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CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:10k
Nilai: 5
nombre de autor: Chiquitas

romance, contrato, amor, diversión

NovelToon tiene autorización de Chiquitas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17: El colapso de los imperios y el dueño del juego

La luz gris del amanecer se filtró por los ventanales del piso 50 de la Torre Zenith. Alexander no había dormido; seguía con el traje de la noche anterior, desaliñado, con la mirada perdida en el horizonte de Manhattan. Su rascacielos, el corazón de su cadena de hoteles de lujo, se sentía inusualmente frío.

La puerta se abrió de golpe. Liam entró con el rostro pálido y una tableta que mostraba cifras en rojo parpadeante.

—Alex, despierta. Se está desatando un terremoto financiero —dijo Liam, dejando la tableta sobre el escritorio de mármol—. Alguien con un capital ilimitado está ejecutando una OPA hostil. Están comprando todas las acciones disponibles de "Thorne Beauty & Couture". El imperio de maquillaje y modelaje de los padres de Vanessa está en caída libre. Les están bloqueando los créditos y comprando sus deudas para ejecutarlas hoy mismo.

Alexander se levantó, tratando de enfocar la vista.

—¿Y nosotros? ¿Qué tiene que ver eso con los hoteles Zenith?

—Ese es el problema —Liam tragó saliva—. El mismo comprador ha empezado a morder nuestras acciones. Ha comprado un 5% de la hotelera en una hora. No es una destrucción total como la que le está haciendo a los Thorne, pero es un aviso. Es como si alguien estuviera golpeando los cimientos de tu edificio para ver cuánto aguanta antes de temblar. Nuestra estabilidad económica está en jaque.

La Vecindad - 10:00 AM

En Queens, el aroma a mantequilla y azúcar moreno era el único refugio de Elena. Había pasado la noche horneando, tratando de olvidar las palabras de Vanessa sobre el orfanato. Justo cuando sacaba una bandeja del horno, escuchó unos golpes firmes en su puerta.

Pensó que era Alexander y se preparó para gritarle, pero al abrir, se quedó muda.

Frente a ella estaba Arturo Valenti. Su sola presencia transformaba el pasillo de la vecindad. Vestía con una elegancia tan superior que hacía que el esmoquin de Alexander de la noche anterior pareciera ropa de saldo. Su mirada sobre Elena era profunda, cargada de una emoción que ella no entendía.

—Buenos días. Me han dicho que aquí se hornea el mejor postre de Nueva York —dijo Arturo con una voz que irradiaba un poder absoluto, pero que con ella se suavizaba.

—¿Quién es usted? ¿Viene de parte de los hoteles Zenith? —preguntó Elena a la defensiva.

—No, Elena. Yo soy el dueño de mis propios pasos —sonrió Arturo, entrando al apartamento con una confianza que no pedía permiso, pero que tampoco ofendía—. Me llamo Arturo Valenti. Y hoy, solo soy un hombre con ganas de probar algo auténtico.

Elena, extrañada por la paz que le transmitía este desconocido, le sirvió una porción de pie. Arturo se sentó en la mesa de madera vieja y probó el postre. Cerró los ojos un segundo, saboreando no solo el dulce, sino la esencia de la mujer que tenía delante.

—Es magnífico —dijo Arturo—. Tienes un talento que ninguna empresa de maquillaje o cadena de hoteles podría igualar. He oído que anoche alguien intentó decirte que no vales nada por haber crecido en un orfanato.

Elena bajó la mirada, dolida.

—¿Cómo lo sabe todo el mundo?

—Porque la gente pequeña hace mucho ruido cuando intenta lastimar a los grandes —respondió Arturo, clavando sus ojos en los de ella—. Escúchame bien, Elena: los apellidos son solo etiquetas. El verdadero valor está en la capacidad de crear algo de la nada, como haces tú con esta harina y estos limones. No dejes que los Thorne te definan. Ellos están descubriendo hoy mismo que la belleza que venden es tan falsa como su capital.

Pasaron la hora hablando. Arturo, con una maestría impecable, se fue ganando la confianza de Elena. No hablaba de millones ni de acciones; le hablaba de resistencia, de orgullo y de raíces. Elena se sintió, por primera vez en años, protegida por una presencia masculina que no le pedía nada a cambio.

Antes de irse, Arturo dejó un sobre sobre la mesa.

—Mañana volveré por un cheesecake. Y Elena... mantén la frente en alto. El mundo está a punto de cambiar de dueños.

El Hotel Continental - 12:00 PM

Arturo regresó a su suite y llamó a su jefe de finanzas.

—¿Cómo va la operación?

—Los Thorne están acabados, señor Valenti. Mañana su empresa de modelaje será declarada en quiebra técnica. ¿Y sobre los hoteles Zenith?

—Sigan comprando, pero despacio —ordenó Arturo, mirando hacia el rincón donde estaba la Torre Zenith—. Quiero que Alexander Zenith sienta el temblor. Quiero que sepa lo que es sentir que el suelo desaparece bajo sus pies, tal como Elena se sintió anoche. Que aprenda que no se puede ser un CEO de éxito si no se sabe proteger lo que realmente importa.

Arturo sonrió con frialdad. La guerra por el honor de su hija apenas comenzaba.

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Sabina Altamirano
el papel del personaje se me hace muy infantil,ni parece que haya pasado siquiera la universidad,como llegar a un trabajo,hacer cambio como si fuera tu casa decir que contrato de un hotel no es importante lo va llevar a la quiebra,si. oy de acuerdo que se le festejé a los empleados,pero hacerlo en el trabajo como si fuera en el patio de su casa,eso perece ilógico
Teresa Nancy Fernandez
me encantó tu novela👏👏👏
chiquita: Teresa gracias por tu apoyo, me alegra un montón leer tu comentario🥰🥰🥰
total 2 replies
Lili Hebe Villarruel
👏👏👏
chiquita: Gracias gracias 🫂🫂🫂🫂🫂 Lili súper agradecida por tu apoyo 😍😍😍😍😍
total 1 replies
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