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TODO LO QUE CALLÉ POR TI

TODO LO QUE CALLÉ POR TI

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Garizao




Valentina Ruiz, de 29 años, se casa con Alejandro Montesinos en una ceremonia de ensueño, pero apenas después del matrimonio, él tiene que viajar a Estados Unidos por un largo viaje de negocios. Mientras él está ausente, la familia de Alejandro – su madre doña Elena, su hermana Carolina y su tío Javier – la trata con indiferencia, desprecio y hasta humillaciones.

Cuando Valentina descubre que Alejandro le es infiel con su antigua novia, decide callarlo todo para proteger el matrimonio que tanto soñó y porque cree que su amor puede cambiar las cosas.

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Capitulo 19

El teléfono sonó justo cuando Valentina estaba arreglando el tocador del baño principal. Al cogerlo, reconoció la voz de su madre, cálida y familiar como siempre:

—¡Valentina, mija! —dijo su madre con emoción—. ¿Cómo estás, querida? Hace tanto que no nos llamas...

—Mamá, papá —respondió Valentina, sentándose en el borde de la bañera para poder hablar con más calma—. Estoy bien, estoy bien. Solo un poco ocupada con las cosas de la casa.

—Tu padre y yo pensamos que vendrías a vernos este fin de semana —añadió su madre—. Hemos preparado tu habitación como siempre, con las cortinas de tul que te gustan tanto. Y tu padre ha puesto unas estanterías nuevas en la tienda, para que puedas dejar tus libros cuando vengas.

Valentina sintió cómo se le apretaba el pecho. Había meses sin verlos, y la nostalgia de su casa de Sevilla – con el aroma a canela y libros viejos, el sonido de los coches pasando por la calle, las risas de sus padres mientras preparaban el almuerzo – le dio ganas de correr hasta allí.

—Me encantaría venir —dijo, con voz temblorosa—. Seguro que dentro de poco puedo ir. Pronto volverá Alejandro, y entonces... entonces tendré más tiempo.

—No te preocupes por eso, mija —intervino su padre por el auricular—. Sabemos que estás ocupada con la vida de allí. Solo queremos verte bien, ¿vale? Tu madre hace tortitas de maíz todas las mañanas y dice que te las guarda para cuando llegues.

Valentina tuvo que contener las lágrimas. Su familia de Sevilla nunca la juzgó, nunca le dijo que no era suficiente. Solo la querían por lo que era.

—Muchas gracias, papá —susurró—. Ya iré pronto, te lo prometo.

Cuando colgó la llamada, se encontró con doña Elena en el umbral del baño, con los brazos cruzados.

—Escuché que tus padres quieren que los visites —dijo su suegra, con voz fría—. Valentina, tienes que entender que tu lugar está aquí, con nosotros. Tu familia de Sevilla ya tiene su vida, y la tuya ahora es con los Montesinos. No deberías perder el tiempo con visitas que no aportan nada.

Valentina bajó la cabeza, pero sus manos se cerraron en puños.

—Son mis padres, señora —murmuró—. Los echo de menos.

—Ya lo sé —dijo doña Elena, dando media vuelta para irse—. Pero ahora tu prioridad es Alejandro y esta familia. Eso deberías entenderlo ya.

Cuando la suegra se fue, Valentina subió corriendo a su habitación y cerró la puerta con llave. Se tiró en la cama y se dejó llevar por el llanto que había estado contenido durante la llamada. No quería mentirle a sus padres, pero tampoco quería enfrentarse a la ira de doña Elena. Se arrepintió de no haberles dicho la verdad sobre cómo la trataban aquí, sobre lo sola que se sentía.

Más tarde esa noche, cogió su diario y escribió:

"Hablé con mis padres hoy. Me ofrecieron su casa, su amor, su calidez. Y yo les mentí diciendo que todo iba bien. Mi suegra dice que no debería ir a verlos, que mi lugar está aquí. Pero ya no sé dónde está mi lugar. Quizás nunca lo haya sabido."

Guardó el diario y se quedó mirando por la ventana, pensando en la distancia que separaba Madrid de Sevilla. Unos cientos de kilómetros que parecían un océano.

