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El Hombre Equivocado

El Hombre Equivocado

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

Qué hacer cuando se supone que el día más feliz de tu vida se convierte en un infierno?

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Lo que empieza a sentirse

La noche cayó sobre la granja con su habitual manto de brillos y sombras, pero esta vez, el interior de la casa mostraba algo distinto. El calor de la estufa no era solo residual; era activo. Cuando Dominic cruzó el umbral, con la ropa cubierta de polvo y el cansancio marcado en las ojeras, el olor a comida lo golpeó de frente.

Dominic se detuvo en la entrada de la cocina. Samira estaba de pie junto a la mesa, con el rostro encendido por el calor del fuego y una expresión de triunfo que no había visto en ella ni cuando lucía sus joyas más caras. Sobre el plato, el pollo humeaba, rodeado de verduras que, aunque cortadas de forma irregular, prometían un festín.

—He preparado la cena —dijo ella, irguiendo la espalda, esperando el reconocimiento.

Dominic se acercó lentamente. Observó la olla y luego el plato. Su mirada se detuvo en un detalle que Samira, en su ignorancia de ciudad, había pasado por alto por completo. Ella había comprado el ave entera en el mercado, pero al cocinarla, simplemente la había arrojado al fuego tal cual venía.

—Samira… —comenzó él, con una voz extraña.

—Sé que no son los cortes de un chef, pero me esforcé —lo interrumpió ella, notando que la expresión de él no era de hambre, sino de puro asombro.

Dominic señaló el ave.

—¿Le quitaste las vísceras? ¿Lo lavaste por dentro?

Samira parpadeó, confundida. El nudo en su garganta empezó a formarse antes de que pudiera procesar la pregunta.

—¿Vísceras? Yo… pensé que ya venía listo. Solo lo puse en la olla.

El silencio que siguió fue denso. Samira sintió cómo el orgullo se le escurría entre los dedos, transformándose en una vergüenza abrasadora. Sus ojos se humedecieron y bajó la cabeza, sintiéndose la mujer más inútil del planeta. Estaba a punto de estallar en llanto, lista para correr a su habitación, cuando algo inaudito sucedió.

Dominic soltó un aire por la nariz que se convirtió en un sonido ronco, y de pronto, una carcajada profunda y genuina llenó la cocina.

Era un sonido rasposo, como si sus cuerdas vocales no estuvieran acostumbradas a esa vibración, pero era real. Samira lo miró estupefacta. Dominic se reía con la cabeza echada hacia atrás, una risa que parecía sacudir los cimientos de su amargura.

—Es un milagro que no nos hayas envenenado —dijo él, recuperando el aliento, aunque sus ojos color miel aún brillaban con una chispa de vida que Samira jamás había visto.

No hubo regaños. No hubo desprecio. Dominic se quitó la chaqueta de trabajo, se lavó las manos y se acercó a ella.

—Ven aquí. Mira —dijo suavemente.

Samira se acercó, todavía con las mejillas rojas. Dominic tomó un cuchillo y, con una destreza quirúrgica, le mostró cómo limpiar el ave, cómo retirar lo que no servía y cómo aprovechar cada parte. Ella observó cada movimiento, fascinada por la fuerza y la delicadeza de sus manos. Dominic preparó algo rápido con los ingredientes restantes, moviéndose por la cocina con una agilidad que hacía que todo pareciera una danza.

Cenaron juntos. Esta vez, el silencio no era una barrera de hielo, sino una tregua. No necesitaron palabras. Samira comía mirando de reojo al hombre que, por un segundo, había dejado de ser un viudo atormentado para mostrar al joven que alguna vez fue.

Dominic terminó su plato y, por primera vez, no se levantó de inmediato. Se quedó un momento observando la llama de la lámpara, como si la risa le hubiera devuelto un poco de oxígeno a sus pulmones agotados. Samira supo entonces que, aunque el camino era largo, esa noche algo se había roto en la granja: no era un cristal, sino la muralla de dolor que los mantenía a años luz de distancia.

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Eneida Acosta
para cuando los otros capítulos gracias
Andre
Hay contradicción. Primero habla del silencio en el despacho donde no se defendió de los golpes y luego de ella creyendo que no le hicieron nada
Yaya García: lo mejor de esta autora es que sus novelas están conectadas, y así se entera uno de la vida de los personajes secundarios.
por ejemplo la novela tropezando con el amor está vinculada con dinastía brekman, heredero enamorado y la nueva que es sediento de venganza🥰
total 1 replies
Susana Damiano
/Drool//Drool//Rose//Rose/
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