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Reencarne En El Cuerpo De La Esposa De Duque.

Reencarne En El Cuerpo De La Esposa De Duque.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Época
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: KeniaLV.

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NovelToon tiene autorización de KeniaLV. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una esposa diferente

Los días siguientes transcurrieron entre reposo y visitas del médico. Mi cuerpo se recuperaba poco a poco, pero mi mente no dejaba de trabajar a mil por hora. Tenía que aprender rápido, tenía que actuar como si realmente fuera Elena Voss, la Duquesa Blackwood.

Lila fue de gran ayuda. Mientras me peinaba o me ayudaba a vestir, hablaba sin parar. Escuchaba atentamente cada detalle: cómo funcionaba la casa, las costumbres, quiénes eran los sirvientes y, sobre todo, cómo debía comportarme frente al Duque.

—Antes... usted era muy callada, señora —me dijo Lila una tarde, mientras me ataba los cordones del vestido—. Casi no hablaba, y cuando el Duque estaba presente, temblaba como una hoja.

Sonreí levemente mirando mi reflejo.

—La enfermedad cambia a las personas, Lila. Y creo que... he cambiado para bien.

—¡Oh, sí! Se le nota más... más viva —dijo la chica, sonriendo—. Tiene otra luz en los ojos.

Esa noche, me ordenaron que bajara a cenar. Era la primera vez que compartiría la mesa con él desde que desperté. Sentía nervios, pero también una extraña determinación.

Al entrar al comedor, el ambiente era solemne. Una larga mesa de madera oscura, velas por todos lados, y él sentado en la cabecera, leyendo unos documentos con ese ceño fruncido que parecía permanente.

Me detuve a un lado, esperando que me notara.

Kaelen levantó la vista, sus ojos grises me analizaron de arriba abajo. No dijo nada, solo hizo un gesto seco con la mano indicándome que me sentara.

La cena transcurrió en un silencio absoluto. Solo se escuchaba el choque de la plata contra la porcelana. Él comía con elegancia pero rapidez, sin mirarme siquiera.

Yo, sin embargo, no podía evitar mirarlo. Antes, la antigua Elena habría tenido la cabeza gacha, muerta de miedo. Pero yo... yo sentía curiosidad. Quería entender a este hombre.

—La comida está deliciosa esta noche —dije de repente, rompiendo el silencio.

El silencio que se hizo después fue aún más pesado. Kaelen dejó el tenedor lentamente y me miró, como si no creyera lo que acababa de escuchar.

—¿Disculpa? —preguntó, su voz baja y advertencia en el aire.

—Dije que la comida está muy buena, Su Excelencia —repetí, manteniendo la calma, aunque por dentro estaba temblando un poco—. Es la primera vez que como algo que realmente sabe bien desde que desperté.

Kaelen me observó en silencio durante varios segundos, frunciendo ligeramente el ceño.

—Nunca antes habías hecho un comentario sobre la cena —dijo él, con desconfianza—. Ni sobre nada, en realidad. Solías estar demasiado asustada para respirar siquiera en mi presencia.

—Bueno... como le dije, estuve muy cerca de la muerte —respondí, tomando un sorbo de agua con tranquilidad—. Creo que eso te hace ver las cosas de otra manera. El miedo ya no parece tan importante cuando sabes lo que hay al otro lado.

Él se quedó callado, estudiando mi rostro. Parecía intentar descifrar si era ironía o sinceridad.

—Eres extraña hoy, Elena —murmuró finalmente—. Demasiado habladora, demasiado... valiente.

—¿Prefiere que sea la misma mujer sumisa y callada que no aporta nada? —pregunté, y en cuanto las palabras salieron de mi boca, me tapé la boca mentalmente. ¡Dola, te has pasado!

Pero para mi sorpresa, Kaelen no se enfureció. No gritó, ni golpeó la mesa. Una media sonrisa muy sutil, casi imperceptible, se formó en el borde de sus labios.

—No —dijo él, bajando la mirada hacia su plato—. Al menos así no es tan aburrido cenar.

Quedé impactada. ¿Me acababa de... sonreír? ¿O era mi imaginación?

La cena continuó, pero el ambiente ya no era tan tenso. Él seguía siendo serio y reservado, pero ya no sentía que el aire se congelaba en el cuarto.

Al terminar, me puse de pie para retirarme.

—Buenas noches, Su Excelencia —dije, haciendo una reverencia correcta.

—Elena —me llamó antes de que saliera.

Me giré.

—Mañana iremos a la ciudad —dijo él sin levantar la vista de los papeles—. Hay un evento importante y debes acompañarme. No me avergüences.

Sentí un vuelco en el corazón. ¡Salir al mundo exterior! ¡Conocer la ciudad!

—Así será, mi Señor —respondí con una sonrisa genuina—. No le defraudaré.

Salí del comedor caminando con la cabeza bien alta. Lila me esperaba en el pasillo y me miró con los ojos como platos.

—¡Señora! ¡Sonrió! ¡Vi que le sonreía! —susurró emocionada.

—Parece que sí —dije yo, sintiendo cómo una chispa de emoción recorría mi cuerpo—. Prepárame mi mejor vestido, Lila. Mañana... vamos a darles algo de qué hablar.

1
Giovanna Rosas
buena ...buena ...quien es el asesino?
Ma Guadalupe Ruiz
gua desperto está de sospecha creo que el duque sí la quiere solo que si muestra amor alguien la puede lastimar
Ma Guadalupe Ruiz
👏 bravo así se aplasta a una lagartija
Rubiia sanz
si estás en peligro lo más lógico es que aprendas a defenderte no. Elena, sirve de recordatorio la puñalada que te quieron y casi mueres
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