NovelToon NovelToon
Nuestro Destino 1 El Comienzo

Nuestro Destino 1 El Comienzo

Status: Terminada
Genre:Romance / Escuela / Reencuentro / Completas
Popularitas:78
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Una chica que cree en el amor… incluso cuando el amor no cree en ella.
Después de enamorarse de alguien que nunca cambió, descubre la verdad de la peor forma: a través de sus propias amigas. Aun así, decide no romperse, no cerrarse… porque, en el fondo, sigue creyendo que en algún lugar existe ese amor que siempre soñó.
Entonces aparece él.
Un chico marcado por su propio pasado, que también conoció el dolor, pero que en lugar de rendirse… se volvió más fuerte. Más decidido. Más real.
Cuando sus caminos se cruzan, algo cambia.
No es inmediato.
No es perfecto.
Pero es diferente.
Con la ayuda de quienes los rodean, comienzan a acercarse, a confiar… a sentir algo que ninguno de los dos esperaba volver a vivir.
Sin embargo, el pasado no se queda atrás tan fácilmente.
La exnovia de él está decidida a interferir, intentando arruinarlo todo durante un momento clave: el baile.
Pero esta vez…
Las cosas no serán como antes.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epílogo

Después de que la directora dio la noticia, algo cambió entre nosotros… algo profundo, inevitable. Cris y yo comenzamos a aferrarnos más el uno al otro, como si el tiempo se nos estuviera escapando entre los dedos y cada segundo juntos valiera el doble.

Nuestros papás no decían nada… pero en sus miradas se notaba que entendían perfectamente lo que estaba pasando. Sabían que yo quería pasar cada instante con él, que mi mundo giraba alrededor de Tay… y que separarnos no iba a ser fácil.

Yo sabía que existía una posibilidad… una pequeña esperanza de volver a Los Ángeles, de volver a estar con el amor de mi vida, de no tener que soltarlo por completo. Y esa idea… era lo único que me mantenía fuerte.

Mientras tanto, mis papás hablaron con Tay sobre dónde se iba a quedar cuando llegara allá… querían asegurarse de que estuviera bien, de que no estuviera solo… de que, de alguna forma, siguiera cerca de mí.

—Todavía no lo sé, señor… —respondió Tay con un poco de nervios, pero con firmeza— ando viendo eso con mis padres.

—Muchacho… —dijo mi papá con una sonrisa tranquila, pero llena de sinceridad— te puedes quedar en nuestra casa de Los Ángeles el tiempo que quieras.

Por un momento, el silencio se sintió distinto… más cálido.

—Muchas gracias, señores… de verdad… —dijo Tay, con una mirada agradecida que lo decía todo— por permitirme quedarme en su casa.

Y así… seguimos creando recuerdos.

Íbamos al cine, al bosque, a patinar… incluso a carreras de motos. No estábamos solos, siempre estaban nuestros amigos y nuestras familias, pero aun así… cada momento se sentía como si solo existiéramos nosotros dos.

Entre risas, sueños y planes… también hablábamos de algo más. De algo que nos llenaba de ilusión.

Yo decía emocionada que iba a tener un hermanito… y mi papá pensaba igual que yo. A veces imaginábamos si sería niña… o incluso gemelos… y solo de pensarlo, nos llenábamos de felicidad.

—Vaya, amor… —me decía Tay por teléfono, con una sonrisa que podía sentir incluso a la distancia— eso que piensan tú y tu papá… sería una noticia hermosa.

Su voz me calmaba… pero también me hacía sentir todo más intenso.

—Te espero afuera de tu casa para hablar… —dijo de pronto.

Sentí un pequeño nudo en el pecho.

Colgamos.

Y en ese momento… supe que esa conversación no iba a ser fácil.

Salgo de mi casa con el corazón latiéndome más rápido de lo normal… como si supiera que ese momento iba a quedarse marcado para siempre en mi vida. Ahí estaba Tay, esperándome… con esa mirada que siempre lograba tranquilizarme, pero que ahora también reflejaba lo mismo que yo sentía: miedo… y amor al mismo tiempo.

—¿Por qué nos tuvo que suceder esto a nosotros…? —mi voz se quiebra sin poder evitarlo— si apenas vamos comenzando nuestra relación…

Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso, una tras otra, como si todo lo que había estado conteniendo por días por fin saliera.

