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Segunda Oportunidad

Segunda Oportunidad

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amante arrepentido / Reencarnación / Completas
Popularitas:179.6k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Wang Chao

Después de amar obsesivamente y morir, Elijah Grant despierta con una segunda oportunidad y un juramento: esta vez no permitirá que el amor lo destruya. Decidido a huir del hombre al que amó unilateralmente durante años, planea una nueva vida lejos de él.

Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.

El hombre que lo marcó se niega a dejarlo ir, y una amenaza inesperada vuelve a poner su vida en peligro.
Cuando el amor se confunde con posesión y el destino insiste en repetirse…

¿podrá Elijah escapar de su final o está condenado a revivirlo?

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21. Algo no encaja.

—Tomen asiento, por favor —les pedí una vez que todos ingresaron a mi oficina.

Aún me sentía ligeramente alterado por lo ocurrido minutos antes en la oficina de Robert. El eco de su voz, su mirada furiosa, la presión de su mano aferrándose a la mía… todo seguía ahí, latiendo bajo mi piel como una herida reciente. Supongo que mi rechazo no solo cambió nuestra dinámica, sino también su necesidad de no mantenerme a kilómetros de distancia. Antes no me habría permitido cerrar una reunión sin él presente, controlándolo todo.

Mierda.

Si lo hubiera sabido desde el principio, si hubiese entendido que bastaba con no dejar de suplicar para que me empujara lejos, quizá habría seguido fingiendo. Habría continuado arrastrándome detrás de él solo el tiempo suficiente para conseguir lo que necesitaba: irme. Alejarme. Salvarme.

Dominick, sin embargo, no tomó asiento.

—Antes de firmar nada, Elijah —dijo con calma, permaneciendo de pie. En mi oficina solo había tres sillas, y eso parecía no incomodarle en lo absoluto.

Era extraño recibir clientes allí. La mayoría de los acuerdos se cerraban con Robert o en la sala de juntas. Que estuvieran en mi espacio, observándolo todo, me hacía sentir expuesto de una forma distinta.

—Ella es Margot —continuó, señalando a la mujer de tez morena sentada frente a mí. Su postura era recta, impecable. Me dedicó una sonrisa breve, casi protocolaria, acompañada de un leve asentimiento—. Emiliano, a tu derecha, y Richard, a tu izquierda.

Ambos hombres saludaron de la misma manera, sobrios, silenciosos. Personas acostumbradas a observar más de lo que hablan.

—Mucho gusto a todos —respondí, tomando asiento detrás de mi escritorio—. Soy Elijah Grant y me alegra que hayan elegido esta empresa para el desarrollo de su farmacéutica.

Mis dedos se cerraron un instante sobre la superficie de la madera antes de relajarme.

—¿Hay algo que deseen saber antes de formalizar el contrato?

Dominick asintió lentamente. Cruzó los brazos sobre el pecho, marcando sin pudor la firmeza de sus músculos, y comenzó a recorrer mi oficina con la mirada. No era una inspección apresurada; era meticulosa, calculada. Giró sobre sus talones, dando una vuelta completa, como si buscara una grieta invisible, un error que yo mismo hubiese pasado por alto.

Ese escrutinio silencioso logró tensarme más que cualquier interrogatorio directo.

—¿Puedes, Elijah… —pronunció mi nombre con una lentitud deliberada, deteniéndose frente a mí— mostrarnos los proyectos que has desarrollado?

Su mirada se clavó en la mía. Grisácea, intensa, opresiva.

—Es fácil decir que eres el mejor —continuó—, pero los hechos hablan más que las palabras. Lo sabes, ¿verdad?

Asentí, manteniendo una sonrisa profesional, aunque sentía un leve nudo formarse en mi estómago. No de miedo, sino de expectativa.

—Por supuesto.

Abrí el cajón a mi izquierda y saqué el catálogo donde reunía mis proyectos más importantes. Al pasarlo, las imágenes se desplegaron con precisión: museos, casas de ópera, edificios corporativos de líneas limpias, estructuras blancas bañadas por luz natural, incluso un acuario que había sido uno de mis mayores retos.

—El proyecto de Manhattan aún no está incluido —aclaré—, pero esto debería darles una idea clara de mi trabajo… juzguen ustedes mismos.

Deslicé el álbum abierto hacia el centro del escritorio.

