Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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Archivo original
Mateo no durmió, se quedó en su cuarto con la puerta cerrada, abrazando al dinosaurio y repitiendo en la cabeza la voz de papá en el teléfono de mamá.
Al día siguiente, Franco lo encontró buscando algo en el cajón de su escritorio
Franco- ¿Qué haces, hijo?
Mateo- Busco tu teléfono viejo, el que tenia encriptado los archivos del celular de mamá
Franco- ¿Para qué?
Mateo- Para saber si me mientes.
Franco no se lo negó, Sacó el iPhone viejo del fondo del cajón, sin batería
Franco- Está muerto, no lo uso hace un año, para qué quieres ver los documentos que tiene el celular de tu mamá
Mateo- para ver quien miente, Cárgalo.
Lo cargaron juntos, Mateo tecleó el código que siempre usaba Franco: 0908 El día y el mes del cumpleaños de él
En grabaciones de voz había 14 archivos.
Uno decía: _Café 12/10_.
Mateo- Ponlo.
Franco dudó un segundo, luego le dio play.
[Grabación original]
Catalina- Yo todavía te quiero, Franco
Franco- Catalina, esto no va de mí va de Mateo
Catalina- Y yo soy su mamá
Franco- Zamira no es el medio, es parte de su vida ahora
Catalina- Entonces quítala, por él
Franco- No voy a elegir entre mi hijo y la mujer que lo cuida, Elijo lo que es mejor para Mateo Y hoy, eso eres tú aprendiendo a no mentirle.
No había “te quiero”.
No había “la mujer que amo”.
No había suspiro.
Mateo se quedó mirando la pantalla.
Mateo- Mamá me mintió, Cortó lo que dijo papá.
Franco se agachó a su altura
*Franco*: Sí Y lo siento mucho, Nadie debería usar tu cabeza para pelear.
Mateo se le tiró encima y lo abrazó fuerte
Mateo- Yo no quiero que te vayas, papá, no quiero que ella me aleje de ti
Franco- No me voy Y Zamira tampoco, Pero tú decides si quieres hablar con ella ahora, o después.
Mateo se secó la nariz con la manga.
Mateo- Ahora.
Bajaron juntos, Zamira estaba en la cocina, empacando su mochila, Pensaba irse al mediodía para que Mateo dejara de estar enojado.
Mateo- No te vayas
Zamira se giró
Mateo- Mamá editó el audio, Papá no dijo que te ama, Dijo que te cuida porque me cuidas a mí.
Zamira se quedó sin aire
Zamira- Yo no quería que pasara esto
Mateo- Yo tampoco, Pero ya no estoy enojado, Solo no le creas más a mamá cuando diga cosas feas de ti.
Zamira se agachó y lo abrazó
Zamira- No voy a mentirte nunca, Mateo, te lo prometo.
Franco se quedó en la puerta mirando.
Por primera vez en meses, no tenía que pelear solo
Esa tarde, la trabajadora social recibió un correo.
Asunto: _Retiro de denuncia y solicitud de mediación_.
Era de Catalina.
Una sola línea:
_No voy a seguir. Pero no crean que se terminó._
Jueves, 3 PM.
Franco llevó a Mateo al pediatra, tenía control por tos, Le dijo a Zamira antes de salir
Franco- No le abraa la puerta a nadie, si Catalina viene, no le abras
Zamira asintió, Pero a las 3:15 sonó el timbre, Era Catalina, Sin abogado, sin amenaza, solo con una bolsa en la mano.
Catalina- Solo vengo a dejar esto para Mateo, es su videojuego favorito.
Zamira- Franco dijo que no...
Catalina- ¿Le vas a decir que no le di su regalo?
Zamira- Entra, solo 5 minutos
Catalina cerró la puerta detrás de ella, Dejó la bolsa en el piso y se quitó el abrigo despacio.
Catalina- Así que aquí vives ahora.
Miró alrededor, la casa olía a café y a pomada de quemadura.
Catalina- Te quedó cómoda mi casa, ¿no?
Zamira- No es tu casa, es de Franco.
Catalina- Era mía también, hasta que llegaste tú.
Zamira se puso de pie con calma
Zamira- No quiero pelear.
Catalina- Ya peleamos, Zamira y ganaste, Tienes a mi hijo llamándote mamá sin decirlo, Tienes a mi marido mirándote como si fueras la única cuerda que le queda, la única que vale la pena, ¿Qué más quieres?
Zamira- No quiero nada tuyo, Solo quiero que Mateo esté bien.
Catalina se acercó un paso.
Catalina- Pues no lo está, Desde que estás tú, llora en las noche, Pregunta si papá va a dejarlo por ti, Eso es lo que haces, rompes familias.
Zamira- Yo no rompí nada, Tú lo hiciste cuando mentiste, Cuando editaste la voz de Franco, Cuando hiciste que tu hijo me odiara.
Catalina se rió, sin humor.
Catalina- ¿Y tú qué? ¿Te haces la santa?, ¿Crees que no sé que te quedaste porque te convenía?, Porque Franco tiene dinero, porque la casa es grande, porque aquí no tienes que volver a tu edificio quemado.
Eso dolió, Zamira retrocedió un paso.
Zamira- No me conoces.
Catalina- No necesito conocerte, Necesito que te vayas, Ahora.
Zamira negó con la cabeza.
Zamira- No me voy a ir porque tú lo digas, Si Franco quiere que me vaya, que me lo diga él.
Catalina perdió el control, Agarró el jarrón de la mesa y lo estampó contra la pared.
Catalina- ¡Sal de mi casa!
El ruido fue seco, fuerte, Zamira dio un salto hacia atrás, Un trozo de cerámica le rozó el antebrazo y le sacó sangre.
Zamira- ¡Basta!
Catalina- ¡No basta hasta que te vayas!, ¡Vete de una maldita vez!, ¡Sal de un lugar que no te pertenece!
La puerta se abrió de golpe, Franco estaba ahí, pálido, con Mateo detrás, Habían vuelto antes.
Franco- ¿Qué está pasando?
Mateo vio la sangre en el brazo de Zamira y se le fue la cara.
Mateo- ¡Mamá!
Catalina se quedó con la mano temblando en el aire.
Catalina- Yo… yo no quise...
Franco- Sal.
No gritó, no insultó, Solo dijo:
Franco- Sal de mi casa, ahora.
Catalina miró a Mateo, el no corrió hacia ella, Se pegó a la pierna de Franco y se puso frente a Zamira, como protegiéndola.
Catalina- Tú vas a arrepentirte de esto.
Franco- Ya me arrepiento de haber confiado en ti.
Catalina agarró su bolso y se fue, Dejó el videojuego en el piso, Zamira se sentó en la escalera, temblando, con la mano sangrando, Mateo se sentó a su lado y le agarró la mano buena.
Mateo- No te vas, ¿verdad?
Zamira- No, No sin despedirme de ti.
Franco llamó a la policía, no para denunciar, para que quedara registro de lo que pasó
Gracias