Tay se acercó de inmediato, con cuidado… como si yo fuera algo frágil que no quería romper.

—No me gusta verte llorar así… —dice en voz baja, sosteniendo mi rostro con suavidad— pero son cosas que pasan… pruebas que nos pone la vida para ver qué tan fuerte es lo que sentimos.

Sus palabras dolían… pero también sanaban.

—Para poder enfrentar nuestro amor… y cualquier cosa que venga en el futuro —continúa, mirándome directo a los ojos— porque lo nuestro vale la pena.

Respiro profundo… intentando calmarme.

—Tienes toda la razón… —le digo, limpiando mis lágrimas, aunque mi voz todavía temblaba.

Hubo un pequeño silencio… pero no incómodo… uno de esos silencios que hablan más que mil palabras.

—¿Te acuerdas cuando te di el collar? —pregunta de pronto.

Instintivamente lo tomo entre mis dedos, como si fuera un amuleto.

—Sí… aquí lo traigo colgado… nunca me lo quito —le respondo— ¿por qué?

—Quiero hacer una promesa… con nuestros collares.

Lo miro… y siento cómo algo dentro de mí se ilumina.

—Me leíste el pensamiento… —digo con una leve sonrisa entre lágrimas— porque yo también te iba a preguntar lo mismo.

Nos acercamos un poco más… como si el mundo dejara de existir alrededor.

—Cada uno va a decir una frase… —dice Tay— y va a ser nuestra promesa.

Trago saliva… porque sabía que ese momento era importante. Muy importante.

—Cuando nos separemos… —empiezo, con la voz suave pero firme— vamos a pensar el uno en el otro… hasta que se hagan dos corazones… un solo destino.

Tay cierra los ojos por un segundo, como guardando cada palabra.

—Vamos a amarnos… —responde— no me importa si nos separan tarde o temprano… yo voy a encontrar la forma de volver contigo… hasta que se hagan dos corazones, un solo destino.

En ese momento… ya no pude contener nada más.

Nos acercamos… y sellamos esa promesa con un beso.

Un beso lleno de todo: amor, miedo, esperanza… y la promesa silenciosa de que esto no iba a terminar así.

Cuando nos separamos… el aire nos faltaba… pero no queríamos soltarnos.

—¿Cuándo te tienes que ir…? —pregunto casi en un susurro.

—Me voy dentro de dos días… —responde, y sentí cómo el tiempo se me venía encima— para tomar el vuelo a Los Ángeles…

Dos días.

Solo dos días.

Y mi corazón… no estaba listo para eso.

Dos días…

Ese número no dejaba de repetirse en mi cabeza como un eco que no se apagaba. Dos días para despedirme, dos días para grabar cada detalle suyo en mi memoria, dos días para intentar ser fuerte… aunque por dentro me estuviera rompiendo.

Aun así, tratamos de aprovechar cada segundo. Salíamos, reíamos, nos abrazábamos más de lo normal… como si nuestros brazos supieran que pronto tendrían que soltarse.

El tiempo pasó más rápido de lo que quería… y cuando menos lo esperaba, llegó el momento.

Antes de que Tay se fuera, saqué algo que había estado guardando con mucho cuidado… algo que escribí desde el corazón.

—Ten, amor… —le dije, intentando sonreír aunque mis ojos ya estaban brillosos— es para que lo leas cuando estés en el avión.

Él tomó la hoja con delicadeza, como si supiera que dentro llevaba una parte de mí.

No dijo mucho… pero su mirada lo decía todo.

Nos abrazamos fuerte… demasiado fuerte… como si ese abrazo pudiera detener el tiempo.

—No quiero irme… —susurró.

—Lo sé… —respondí, con la voz quebrada— pero tienes que hacerlo…

Nos separamos poco a poco… y verlo irse… fue una de las cosas más difíciles que había sentido.

Horas después…

En el avión…

Tay abrió la carta.

