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EL CACHORRO DEL ALFA

EL CACHORRO DEL ALFA

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Demonios / Brujas / Embarazo no planeado / Hombre lobo / Embarazada fugitiva / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Dayana, una loba nómada, se ve involucrada con un Alfa peligroso. Sin embargo un pequeño bribón hace temblar a la manadas del mundo. Daya desconcertada quiere huir, pero termina en... situaciones interesantes...

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 22 ¿Cómo te atreves?

Mientras tanto, en un acorralamiento descarado.

Dayana dio un par de pasos hacia atrás, sintiendo cómo el borde de la cómoda le presionaba la espalda.

—Lycas, no me he cambiado todavía. Retírate —dijo, con una mezcla de vergüenza y molestia. Esto no era lo que había imaginado para su estadía; estaba segura de que él no se acercaría a ella después de todo lo ocurrido.

Lycas avanzó un par de pasos más, intensificando su nerviosismo.

—¿Por qué no debería acercarme, Dayana? —preguntó con una voz cargada de una intensidad que ella no lograba descifrar.

Ella retrocedió otra vez, chocando contra la cómoda.

—Por… por… —tartamudeó, sintiendo cómo el orgullo y la furia brotaban en su pecho.

—¡Porque no es apropiado! ¡No olvides que tú me rechazaste!

Lycas levantó una ceja y movió ligeramente la cabeza.

—Dayana, ¿cuándo te he rechazado? ¿Cuándo te he repudiado? ¿Acaso dije las palabras “yo, Lycas, repudio a…”? ¿Rompí nuestro vínculo? —casi gruñó, mientras ella parpadeaba varias veces, confundida.

No, él no lo había dicho. Solo había mencionado que todo había sido un error, pero nunca la había repudiado ni roto oficialmente su lazo.

—Eso ya no importa —replicó ella, tratando de escapar de su presencia, de su mirada, de la forma imponente en que se acercaba.

—Deja que el error quede así.

Pero Lycas extendió el brazo y la tomó de la muñeca con facilidad abrumadora. Para él, sujetarla era como agarrar algo liviano; para ella, era una muestra de su fuerza terrible. Sin esfuerzo, la llevó hacia la cama, se sentó con calma y la colocó boca abajo sobre su regazo, tomándola completamente por sorpresa.

Dayana se retorció, pero era inútil. Intentó gruñir, intentó transformarse… pero entonces se escuchó un sonido nítido:

—¡PLAF!

Dayana se quedó paralizada. Su loba, Akira, retrocedió y se refugió en lo más profundo de su mente al sentir el ardor en su nalga.

—Ni se te ocurra transformarte, Dayana, porque te va a ir peor —advirtió Lycas, mientras ella comenzaba a hiperventilar.

—¿Cómo te atreves? ¡No te atrevas a hacerme esto! —gritó, pero otro, ¡PLAF!, cortó el aire. Dayana gimió, entre el dolor y la desesperación.

—¡Lycas, no te permito que…!

Nuevamente, otro golpe resonó. Dayana no podía creerlo; estaba sofocada por la indignación. La mano de Lycas acariciaba su cintura entre cada castigo, y ella no se había dado cuenta de cómo él se deleitaba viendo el escenario ante sí: su espalda tensa, su cintura estrecha, sus glúteos enrojecidos y expuestos.

—Dayana, esta es la última vez que te lo digo. Discúlpate ahora —ordenó con severidad.

—¡No me voy a disculpar! —respondió entre sollozos.

Otro golpe la hizo sisear de dolor.

—Discúpate como se debe. Repite: Alfa, lo siento, me equivoqué. Dilo.

Dayana jadeaba entre mocos y lágrimas.

—Lycas, no puedes… ¡PLAF!

Otro impacto sonó, y Dayana empezó a entrar en pánico. Su cerebro dejó de procesar; solo podía sollozar y retorcerse. La mano de Lycas se posó sobre su piel enrojecida e inflamada, marcada por sus dedos.

—Dilo —exigió nuevamente, con firmeza.

Finalmente, Dayana se rindió.

—Lo siento, alfa… Fue mi culpa. No debí desobedecerte —susurró, aún reacia pero sin opciones.

Lycas se conformó. No podía exigirle más a una omega salvaje, a una nómada que desconocía las reglas de una manada. En un acto ágil, la incorporó y la sentó en su regazo, mirándola a los ojos mientras ella lloraba desconsoladamente, despeinada y hecha un desastre.

—Dayana, tienes que aprender a ceder cuando alguien cede por ti. Tienes que aprender a dar lo mismo. No puedes esperar que todos acepten todo de ti sin que tú aceptes nada de ellos. Busca el equilibrio —dijo, mientras ella, sin entender por qué, se acurrucó en su pecho y siguió llorando.