Los cuatro se inclinaron sobre él, observando cada página con una atención que no estaba acostumbrado a recibir. No pasaban las hojas con prisa; se detenían, comentaban en murmullos bajos, asentían. Margot sonrió ante una de las imágenes. Richard señaló un detalle estructural. Emiliano frunció el ceño, interesado.

Y entonces lo entendí.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien estaba mirando mi trabajo y no la sombra de Robert detrás de él.

Y, por alguna razón, eso me hizo sentir más vulnerable… y más fuerte al mismo tiempo.

Algo no encajaba.

Mientras hojeaban el catálogo, una incomodidad sutil comenzó a instalarse en mi pecho. No era desconfianza exactamente, sino una percepción extraña, como si el aire en la habitación se hubiera vuelto más denso. Esos clientes no observaban como los demás. No evaluaban solo estructuras, costos o estética. Había algo más en la forma en que miraban… como si midieran personas, no proyectos.

Margot cerró el catálogo con cuidado y se recostó en el respaldo de la silla.

—Es impresionante —dijo—. Hay coherencia, identidad. No solo construyes espacios, los haces funcionales para quienes los habitan.

—Eso buscamos —añadió Emiliano—. Alguien que entienda que una farmacéutica no es solo un edificio, es poder, control, imagen.

Asentí, aunque esa palabra —control— me recorrió la espalda como un escalofrío.

Dominick no habló de inmediato. Permanecía apoyado contra el borde del escritorio, demasiado cerca. Sus dedos largos descansaban sobre la madera, a centímetros de los míos. Cuando finalmente levantó la vista, sentí el impacto directo de su atención.

—Creo que no necesitamos ver más —sentenció—. El trabajo habla por sí solo.

Los demás asintieron.

—Nos pondremos en contacto para cerrar detalles —continuó—. Ha sido un gusto, Elijah.

Me levanté para despedirlos, cumpliendo con el protocolo, con la sonrisa correcta, la postura correcta. Pero apenas me incorporé, el mundo dio un vuelco.

Un mareo súbito me golpeó con violencia. El suelo pareció inclinarse bajo mis pies y una presión extraña me cerró el pecho. El aire se volvió insuficiente. Sentí que mis rodillas flaqueaban antes siquiera de comprender qué estaba ocurriendo.

—Elijah—

No llegué a caer.

Una mano firme rodeó mi antebrazo, otra se apoyó con seguridad en mi espalda baja, sosteniéndome sin esfuerzo. El contacto fue inmediato, invasivo… demasiado real. El aroma de Dominick —limpio, masculino— me envolvió antes de que pudiera reaccionar.

—Tranquilo —murmuró—. Te tengo.

Mi corazón latía con fuerza desmedida mientras intentaba recuperar el equilibrio. Apoyé una mano en su pecho de manera instintiva, sintiendo el calor bajo la tela de su traje.

—Lo siento… —musité—. Solo fue un mareo.

—¿Estás bien? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia mí.

Asentí, aunque no estaba seguro de que fuera cierto.

—Sí, solo… me levanté muy rápido.

Dominick no retiró las manos de inmediato. Su agarre se mantuvo firme un segundo más de lo necesario. Cuando levanté la vista, me encontré atrapado en sus ojos. No eran fríos ni distantes como había supuesto; eran intensos, atentos, demasiado presentes.

Me observaba como si intentara descifrar algo que yo mismo desconocía.

—Aun así —dijo con voz baja—, estás pálido.

Sentí un calor incómodo subir por mi cuello. La cercanía, la manera en que su mirada recorría mi rostro sin pudor, hizo que un nerviosismo absurdo se apoderara de mí. Tragué saliva.

—Estoy bien —repetí, esta vez con más firmeza—. Gracias por sostenerme.

Lentamente, soltó mi brazo. Pero sus ojos no se apartaron.

—Deberías descansar —añadió—. No todos saben escuchar cuando su cuerpo pide una pausa.

Asentí sin saber qué responder.

Uno a uno se despidieron. Margot me dedicó una mirada curiosa, como si hubiera notado algo más. Emiliano y Richard salieron primero. Dominick fue el último.

Antes de cruzar la puerta, se detuvo. Giró apenas el rostro hacia mí.

—Cuídate, Elijah —dijo—. Nos volveremos a ver.

No fue una pregunta. Fue una certeza.

La puerta se cerró tras él, y solo entonces me permití soltar el aire que había estado conteniendo. Mi mano temblaba ligeramente aún.

