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Reina Oculta

Reina Oculta

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / Maltrato Emocional / Enfermizo / Completas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞🚫Un detective, hombre de acción, serio y dedicado. Su matrimonio con su esposa es más una sociedad de convivencia que una relación romántica. Él se siente vacío, pero es leal. La falta de hijos y de sexo ha convertido su hogar en una oficina más.
Un mafioso que no es el típico villano que quiere dinero. Quiere el control total sobre la única persona que se atrevió a perseguirlo. Su obsesión es física y psicológica. Al descubrir que el detective es un hombre insatisfecho, usa eso para tentarlo y quebrarlo.
Esto contiene maltrato físico y psicológico.🚫🔞⚠️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mi pequeño lobo

En el viejo matadero, el olor a hierro y humedad impregnaba el aire, un recordatorio de la sangre que alguna vez corrió por esos canales de desagüe. Ethan detuvo su auto a unos cincuenta metros de la entrada principal. Sabía que entrar solo era una locura, pero las palabras de Lantz sobre su hermana Sara se repetían en su cabeza como un eco venenoso.

Revisó su arma de servicio por última vez. Tenía una bala en la recámara y el seguro quitado. Sus manos no temblaban, pero su corazón latía con una pesadez que nunca había sentido en sus diez años de carrera.

-Estoy aquí, maldito.- Susurró para sí mismo mientras bajaba del vehículo.

El silencio dentro del matadero era absoluto. El detective, avanzó pegado a las paredes, moviéndose con la agilidad de un depredador entrenado. Cada sombra parecía moverse, cada crujido del metal parecía un grito.

Llegó a la sala central, un espacio amplio donde los ganchos para el ganado todavía colgaban del techo, balanceándose suavemente con la corriente de aire. En el centro, bajo una única bombilla amarillenta que parpadeaba, estaba Lantz Schwarz. Estaba sentado en su silla de cuero, impecable, como si no estuviera en un nido de ratas.

-Llegas tres minutos tarde, detective.- Dijo Lantz sin levantarse. Su voz resonó en las paredes de concreto -Empezaba a pensar que tu sentido del deber era más débil que tu miedo.-

-¿Dónde están las pruebas?- Preguntó, manteniendo su arma apuntando directamente a la cabeza del mafioso -Y más vale que me des una razón para no volarte los sesos ahora mismo.-

Lantz soltó una carcajada seca y profunda. Se puso de pie lentamente, abriendo los brazos en un gesto de bienvenida.

-Las pruebas no existen, detective. Nunca existieron. Este lugar no es para intercambiar papeles. Es para intercambiar naturalezas.-

En ese momento, el instinto de Ethan gritó. Se lanzó hacia un lado justo cuando una figura caía desde las vigas superiores. Era Franz. El hermano menor de Lantz aterrizó  y, sin mediar palabra, se lanzó contra el detective con una barra de metal.

Ethan bloqueó el primer golpe con su antebrazo, sintiendo un dolor agudo que le recorrió hasta el hombro, pero no soltó su arma. Intentó apuntar a Franz, pero este era más rápido y más joven. Con una patada giratoria, Franz envió el arma de Ethan volando hacia la oscuridad de los escombros.

-¡Ahora estamos iguales, policía!- Gritó Franz con una sonrisa maníaca.

Ethan era un hombre de acción. Se lanzó contra el muchacho, conectando un gancho sólido en la mandíbula del mafioso que lo hizo retroceder. Lantz observaba desde la distancia, disfrutando del espectáculo como si fuera una obra de teatro.

La pelea fue brutal y cruda. No hubo movimientos de película, solo golpes directos, rodillazos y jadeos de esfuerzo. El detective logró derribar a Franz y comenzó a golpearlo con la fuerza de años de frustración acumulada, pero antes de que pudiera dejarlo inconsciente, sintió una presencia masiva detrás de él.

Lantz no usó armas. Usó su propio cuerpo. Agarró a Ethan por el cuello de la chaqueta y lo lanzó contra una de las columnas de hierro con una fuerza sobrehumana. El impacto le sacó el aire al policía, dejándolo de rodillas, luchando por respirar.

-Suficiente, Franz.- Dijo Lantz con voz gélida.

Franz, escupiendo sangre y limpiándose la boca, se detuvo a regañadientes. Lantz se acercó a Ethan y lo tomó del cabello, obligándolo a levantar la cabeza. Los ojos del detective estaban inyectados en sangre, pero seguían destellando desafío.

-Maldito... seas...- Logró decir Ethan entre dientes.

El mafioso no se molestó por el insulto. En cambio, se inclinó y hundió su nariz en el cuello del policía, aspirando profundamente. Ethan sintió un escalofrío que no era de frío. El aroma de Lantz, ese olor a alfa dominante que antes era un susurro, ahora era un grito ensordecedor en sus sentidos.

-Hueles a miedo, a sudor y a una lealtad que no te sirve de nada.- Susurró el alfa al oído de Ethan.- Pero debajo de todo eso, hueles a algo que me pertenece.-

El mafioso sacó una pequeña jeringa de su bolsillo interior. El policía intentó luchar, intentó golpear, pero Franz le inmovilizó los brazos contra la columna.

-Esto es solo el principio, detective.- Dijo Lantz mientras clavaba la aguja en el cuello de Ethan  -Vas a olvidar el nombre de tu esposa. Vas a olvidar el color de tu placa. Solo vas a recordar el sabor de mi nombre.-

El líquido quemó las venas de Ethan. Sus músculos, antes tensos por la pelea, empezaron a derretirse como cera. Su visión se volvió borrosa y el sonido del mundo empezó a alejarse. Lo último que vio fue la mirada obsesiva del mafioso, una mirada que no buscaba dinero ni poder, sino su alma misma.