Lycas la abrazó y le dio palmaditas en la espalda.

—Ahora cálmate, reponte y trae al niño a tu habitación.

La soltó con brusquedad, no por ser frío, sino porque estaba al borde de perder el control. Tenerla tan cerca despertaba en él un deseo indómito que lo volvía loco; él, que podía comandar miles de lobos en batalla, luchaba por dominar al soldado que llevaba en su entrepierna, listo para declararle la guerra a esa belleza. Salió del lugar con el rostro tenso, mientras Dayana se desmoronaba en la cama, llorando con un puchero que parecía no tener fin. Estaba indignada por haber sido sometida y por haber tenido que disculparse, pero lo que más le dolía era haber tenido que llamarlo Alfa, reconociendo su autoridad… y su presencia por sobre ella.

Caterina entró cautelosa al ver la puerta semiabierta. Octavia la había interceptado y le entregó la pomada con una mirada elocuente. Debes recomponerte rápido, parecía decir sin palabras.

—Daya… ¿el Alfa te ha castigado? —preguntó Caterina al verla aún llorosa y desplomada en la cama, vestida solo con una blusa holgada y con una nalga enrojecida como un tomate.

Caterina contuvo una risa a duras penas.

—Parece que el castigo del Alfa con su Luna es realmente… misericordioso.

—¡Ese… ese lobo rabioso! Me dio nalgadas tan fuerte que creo que tengo la cadera rota —bufó Dayana, sin que el enfado se le pasara ni un ápice.

—No te quejes. Podría haberte partido la cadera de otra forma más… placentera —dijo Caterina con una sonrisa pícara, pero Dayana se ruborizó hasta las orejas.

—¡No digas eso! Eso no va a pasar. Yo… —de repente, algo cruzó por su mente: las manos de Lycas en su espalda baja, su cintura, sus nalgas ahora adoloridas… Se le iluminó la mirada. La había manoseado como se le dio la gana, y ella ni siquiera se había dado cuenta en medio del castigo.

El rubor en su rostro se intensificó, mezcla de indignación y una vergüenza que no quería admitir. Caterina, al ver su expresión, no pudo evitar soltar una carcajada, ahora sí, abiertamente.

—Parece que alguien finalmente está conectando los puntos —comentó entre risas, mientras Dayana enterraba el rostro en una almohada, deseando que la tierra se la tragara.

1
Marcela Caro Ciraco
exquisita obra, hiper recomendable
Marcela Caro Ciraco
Una novela exquisita, distinta en cada detalle, que se sale de lo previsible y atrapa con una sensibilidad única. Muy pero muy recomendable, de esas historias que se disfrutan y quedan dando vueltas mucho después de terminarlas.
Graciela Lopez
excelente como todas tus novelas felicidades autora.
Edilia de la Cruz
Bellísima historia, aunque muy triste, porque hubieron muchos corazones rotos😭😭😭 Pero al menos muchos tuvieron momentos felices...
Edilia de la Cruz
Wooo si duele y el Alfa Lycas un dolor fuerte... Y ahí es donde se comprueba q a veces por ser. compasivos te cuesta caro😢😢
Edilia de la Cruz
Se pasaron esas hermanas locas hasta mataron a su propia mamá😡😡😡
Edilia de la Cruz
😭😭😭😭wooo!!! Es dr la primer história q aparece es la continuación
Edilia de la Cruz
😱😱😱😱😱To leí una de.lobos es la continuación... la tendré q buscar woooo
Edilia de la Cruz
Los 5 en camino 😂 😂
Ale 🇨🇱
Que puedo decir. Tus historias, siempre superan las anteriores.
DAINADIE ZAMOR
Hermosa historia 👏🏽 💖 🤩
Maribeth Minotta
gracias por tu trabajo
Maribeth Minotta
hermosa
Edilia de la Cruz
Que desesperación e impotencia debe sentir Dayana... No see como daría el giro para q ellos se lleven bien, porque realmente es frustrante el pertenecer a una manada en donde te sobajan por haber nacido Omega😤😤😤😤😤😤😤
Graciela Lopez
empezando una nueva novela estoy segura que será una magnífica novela como todas las anteriores.
Edilia de la Cruz
Ellos practicamente la corrieron... Quien se quiere quedar cuando te dicen q eres un error
Estilita Payares
Excelente novela, aunque no me gustó mucho la sumisión de la protagonista al principio. por lo demás excelente. felicidades autora
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️
Anya Forger
Ándale así hubiera sido, desde el principio... Otro 🐓 gallo nos cantara
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