Y comenzó a leer…

Hoy sigue tu destino, no dejes escapar al amor… escucha lo que dice tu corazón… porque si no lo haces, perderás y sufrirás…

Pero si se fue… espéralo… porque él estará pensando en ti… es solo cuestión de tiempo…

La distancia puede hacer más fuerte el amor… si los dos deciden luchar…

Y si no te dijo nada… búscalo… y si lo encuentras, dile todo lo que sientes…

Porque si él siente lo mismo… no lo dejes ir.

Mientras leía… sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Cada palabra… cada frase… era como si yo estuviera ahí, hablándole directamente al corazón.

Luchen juntos contra todo… porque el amor es de dos corazones… y un solo destino…

No hay que rendirse… hay que seguir intentando… hasta que nuestras manos formen un solo corazón…

Para demostrarle al mundo… que nadie nos puede separar…

Tay no pudo seguir leyendo sin detenerse…

Las lágrimas ya caían libremente.

Sé que no siempre te digo lo que siento… pero te amo… más que a mi propia vida…

Cuando terminó… cerró los ojos… y apretó la carta contra su pecho.

En ese momento entendió… que lo nuestro no era algo pasajero.

Era algo real.

Algo que valía la pena luchar.

Sin pensarlo dos veces, sacó su celular… y me escribió.

—Gracias, amor… te amo… no importa la distancia… nuestro amor es más fuerte.

Al leer su mensaje… mi corazón dolió… pero también se llenó de fuerza.

—De nada, amor… —respondí— y como dice la canción… el amor de lejos se hace más fuerte… te amo mucho… nunca lo olvides.

Apreté mi celular contra mi pecho… cerrando los ojos…

Deseando… que todo esto valiera la pena.

Me quedé en silencio después de leer su mensaje… con el celular aún entre mis manos, como si al soltarlo también fuera a soltar una parte de él.

Sentía un vacío extraño en el pecho… pero al mismo tiempo una calma suave, como si su amor todavía estuviera conmigo, abrazándome aunque ya no estuviera aquí.

Desde la puerta, mis papás me observaban en silencio.

—Me preocupa mi niña hermosa… —dice mi mamá en voz baja, con ese tono lleno de ternura que siempre logra tocarme el alma.

—Lo sé… —responde mi papá, mirándome con orgullo y nostalgia al mismo tiempo— pero la princesa es fuerte… es como yo, ¿te acuerdas?

Mi mamá sonríe levemente, aunque sus ojos reflejan preocupación.

—Sí… lo recuerdo… —hace una pausa, pensativa— estoy pensando en contarle nuestra historia…

—Hay que esperar un poco más… —dice mi papá con calma— y se lo decimos… junto con los chicos…

Luego suspira, como si también estuviera conteniendo emociones.

—Por ahora… solo tengo que ir a abrazar a la princesa… que está a punto de llorar.

Mi mamá niega suavemente con la cabeza.

—Mejor voy yo… —dice con firmeza, pero con amor— soy la indicada para tranquilizarla un poco.

—Tienes toda la razón, mi reina.

Escucho sus pasos acercarse… y en cuanto mi mamá entra a mi cuarto… ya no puedo seguir fingiendo que estoy bien.

Levanto la mirada… y en ese instante… todo se rompe.

Corro hacia ella… y la abrazo con fuerza, escondiendo mi rostro en su hombro, como cuando era niña.

—Mamá… —susurro entre lágrimas— lo extraño…

Ella me rodea con sus brazos sin decir nada al principio… solo me sostiene… me deja sentir… me deja soltar todo.

—Lo sé, mi amor… —me dice acariciando mi cabello— pero esto no es un final…

Cierro los ojos con fuerza.

—Es solo una pausa… —continúa— una prueba para ver qué tan fuerte es lo que sienten.

Respiro profundo… intentando creer en esas palabras.

—Y si es verdadero… —agrega con una sonrisa suave— el destino siempre encuentra la forma de unirlos otra vez.

Me separo un poco… limpiando mis lágrimas.

—¿De verdad lo crees…?

—Claro que sí… —responde sin dudar— porque el amor de verdad… no se rompe con la distancia.

Sus palabras se quedan conmigo…

Y por primera vez desde que se fue…

Siento que tal vez… sí vamos a volver a encontrarnos.

La abrazo una vez más… más tranquila… más fuerte.

Porque ahora entiendo algo…

Esto no es el final.

Es solo el comienzo de algo mucho más grande.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play