Cuando Ethan volvió a abrir los ojos, no sabía cuánto tiempo había pasado. Su cabeza se sentía como si estuviera llena de algodón y le dolía cada centímetro del cuerpo. Intentó mover las manos, pero el sonido metálico de unas cadenas se lo impidió.

No estaba en el matadero. Estaba en una habitación amplia, lujosa pero minimalista. Las paredes eran de un gris oscuro y el suelo estaba cubierto por una alfombra negra. No había ventanas, solo una iluminación suave que venía del techo. Estaba acostado en una cama inmensa, con las muñecas encadenadas a la cabecera de madera maciza.

Estaba desnudo de la cintura para arriba. Sus heridas de la pelea habían sido limpiadas y vendadas con cuidado profesional.

La puerta se abrió sin hacer ruido. Lantz entró cargando una bandeja con comida y agua. Se había cambiado de ropa. Ahora vestía una camisa negra entreabierta y pantalones de tela fina. Se veía relajado, casi doméstico, lo que hacía la situación aún más aterradora.

Bienvenido a casa, Ethan.- Dijo Lantz, dejando la bandeja en una mesa cercana.

-Suéltame, Schwarz. Esto es secuestro de un oficial federal. Mi equipo te encontrará y te hundirá.- La voz de Ethan era apenas un hilo, pero intentó mantener su autoridad.

Lantz se sentó en el borde de la cama. La cercanía hizo que el cuerpo de Ethan reaccionara de forma traicionera. Sus sentidos, alterados por la droga que le habían inyectado, empezaron a buscar el calor del alfa. El policía odiaba esa sensación. Era como si su propio cuerpo lo estuviera traicionando.

-Nadie te está buscando todavía.- Dijo Lantz con calma -Franz se encargó de tu auto. Encontrarán una nota de suicidio en tu escritorio y tu vehículo sumergido en el río con pruebas de que estabas involucrado con la mafia. Para el mundo, el detective Ethan Richter es un traidor que no pudo con la culpa.-

Nadie creerá eso... Ari sabe que yo nunca...-

El mafioso soltó una risa suave y acarició la mejilla de Ethan. El detective intentó apartar la cara, pero Lantz lo sujetó con firmeza.

-Tu esposa está demasiado ocupada con sus huesos viejos y sus padres académicos como para notar que su marido estaba muriendo por dentro mucho antes de que yo te trajera aquí. Ella llorará un poco. Pero se recuperará. Tú, en cambio... tú no vas a ninguna parte.-

Lantz tomó un trozo de carne de la bandeja y lo acercó a los labios de Ethan.

-Tienes que comer. Necesitas estar fuerte. No quiero un juguete que se rompa al primer contacto. Quiero que luches, que me odies, pero sobre todo, quiero que me desees tanto que te duela respirar cuando no esté en la habitación.-

El detective apretó los dientes, negándose a comer. El alfa dejó la comida y se acercó aún más, hasta que sus alientos se mezclaron.

-Esa droga que te inyecté... no es veneno. Es un catalizador. Está despertando lo que siempre has ocultado bajo ese uniforme. Muy pronto, detective, tu deseo a la carne será lo único que te mantenga vivo.-

El mafioso se levantó y se dirigió a la puerta, pero antes de salir, se giró con una sonrisa depredadora.

-Descansa, mi pequeño lobo. Mañana empezamos tu nueva vida.-

La puerta se cerró con un clic. El policía se quedó solo en la penumbra, escuchando el sonido de sus propias cadenas y el latido acelerado de su corazón, dándose cuenta de que la verdadera batalla no había sido en el matadero, sino que estaba a punto de comenzar en esa habitación.

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pryz
Hola, me gusta la historia, muy complacida con el trabajo, soy sincera no me gustaría que el detective quedara con el mafioso, porque no es un amor que surgió es algo obligado pero es tu historia y sabras como la llevas y además es muy buena te lleva al limite de los nervios, gracias por tu trabajo
Skay P.: ¡Si cariñito!
total 3 replies
Yandisita
una historia fuerte muy pesada pero me encantó
Skay P.: ¡Gracias Chikis! En mi perfil encontré nuevas historias 😘🤞
total 1 replies
Majo Osinaga
🤣👏👏 no es lo que siempre leo pero me gusto 👏👏
Skay P.: ¡Gracias! En mi perfil hay más historias interesantes 😄😘🤞
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Obdulia Contreras
Otra historia de posesión, dominación y destrucción. Noooo
Skay P.: ¡Es que me paso de maldad!
Pero tengo otras historias bonitas😅🤞
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Maru19 Sevilla
No me gustó que lo destruyó y que trajeron a la vida a otro loco😱😱😱😱
Skay P.: Prometo que "Burbuja de miel y eucalipto" es lo que nos sana el corazón😘♡
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Maru19 Sevilla
Que malos policías Martin y Cecil nunca pudieron acabar con el maldito Alfa
Maru19 Sevilla
La verdad me tiene muy muy decepcionada Etan, ningún rastro de supervivencia
Maru19 Sevilla
Ojalá que maten al policía es un pobre despojo
Maru19 Sevilla
Puros malditos /Puke/
Maru19 Sevilla
Uta madre !!
Maru19 Sevilla
Maldito loco
Maru19 Sevilla
Madres!!!😱
Maru19 Sevilla
Mendigos traicioneros😱
Maru19 Sevilla
Será una historia de Alfas?
Yudiela Arboleda
esta novela está entre el diablo que ama y me perteneces
Skay P.: ¡Espero que te guste, Chikis! No te olvides de visitar "Amanecer y Violetas"🫰♡⚘️
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