NovelToon NovelToon
El Mafioso y la Promesa Rota

El Mafioso y la Promesa Rota

Status: Terminada
Genre:Acción / Mafia / Madre soltera / Reencuentro / Completas
Popularitas:38
Nilai: 5
nombre de autor: marilu@123

El Mafioso y la Promesa Rota

Dante nunca quiso tener hijos.
Y mucho menos una familia.
Pero todo cambia cuando una joven llega con dos adolescentes, y una verdad increíble:
Ellos son sus hijos.

Como si fuera poco, ella también es perseguida por un hombre peligroso… y Dante es el único que puede protegerlos.
Ahora, obligados a convivir, lo que empieza con desconfianza se transforma en algo mucho más intenso.

Porque Dante no confía en ella.
Y ella lo odia.
Pero cuanto más intentan alejarse el uno del otro…
más peligrosa se vuelve su conexión.

🔥 Entre secretos, promesas rotas y un deseo imposible de ignorar…
Algunas historias no empiezan con amor.
Empiezan con el caos.

NovelToon tiene autorización de marilu@123 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Visión de Dante

El ruido de la casa de mi hermano era… ensordecedor.

Niños corriendo.

Risas.

Gente hablando al mismo tiempo.

Una confusión organizada que, extrañamente… funcionaba.

Yo estaba apoyado en la pared de la sala, con un vaso de bebida en la mano, observando todo en silencio.

Siempre fui más de observar que de participar.

Y allí… no era diferente.

Mis sobrinos corrían de un lado para otro.

Los mayores intentando controlar a los menores.

Las mujeres riendo.

Los hombres discutiendo cualquier cosa idiota.

Y Rómulo… en medio de todo eso, como si hubiera nacido para aquello.

Familia.

Caos.

Amor.

Balanceé el vaso levemente.

Pensativo.

Aquello nunca fue para mí.

Nunca.

Yo hice elecciones diferentes.

Caminos diferentes.

Y nunca me arrepentí de eso.

Familia… era debilidad.

Era algo que podía ser usado contra ti.

Y en mi mundo…

Debilidad era sentencia de muerte.

Llevé el vaso a los labios.

Bebí despacio.

Observando a uno de los niños menores tropezar y caer en la alfombra.

Se levantó riendo.

Como si nada hubiera sucedido.

Fruncí levemente el ceño.

Extraño.

Aquello.

La ligereza.

La inocencia.

Cosas que yo nunca tuve.

Pasé la mano por la mandíbula.

Soltando un suspiro bajo.

— Demasiado tarde para eso…

Murmuré para mí mismo.

Yo tenía cuarenta y pocos años.

Y siempre fui cuidadoso.

Siempre.

Nunca dejé nada al azar.

Mucho menos ese tipo de cosa.

¿Hijos?

Nunca.

No en mi mundo.

No en mi vida.

No con los riesgos que yo cargaba.

Porque cualquier persona ligada a mí…

Se volvía objetivo.

Y yo no iba a poner a nadie en esa posición.

Nunca.

Mi celular vibró en el bolsillo.

Lo saqué despacio.

Miré la pantalla.

Nueva York.

Jason.

Mi brazo derecho.

Atendí al instante.

— Habla.

— Jefe… — la voz de él vino seria del otro lado — necesita volver.

Mi mirada se puso más atenta.

— ¿Por qué?

Un breve silencio.

— Hay una mujer aquí.

Fruncí el ceño.

— ¿Y?

— Ella no vino sola.

Mi mandíbula se tensó levemente.

— Habla de una vez, Jason.

— Ella está con dos adolescentes.

Silencio.

Algo… extraño pasó por mi pecho.

Rápido.

Incómodo.

— ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?

La respuesta vino directa.

Sin rodeos.

— Ella está diciendo que ellos son sus hijos.

El tiempo pareció detenerse.

Mi cuerpo quedó inmóvil.

El ruido de la casa… desapareció.

Como si yo estuviera solo allí.

— Repite.

Mi voz salió baja.

Peligrosa.

— Ella dijo que ellos son sus hijos, jefe.

Solté una risa seca.

Sin humor ninguno.

— ¿Esto es alguna broma?

— No creo que lo sea.

Pasé la mano por el rostro.

Procesando.

Negando.

Rechazando.

— Eso es imposible.

— Lo sé.

Mi mente comenzó a trabajar rápido.

Años.

Decisiones.

Cuidados.

Yo no dejaba brecha.

Nunca dejé.

— ¿Qué hiciste?

— Los traje a uno de sus inmuebles.

Mi mirada se endureció.

— ¿Cómo?

— Invité.

Él respondió al instante.

— No como prisioneros. Pero tampoco los dejé sueltos por ahí.

Asentí levemente.

Él hizo bien.

— ¿Ellos están allí?

— Están.

— ¿Y la mujer?

— También.

Me quedé en silencio por algunos segundos.

Pensando.

Analizando.

Eso podía ser muchas cosas.

Golpe.

Trampa.

Error.

O…

Otra cosa.

Algo más peligroso.

— Mantenlos allí.

Mi voz salió firme.

Fría.

— No los toques.

— Claro.

— Quiero todo sobre ellos antes de que yo llegue.

— Ya estoy cuidando de eso.

Respiré hondo.

— Estoy yendo.

Colgué.

Me quedé parado por algunos segundos.

El celular aún en la mano.

Intentando entender.

Dos adolescentes.

¿Mis hijos?

Imposible.

Pero…

¿Y si no lo fuera?

Cerré los ojos por un instante.

Abriéndolos enseguida.

Más frío.

Más enfocado.

Porque si aquello fuera verdad…

Entonces alguien me mintió.

Y a mí no me gustaban las mentiras.

Mucho menos las sorpresas.

— ¿Problema?

La voz vino detrás de mí.

Giré el rostro.

Rómulo estaba allí.

Calmo.

Pero atento.

Como siempre.

Él puso la mano en mi hombro.

— ¿Qué sucedió?

Lo miré por un segundo.

Y entonces hablé.

— Hay una mujer en Nueva York.

Él arqueó una ceja.

— ¿Y?

— Con dos adolescentes.

— ¿Y?

Respiré hondo.

— Diciendo que son mis hijos.

El silencio cayó entre nosotros.

Pesado.

Rómulo me encaró.

Analizando.

— ¿Y tú crees?

— No.

Respondí al instante.

Sin dudar.

Pero algo dentro de mí…

No estaba tan seguro así.

Él soltó una media sonrisa.

— Entonces ve allá a probar que no lo es.

Pasé la mano por el rostro.

— Ya estoy yendo.

Él apretó mi hombro levemente.

— Me das noticias.

Asentí.

— Doy.

Me alejé.

Ya agarrando las llaves.

El ruido de la casa volvió.

Las risas.

Los niños.

La vida.

Pero mi mente…

Ya estaba en otro lugar.

Nueva York.

Y en aquella mujer.

En aquellos dos adolescentes.

Y en la posibilidad…

De que el pasado que yo nunca quise…

Estaba finalmente alcanzándome.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play