No sabía por qué, pero estaba seguro de algo: esa reunión no había sido solo un contrato más.

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Blue 👻
yo creo que deberíamos tener un punto de vista de anastasia para saber qué piensas de toda esta locura🤣🤣🤣🤣
Blue 👻
JSJDJDJDB la pobre anastasia se libra de uno para que aparezca otro sjdjdjfjfjfjdjjfjfjdjfj🤣🤣🤣🤣🤣
Vero Gomez
Y esa es la realidad una persona que es violentada tanto física como psicológica no se recupera de la noche a la mañana es un proceso largo y en ocasiones doloroso tanto para ellos como para las personas que están a su alrededor y demian sufrió mucho y dominic le duele verlo y no poder hacer nada más que apoyarlo y estar con el gracias oír esta historia me gustaría que siguieras con la historia de ellos dos. Felicidades 👏💐👍
Flor Romero
y el.padre no salió más? y Demian y Dominick y Daniel y Anastacia
Flor Romero
es muy estresante no es apta.para.oeesinas.neeviosas
Julissa Jimenez
hermoso 😍😍😍😍😍
Flor Romero
o es que es invencible, no hay nadie que lo pueda encarcelar arrestarlo
Flor Romero
ya estoy aburrida de tantas muertes de los.mismos y como es que una.sola persona someta a tantas y no puedan hacer nada?
Martha Divas Delgado
muchísimas gracias autora yo en lo personal me encantó elijah si sufrió por k si pero el k si en demacia fue Demian y solo por k ese etpd de Axel suplantó su identidad y lo k leí lo k le ISO a Demian no merecía una muerte así pero me encantó y yo sufría por elijah y también por Demian y créeme todas tus historias me an llegado al corazón son muy hermosas y gracias espero k no te caiga mal y cuando estés lista para deleitarnos con otra historia AKI estaremos al pie del cañon para echarte muchos urrraaa y arriba escritora para k así sigas 🤭 jajaja jajaja vendiciones ☺️ te esperamos
Martha Divas Delgado: si autora eres la mejor como siempre al pie del cañon
total 2 replies
Martha Divas Delgado
hdspm dios ciento ese dolor😭 k desgarra k impotencia aaa😭😭😭😭Demian
Martha Divas Delgado
o dios Axel era tan desgraciado k quería k todos sufrieran mi pobre Demian cuánto lo maltrato pero en todo este tiempo dominik lo ayudara☺️ el lo ama 🤭 por eso se arriesgo para salvarlo😢
Julissa Jimenez
yo también sería Dominick
Julissa Jimenez
que loco, este desgraciado va joderlos hasta antes de morir o muerto, ya me desquicia
Maru19 Sevilla
Autora yo te sigo en todas tus publicaciones y la anterior novela te paso algo similar, en el desenlace y el final noto como que te cuesta un poco concretar la historia, como un pequeño consejo no sería más fácil si trabajaras en el final? No sé si lo que sugiero es una locura, me gusta mucho tus novelas las he leído todas, pero eso noto en el remate de la historia, no sé si este comentario te sirva. Gracias por publicar tus obras y todo tu esfuerzo 💖💖💖💖💖
Wang Chao: Podría ser una buena idea, la pondré en práctica en mi próxima novela, ya estoy trabajando en ello 🤭 el problema es que nunca imaginó el final primero jajajs igual voy a hacerlo, a ver cómo me va
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Sigo pensando que le urge terapia 😱
Maru19 Sevilla
No entiendo como no está bajo tratamiento psiquiátrico, pacientes así cuando son liberados tienen una depresión mayor y atentan contra su vida
Maru19 Sevilla
Muy lindo 💖💖💖💖
ARY🤓
Demian es el personaje que más me ha dolido 😭😭😭 pero dejarlo a la deriva se siente como una mentada de madre😭😭😭😭 hay que sufrir con él, el tormento ese mal nacido le hizo pasar😭😭😭😭😭😭
ARY🤓: Está bien 😞
total 2 replies
ARY🤓
La verdadera víctima de Axel fue Demian 😭😭😭😭 porque él sufrió muchísimo, él fue el desquite de ese loco. Ojalá pase la eternidad pagando toda su maldad😭😭😭😭
ARY🤓
Maldito Axel! Aquella persona que se compadeció de él, te pregunto, sigues sintiendo pena por ese malnacido? 😭😭😭😭😭
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