Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.
Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.
Sin embargo, la isla no está desierta.
Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e
NovelToon tiene autorización de Beatriz zafra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 23
La habitación quedó en silencio después de las palabras de Nayara.
Rose seguía sentada sobre las mantas mientras Mochi permanecía acostado en la cama fingiendo seguir indignado.
Aunque claramente también estaba escuchando la conversación.
Rose todavía pensaba en lo que Nayara había dicho.
“Kai nunca había dejado entrar a nadie tan cerca.”
Eso hacía que algo extraño se moviera dentro de su pecho.
Y sinceramente…
Necesitaba cambiar de tema antes de empezar a pensar demasiado.
Así que levantó lentamente la vista hacia la anciana.
—¿Cómo era Kai cuando era pequeño?
Nayara guardó silencio unos segundos.
Como si estuviera mirando muchos años atrás.
Luego soltó un pequeño suspiro.
—Callado.
Rose inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Solo callado?
—Muy callado.
La anciana apoyó una mano sobre el bastón mientras observaba la luz entrar por la ventana.
—Kai nunca conoció realmente lo que era una infancia normal.
Rose escuchó atentamente.
—Su madre murió después de darle a luz.
El cuarto quedó más silencioso.
Rose bajó ligeramente la mirada.
Ahora entendía mejor esa tristeza que a veces veía escondida detrás de los ojos de Kai.
Nayara continuó hablando tranquilamente.
—Su padre la amaba demasiado.
La voz de la anciana se volvió más pesada.
—Después de perderla… nunca volvió a ser el mismo hombre.
Rose imaginó a un pequeño Kai creciendo junto a un padre roto por el dolor.
Y sintió un pequeño nudo en el pecho.
—Cuando era niño siempre observaba a las demás familias de la tribu.
Nayara sonrió apenas.
—Veía a otros niños correr hacia sus madres… y él simplemente se quedaba mirando.
Rose sintió el corazón apretarse.
—Nunca se quejaba —continuó la anciana—. Pero yo sabía que le dolía.
Mochi incluso dejó de moverse sobre la cama.
Nayara bajó lentamente la mirada.
—Entonces empezó a entrenar.
Rose escuchaba completamente concentrada.
—Pasaba horas solo practicando con lanzas y espadas de madera. Incluso cuando era demasiado pequeño para sostenerlas correctamente.
La anciana soltó una pequeña risa nostálgica.
—Era terco. Si se caía, volvía a levantarse inmediatamente.
Rose sonrió un poco.
Eso sí podía imaginarlo perfectamente.
—Lou siempre estaba detrás suyo.
Rose soltó una pequeña risa.
—Eso también puedo imaginarlo.
Nayara asintió.
—Ella era la única niña que conseguía hacerlo hablar más de dos palabras seguidas.
La anciana negó suavemente la cabeza divertida.
—Lo seguía a todos lados. Incluso cuando Kai quería estar solo.
Rose apoyó lentamente el mentón sobre sus rodillas escuchando.
—Pero cuando su padre murió… todo cambió.
La sonrisa de Nayara desapareció lentamente.
—Kai tenía trece años.
Rose sintió otra vez el pecho pesado.
Trece.
Era demasiado joven.
—Después de eso… dejó de actuar como un niño completamente.
Nayara levantó lentamente la vista.
—La tribu empezó a verlo como futuro líder. Todos esperaban fuerza de él.
Rose guardó silencio.
—Y Kai empezó a exigirse más que nadie.
La anciana observó sus propias manos unos segundos.
—Entrenaba hasta lastimarse. Dormía poco. Siempre intentaba demostrar que era fuerte suficiente para proteger a todos.
Rose recordó las cicatrices en las manos de Kai.
Y entendió de dónde venían realmente.
No solo entrenamiento.
Miedo.
Miedo de fallar.
Nayara suspiró lentamente.
—Nunca quería preocupar a nadie.
El cuarto quedó en silencio unos momentos.
Luego la anciana volvió a mirar a Rose.
—Pero desde que llegaste… volvió a cambiar.
Rose levantó la vista lentamente.
—¿Cambiar cómo?
Nayara la observó fijamente.
—Ahora sonríe más.
El corazón de Rose dio un pequeño salto incómodo.
—Bueno… también se ríe de mí cuando los peces me golpean.
—Eso cuenta.
Rose apartó rápidamente la mirada.
Nerviosa.
Nayara siguió hablando tranquilamente.
—Kai nunca había mirado a nadie como te mira a ti.
Rose sintió otra vez calor subirle a las mejillas.
—Tal vez solo le doy muchos problemas.
La anciana soltó una pequeña risa baja.
—Eso seguro.
—¡Oiga!
—Pero aun así… te busca.
El silencio volvió otra vez.
Rose bajó lentamente la mirada hacia las mantas.
Y por alguna razón…
Eso la asustaba más de lo que quería admitir.
Porque ella también empezaba a buscarlo constantemente.
Nayara entonces suspiró cansadamente.
—Aunque sigues teniendo tamaño de duende.
Rose abrió inmediatamente la boca indignada.
—¡¿Podemos tener UNA conversación emocional sin insultar mi altura?!
Mochi chilló divertido desde la cama.
Y Nayara finalmente soltó una risa real.