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Todo Empezó En Navidad

Todo Empezó En Navidad

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance entre patrón y sirvienta / Completas
Popularitas:618.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: @ngel@zul

Una tarde fría de diciembre, Lucía se cruza con una niña perdida en la calle. Sin dudarlo la consuela y protege, sin imaginar que ese pequeño acto cambiará su vida para siempre. Su padre, Alejandro Ferrer, un poderoso empresario, no puede ignorar la angustia y la felicidad que Lucía despierta en su hija.
Mientras Alejandro busca desesperadamente a alguien que cuide a Emma, se da cuenta de que ninguna niñera parece estar a la altura… se da cuenta de que su hija no deja de mencionar a “la chica de la bufanda”. Y decide contratarla. Entre tensiones, celos y secretos, Lucía tendrá que marcar sus límites mientras Alejandro se debate entre lo correcto y lo que su corazón comienza a desear.
Una historia de amor, familia y segundas oportunidades, donde la Navidad no solo trae luces y regalos, sino también destinos que no pueden ignorarse.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El choque de dos mundos

​Culver City no era un lugar donde Alejandro Ferrer eligiría pasar sus mañanas, sin embargo allí estaba. Mientras su sedán negro de vidrios polarizados avanzaba por las calles flanqueadas por edificios de apartamentos modestos y pequeños comercios con letreros de neón desgastados, Alejandro se sentía como un astronauta en un planeta extraño. El lujo del cuero de su coche y el silencio del motor contrastaban brutalmente con el bullicio de los niños jugando en las aceras y el aroma a comida casera que flotaba en el aire.

​Andrés le había dado la dirección exacta donde vivía Lucía y él no había dudado en salir hacia el lugar. Un complejo de apartamentos de ladrillo visto, con escaleras de incendio oxidadas y macetas con flores marchitas en los balcones.

​—Espérame aquí —le ordenó Alejandro a su chofer.

​Bajó del auto y ajustó su abrigo. La gente que pasaba lo miraba con curiosidad y recelo; su traje de tres piezas y su porte autoritario gritaban "poder", algo que rara vez se veía por allí si no era para cobrar una deuda o ejecutar un desalojo.

​Subió al segundo piso y buscó el número 2B. Al llegar, se detuvo un segundo. Por primera vez en años, el hombre que cerraba tratos de millones de dólares sentía una extraña vacilación. Golpeó la puerta.

​Dentro del apartamento, Lucía estaba ayudando a su madre a sentarse a la mesa. Al oír los golpes, ambas se miraron con extrañeza.

​—¿Esperas a alguien, hija? —preguntó Elena, preocupada.

​—No, mamá. Quizás sea la vecina.Voy a ver...

​Lucía abrió la puerta y el aire se le escapó de los pulmones. Frente a ella estaba el mismo hombre de Hollywood Boulevard, el padre de la pequeña Emma. Pero no estaba bajo la luz parpadeante de los neones, sino bajo la cruda luz del pasillo. Se veía más alto de lo que recordaba, y sus ojos cobrizos parecían leerle el alma.

​—Señorita Morales —dijo él. Su voz era profunda y carecía de la frialdad del primer encuentro, aunque mantenía su autoridad natural.

​—Usted... —Lucía tragó saliva, agarrando con fuerza el pomo de la puerta—. ¿Cómo me encontró? ¿Le pasó algo a Emma?

​El tono de alarma en la voz de Lucía hizo que Alejandro suavizara la expresión.

​—Emma está físicamente bien, pero emocionalmente... es otra historia. ¿Puedo pasar? No quisiera discutir esto en el pasillo.

​Lucía dudó, pero al ver la elegancia impecable del hombre y recordar el desamparo de la niña, se hizo a un lado.

​—Pase. Mi madre está aquí, por favor sea breve.

​El apartamento era pequeño, pero estaba impecablemente limpio. Alejandro notó los detalles: los muebles viejos pero cuidados, las fotos familiares y el persistente aroma a té y medicamentos. Al ver a Elena en la mesa, Alejandro hizo una inclinación de cabeza respetuosa.

​—Lamento la intrusión, señora Morales. Soy Alejandro Ferrer.

​—Es el papá de la niña que ayudé —explicó Lucía rápidamente, acercándose a su madre.

​Alejandro fue directo al grano. No sabía ser de otra manera.

​—Señorita Morales, voy a ser honesto. Mi hija se niega a comer y a dormir adecuadamente desde que usted la dejó aquel día. No deja de preguntar por "la chica de la bufanda". He probado con las mejores niñeras de la ciudad y a todas las ha rechazado.

​Lucía sintió una mezcla de tristeza y alivio.

—Lamento mucho oír eso. Por lo que pude ver Emma es una niña muy especial, que solo necesita sentirse segura.

​—Ella se siente segura con usted —sentenció Alejandro—. He venido a ofrecerle trabajo. Quiero que sea la niñera de Emma. Vivirá en mi casa, tendrá un sueldo que triplica lo que ganaba en su último empleo y me encargaré personalmente de que su madre reciba la mejor atención médica privada en el hospital que ella elija.

​El silencio que siguió fue absoluto. Lucía miró a su madre, cuyos ojos se llenaron de una chispa de esperanza que no había visto en meses. Pero Lucía también vio la mirada de Alejandro: era la mirada de alguien acostumbrado a comprar soluciones.

​—¿Me está ofreciendo un empleo o está intentando comprar mi gratitud, señor Ferrer? —preguntó Lucía, con la barbilla en alto.

​Alejandro se sorprendió. Nadie le respondía así.

