Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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XVII — PARECES UN DRAGON
Adrien y Tabatha...
— Puedo hablar contigo un momento —Ella me mira y voltea sus ojos, sé que me odia, pero no me importa. Miro sus ojos y estoy seguro de que debe ser ella...
— Voy al baño, si quieres venir conmigo, no hay problema —Me molesta la gente altanera, pero me encanta cuando se trata de ella.
— Claro por supuesto vamos — la tomo del brazo, mientras caminamos al ascensor, se detiene y me mira incrédula — ¿Qué? ¿Pensaste que es mentira que iría al baño contigo? — La veo a los ojos cara a cara, está sorprendida — Pues de una vez te digo que no lo es, entra — Ambos subimos al ascensor, ella sigue muda y ni me mira, le causo miedo eso ya lo sé, maldición, presiono con un puñetazo el botón de detenerse y éste se estremece de golpe.
— ¡¿QUE HACES?! ¡ESTAS LOCO ADRIEN! —Esta aterrada — Suelta el botón ahora, esto no es gracioso — Me mira fijamente, su voz se entrecorta y comienza a tartamudear — ¡Hazlo! — brama con furia, me encanta, joder me encanta... ella es mi... mi reina.
— No lo haré, hablaremos aquí, solos tu y yo —Le digo con calma, para que no me tema.
— ¿Qué quieres hablar? — Vaya, es directa como yo, eso me gusta no ha perdido el toque.
— Hablaremos de Felipe — Me observa atónita por el tema — Seré directo Tabatha, no me gusta andar por las ramas, Tu relación con Felipe no puede seguir, deben separarse lo más pronto posible ¿Me entiendes? — Me sigue mirando, y a los segundos comienza a reírse a carcajadas — ¿De qué te ríes?
— ¿Es en serio Adrien? — Se acerca lentamente hasta que estamos cara a cara, mucho más cerca diría yo, retándome con la mirada — Eres el mejor amigo de Felipe, su socio, confidente, son como hermanos, sales de su oficina, molesto porque sé yo ¿Y vienes a querer hablarme de Felipe a mí? —Se señala a sí misma — ¿De verdad?
¿Quiere jugar? Bien, juguemos, me acerco muchísimo más a ella, hasta que pega de la pared del ascensor pongo mis dos manos a cada lado y le hablo.
— Te haré una pregunta, ¿A todas las mujeres les gusta que las lastimen? —Abre sus hermosos ojos color violeta de sorpresa y me responde.
— ¡Basta! — exclama molesta — ¡¿Porque en vez de hablar de Felipe, no hablamos de la loca de tú esposa?! —Me grita — Me tiene cansada de que me llame salvaje, creo que ya he pedido suficientes disculpas por el accidente ¿No crees? ¿Y aun así sigue humillándome? Estoy cansada de esto de verdad Adrien — Comienza a llorar, oh no por Dios no la había visto así, no sé qué hacer— Estoy cansada Adrien — Sigue molesta y llorando — ¿Siempre es así? Ustedes los ricos humillándonos a nosotros los humildes ¿Ahora tú? Tú también Adrien, ahora quieres que me aleje de Felipe, de la única persona que me trae tranquilidad y paz. — Me sigue señalando molesta.
— Saldrás lastimada, no lo entiendes —Le grito furioso — ¡MALDITA SEA ENTIENDE! —Bufo molesto y golpeo la pared, debí de haberla encontrado antes de casarme con esa mujer... la que confundí con mi amada.—
— Eres un imbécil, eres como un dragón — Me mira con unos ojos vidriosos — Sí solo eso haces, escupir fuego — ¿Que me dijo? ¿Ella de casualidad recuerda...?
— Quizás si lo sea, pero... —Le tomo la cara para que me vea a los ojos— Entiende, quiero protegerte Tabatha — Me odia sé que sí, pero es por su bien — Escúchame por favor... — Iba a abrazarla, pero me rechazó y en eso sale de mí, presiona el botón para salir y se va.
Días después.... En la oficina de Felipe.
— ¡SORPRESA! — Yo me levanto de mi silla, y comienzo a aplaudir, me río por sus locuras, es Tabatha con un montón de globos de corazones azules, y un número 30, sí hoy es mi cumpleaños, tenía años que no lo celebraba desde que.... Bueno eso no importa.
— ¡FELIZ CUMPLEAÑOS FELIPE! — Se acerca, me da un beso y un abrazo, lleva puesto un gorrito de conito, una corbata chistosísima, me pune un conito y me da más besos y abrazos — ¡FELICES TREINTA SUGAR BOY! — río por sus locuras, me encanta mi novia es hermosa, es única.
— Gracias Princesa, te volaste la barda con esta sorpresa, no me lo esperaba —Seguimos abrazados, hasta que un carraspeo nos interrumpe nuestro hermoso beso.
— Gracias amor, quise invitar a mi amiga Demy pero, no he podido contactarla de hace días... ¿Me ayudarías a buscarla? Estoy algo preocupada, no ha ido a la universidad ni contesta mis mensajes ni llamadas — me sorprende su petición, pero le ayudare.
