE!
El dragón lanzó una gigantesca llamarada contra la criatura obligándola retroceder unos segundos.
Solo unos segundos.
Pero bastó.
Kael sujetó firme la mano de Xylara.
— Corre.
Y esta vez…
ella no dudó.