Valentina permaneció en la ventana hasta que el sol se ocultó detrás de los árboles del jardín. Decidió entonces escribir una carta a sus padres, aunque sabía que no podría enviársela sin que la familia de Alejandro se enterara. Sacó un papel y una pluma de su tocador, y comenzó a escribir con la mano izquierda para no incomodar la herida del dedo:

 

Queridos padres:

Sé que ya hace mucho tiempo que no os escribo una carta de verdad, que siempre solo os digo que todo va bien, que estoy bien. Pero hoy no puedo seguir mintiendo. Sé que no debería preocuparos, que debería ser fuerte como siempre me habéis enseñado, pero me siento tan cansada. Tan cansada de sonreír cuando no quiero, de callar cuando tengo tantas cosas que decir.

Alejandro aún no ha vuelto, y cada día que pasa es más difícil. La familia aquí no me quiere, ya lo sé. Me tratan como si no fuera nadie, como si no mereciera estar aquí. Pero aún así me quedo, porque aún espero que él me necesite.

Os echo de menos. Echo de menos la tienda llena de libros, el aroma de café que papá hace por las mañanas, las tardes en la plaza de Sevilla donde jugábamos a las damas con vecinas. Echo de menos ser yo misma.

Os quiero mucho. Pronto iré a veros, prometo.

Valentina.

 

Se guardó la carta en el cajón del tocador, junto con sus cosas de Sevilla – un libro de poemas que su madre le regaló, un pañuelo bordado con flores de jazmín que le hizo su abuela, una foto suya de niña en el río Guadalquivir. Lloró de nuevo al verla: en ella sonreía sin preocupaciones, con los ojos brillantes de felicidad. ¿Dónde se había ido esa niña?

Más tarde, Carolina entró en su habitación sin llamar, como ya era costumbre.

—Mi madre dice que hay que preparar la casa para la llegada de Alejandro —dijo, dejando sobre la cama un sobre blanco—. Él llamará mañana para confirmar la fecha exacta de su regreso.

Valentina cogió el sobre y lo abrió con manos temblorosas. Dentro había una nota de Alejandro: "Mi amor, ya tengo fecha de regreso. El próximo viernes estaré en casa. Te extraño más de lo que puedo decir. Prepárate para lo que viene."

Valentina sintió cómo el corazón le daba un vuelco, pero esta vez no fue de esperanza – fue de miedo. ¿Qué vendría? ¿Estaría listo para enfrentarse a la verdad, o volvería a callar todo por él? Se preguntó si aún tendría fuerzas para seguir adelante, o si finalmente rompería el silencio que la había mantenido prisionera durante tanto tiempo.

Se quedó mirando la nota hasta que la oscuridad cubrió la habitación entera, con la promesa de que esta vez sí hablaría. Esta vez sí.

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Patricia Galvez Davila
Así es, la trama está muy confusa...No me gustó, eh leído novelas donde la protagonista sufre mucho, pero siempre termina levantando como ave fenix, pero esta historia siento que denigra las actitudes de Sofía como mujer
Florinda Morales
pareciera que este libro está mal editado...
Yoleyma Garcia: Nunca había leído una novela tan mala, lo seguí leyendo para ver si lograba entender, pero nada sigue avanzando con lo mismo, la protagonista no tiene amor propio
total 1 replies
Paty Hdz
pésimo
Paty Hdz
que historia tan sin sentido. creo que la escritora perdió varias veces el hilo de la trama
Mariana Posternak
novela de relato que confunde no entendí nada
Leila Mendez Revilla
cuántas veces se fue? no se entiende
Leila Mendez Revilla
Creo que la escritora tenía varios desenlaces escritos y no pudo elegir con cual quedarse
Patricia Galvez Davila: Hola, me parece que si, y como también me confunde.
total 1 replies
Alejandro Coco
no entiendo cuantas veces se va de la casa?????
Carmen Palmeros
no entiendo algunas veces dice que se va y otras que todavía está esperando en casa, ya me perdí
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