— Claro, dame toda su información y buscare la manera de hallarla...
— ¡Feliz cumpleaños Felipe! — Es mi amigo Adrien, se acerca, me da un abrazo, y me tiende una pequeña caja — Toma, un pequeño regalo de mi parte, es de última colección — Mier... es un reloj Armani, abro los ojos como platos, los regalos de Adrien siempre han sido así.... Espectaculares.
— Gracias hermano, wow, está — No tengo palabras — Hermoso, gracias —Volvemos a abrazarnos.
Narra Adrien
— Veo que te han dado una buena sorpresa —Observo a la odiosa de Tabatha, sarcásticamente.
— Pues sí, le he dado una super sorpresa a mi novio — Odiosa, me mira retadoramente — Traeré el pastel Felipe — Se voltea hacia mi amigo y le habla cerca a sus labios — No te muevas de aquí, mi Sugar Boy — Camina pasando por mi lado rozando mi hombro, a veces es brava pero otras es... inmadura.
— Oye Adrien, quiero hablarte de algo — Ambos tomamos asiento y nos pusimos cómodos, hay confeti azul, por todos lados, por lo que veo fue una buena sorpresa — Sabes, que en unas semanas Tabatha terminará su contrato de tres meses conmigo, y regresará Olga, y en este caso, quiero pedirte personalmente un favor — Yo le veo y asiento tranquilamente — Necesito que lleves a Tabatha contigo, por un tiempo hasta que pueda ocuparla en otra vacante de la empresa ¿Qué me dices? — Felipe me observa atento, me remuevo de mi asiento.
— Cuenta conmigo Felipe — Le estrecho la mano para sellar el acuerdo de confianza — Será un placer trabajar con la traviesa — Le digo sarcástico, aunque sé que será un problema, sobre todo si se encuentran Karla Y...
— Bueno, en ese caso aprovecha de mi princesa para que te rías un poco más no crees — Idiota, le dedico una sonrisa falsa.
— Con tal de que no me golpee hasta sangrar por la nariz — Le contesto burlón, y mi amigo ríe.
— Adrien, no seas malo, Tabatha es tranquila — Ríe y hace comillas en la última frase — Gracias Adrien, por la oportunidad para Tabatha, ahora necesita de ti, no sé cómo lo vaya a tomar cuando le diga que ahora va a trabajar contigo.
Hace una mueca con los labios, como si trabajar conmigo fuera algo difícil, no soy un mal Jefe ni mucho menos, estricto como todos, las cosas en su lugar y todo en regla.
— Cuídala por mi mientras esté en tu empresa por favor — Me suplica con una sonrisa dibujando sus estúpidos hoyuelos, no se los envidio, porque yo también los tengo, excepto porque los míos casi nunca se ven porque muy poco me río.
— No soy su niñero Felipe — Le espeto burlón y sarcástico, aunque quisiera, pero... primero debo trabajar en que me recuerde... — Se sabe defender solita, y lo hace muy bien — Le hago muequita en la última frase, ladeando la cabeza, Felipe iba a responder y entra Tabatha con un pequeño pastel.
— No es cumpleaños si no hay un pastel —Ella camina hacia Felipe y se para a su lado— Pide un deseo — Le susurra en su oído, ruedos mis ojos, maldición que me pasa, me hierve la sangre sus gestos y más que me ignore, a propósito, porque eso es lo que hace, Felipe asiente, piensa por un momento, sonríe y nos ve a ambos — Si ya pediste tu deseo, ahora apaga la velita —Si ya pediste tu deseo apaga la velita — me mofo internamente imitando su voz sarcástica, inmadura.
— Gracias princesita, te quiero — Felipe se levanta y le da un grandísimo beso, cosa que la mocosa no rechaza, porque le sigue el ritmo, imbéciles los dos, solo sé que este amor no durará mucho, y ella, señalo internamente, saldrá lastimada, de eso estoy seguro, carraspeo para llamar su atención y la obtengo, ambos se separan.
— Sigo aquí — Les digo sarcástico, me levanto lentamente — Quedamos en el acuerdo Felipe Windsor — Estrecho mi mano derecha, nos damos un apretón que pacta confianza — Y de nuevo feliz cumpleaños hermano, —Doy media vuelta y avanzo lentamente hasta la puerta — Hasta pronto señorita Tabatha —Y salgo sin más, sin ver hacia atrás jaja, ¿Te gusta ignorarme? Soy el peor en esos casos amada mira, pero pronto te tendré en mis brazos.
Mientras tanto Tabatha...
¿Qué le pasa a este hombre, está loco? ¿Se despide sin siquiera verme? Pero no importa no le daré el gusto al idiota ese, aunque la palabra idiota se queda corta. Tiene una personalidad tan.... Tan, complicada, pero si de algo estoy segura es de que es como un dragón... Ese dragón que aparece en mis más profundos sueños... como si algo en el me llamara desde lo mas profundo.