​—Le estoy ofreciendo una oportunidad de ayudar a mi hija y de estabilizar su situación familiar. Usted necesita un trabajo y yo necesito que mi hija vuelva a sonreír. Es un intercambio justo.

​—Acepta —intervino Elena con voz débil pero firme—. Lucía, por favor. Es una bendición.

​Lucía miró a su madre y luego a Alejandro. Sabía que no podía permitirse el lujo del orgullo cuando la salud de Elena estaba en juego.

​—Acepto —dijo Lucía—, pero con una condición. No soy una empleada más a la que se le da órdenes sin sentido. Emma no es un objeto y yo no soy una máquina. Si voy a cuidar de ella, lo haré a mi manera: con cariño, no con protocolos de internado.

​Alejandro esbozó una sonrisa casi imperceptible.

—Me parece que usted no sabe hacer las cosas de otra manera, señorita Morales.

​—No, no sé.

​—Entonces, preparen sus cosas. Mi chofer las ayudará con el traslado. Sería bueno llegar para la hora de la cena.

​Mientras Alejandro salía del apartamento, se dio cuenta de que su corazón latía un poco más rápido. Pero lo que no sabía era que no era solo por haber resuelto el problema de su hija. Era el hecho de que Lucía Morales, con su abrigo gastado y sus ideales intactos, acababa de entrar en su vida para ponerla patas arriba.

​Y Valeria, desde la mansión, no tenía idea de que la "amenaza" ya estaba en camino.

1
Alejandra Barrenechea
muy buena novela me encantó muy bien escrita gracias por compartir y deleitarnos con tan lindo trabajo ❤
Aurora Rico
Esa mujer valeria no es digna de pisar el suelo de la casa de Alejandro. Espero que no recurra al secuestro o al asesinato de la madre de Lucía o de la misma Lucía.
Maria Riquelme
Más de dos meses y nunca vigilo a esa arpía de VALERIA, nunca hizo que la siguieran tal vez así la hubiese encontrado antes, y a lo mejor hasta a ELENA, la madre habrian encontrado viva
Maria Riquelme
Me pregunto por qué ALEJANDRO no investiga donde está VALERIA,. si él sabe que ella es la única enemiga que tiene LUCIA,. y la única que la amenazaba
Isabel Moreno Sandobal
uuuy me chocan las mujeres que se victimizan y en vez de luchar se dejan!
Maria Riquelme
Ya está aburriendo un poco eso de que VALERIA, esté tramando como separar a LUCIA de ALEJANDRO, y todavía no pasa nadaya quiero saber que pase luego todo y puedan destruir a esa loca, y ellos por fin puedan ser felices sin el miedo de que otra vez tengan que andar con cuidado
Rosa Azucena Oviedo
si yo también estoy pasando capitulos sin leer ya no da más es injusto todo ella que no confío en el y dice que lo ama y le deja a su hijo sin su padre y coquetea con otro ya no más
Ivania Flores
no me diga gue la va asometer qla venganzas
Maria Riquelme
Maldita mujer esa VALERIA despechada porque un hombre no se deja seducir sabiendo que él nunca que aunque no estuviera LUCÍA, él nunca la iba a querer y menos amar, y por ese odio que le tiene a la mujer que tiene lo que ella nunca podrá está haciendo todo esto maldita víbora venenosa
Maria Riquelme
Que tristeza más grande es perder lo único que tienes en el mundo, y más si es tu madre por suerte ella tiene a ese hombre que que la ama y le está dando todo el apoyo que ella necesita y necesitará, en el momento que se quede solita sin su madre 😞😞😞
Belca
Una trama muy buena al principio, tienes un buen talento, una escritura muy culta y limpia, buen vocabulario, te felicito, pero no me gusto el giro que tomo después, los protagonistas qué describiste al principio eran geniales, con actud, carácter, unidos seguros, pero luego llego la decepción de la protagonista qué huyó y él ya no era el calculador el estratega se transformó en un hombre confiado y estúpido que sabía perfectamente quien le iba a hacer daño
Belca
Para ser honesta tuvo buenos capítulos, bien inicio hasta el secuestro y la huida qué ya no cumplió con las pesctativas del inicio y su tema fundamental sin secretos, y con la verdad. Y muchas incoherencias es esos capítulos, Lucía primero sabía de él arresto de Valeria, luego que no, en un capitulo Alexander con 14 meses, luego que 11 meses, y que después de casi un año de llorar la la encontró Alejandro, no es un años, y el embarazo y los 11 meses del niño. Son detalles pero importantes
Belca
Al fin autora tantas vueltas
Belca
Esta novela al final dejo un sabor amargo en mi boca, con una protagonista tan patética y dos personas que la apoyaron tan egoístas no es su hija, su hija está muerta y Lucía no eres su hija dos personas sufren por ti
Belca
Tal es cuando tenga 15 años Alexander la va a encontrar 🤣🤭
Belca
Sin comentarios 😡
Maria Riquelme
Así se hace ALE tienes que seguir defendiendo a la mujer que tienes a tu lado, tu ex cuñada solo quiere tu dinero, ella no te ama a ti y menos a tu hija, a pesar de ser su sobrina porque a ella le estorba la niña
Belca
Que egoísta, ya sabe que Valeria esta en la cárcel y no llamó no regresó y no que amaba mucho a Emma y a Alejandro, es tan miserable como Valeria, lo ve que esta sufriendo ni así se conmueve y lo peor le negó el derecho de saber de su embarazo, y ahora creerse en su corta mente que se siente Sara, que estupidez, donde quedo la Lucía inteligente y de carácter
Belca
Y ella se va sin mirar atrás
Belca
Porque alargan así las novela, hubiese prestado el teléfono y llamarlo otra ves no confío en él
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