Dos hermanas en sociedad, Solo una será la protagonista y la otra esposa del Cruel Villano
– No dejaré que se escape mi lindo Villanito -
Esta vez la historia seguiría el curso pero ya no será al antigua hermana de la protagonista quien lloraba y hará tímida, en ella hay alguien poderosa y más terrorífica que el mismo Villano
🔞 Algunas escenas son explícitas
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Te explicaré
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Al llegar al ducado, Augusto los esperaba en la entrada. Regí había llegado de "visita"; Aylin se ajustó la ropa lo mejor que pudo y Eric también arregló su aspecto, saliendo primero para ofrecerle su mano al bajar.
– Padre… ¡Qué sorpresa verte aquí!–
– Vine de paso; me dirijo al Reino Luminaria.–
– Ya veo… Espero que pronto su boda esté lista a tiempo…– Dice, sonriendo como si no supiera que Cintia no aprobaría los exámenes.
Regí sonríe con esfuerzo y asiente, entrando a comer con ellos.
– Hijo… ¿En serio en el carruaje?–
Lo mira burlón mientras se ajusta la camisa, donde quedaba una marca que le había dejado Aylin en un arranque de lujuria.
…
Cintia llegó al ducado; aprovechó que su padre no estaba para visitar a Victoria. Quería asistir a la fiesta de té y solo podría hacerlo con su ayuda —eso podría limpiar su reputación entre las mujeres poco a poco. Esta vez no hablaría más de la cuenta.
– Señorita… Tiene visita.– Dice su doncella.
Victoria rodó los ojos al saber que era Cintia; sus padres ya le habían dicho que no se juntara con ella por el escándalo que había causado con las duquesas de Blut y Dever. Tenía que decirle que no volviera más.
– Cintia… ¡Qué sorpresa verte!– Dijo frustrada, aunque mostró una sonrisa.
– Amiga, te extrañé tanto.– Entra sin permiso y toma asiento al ver su expresión. – Tengo excelentes noticias.–
– Cuéntame…–
– Ya terminé mi última oportunidad de las clases reales y… ¡Pasé!– Dice feliz. – La boda será en unos días.– Sonríe más que contenta.
Victoria abre los ojos; ahora no podría evitarla, pues necesitaba ser su amiga si se casaba con el príncipe. Sonrió aparentemente feliz, justo cuando llegaron sus padres.
– Madre… Cintia aprobó sus exámenes; será la prometida del príncipe.– Dice al ver sus caras de desagrado.
– ¡Oh, pero… ¡Qué alegría!– Dijo su madre. Ahora no les convenía alejarla; su padre también sonrió, ya que esto sería una buena oportunidad para aumentar sus influencias.
– ¿Entonces irás a la fiesta de té de Dever? No creo que la nieguen la entrada a la futura princesa en algo tan importante.–
– Por supuesto que iré; el príncipe mismo irá conmigo.– Sonrió.
Cintia ya tenía un plan: ese día iría con Francisco y le daría la poción por la noche, durante la cena a la que había sido citada junto a su padre. Seguro el duque Regí llegaría más tarde, y nada impediría que la dejara asistir.
…
El duque Regí hablaba del nuevo hotel con Augusto, quien le dijo que no sabía nada del inversionista anónimo ni que fuera de Varkel.
– Entonces debe ser un hombre de alta sociedad… O quizás de la realeza…–
Termina diciendo. Quería saber quién podría ser, ya que lord Lionel no había querido asociarse con su proyecto y él intentaría ofrecerle una propuesta al misterioso sujeto. Aylin sonreía detrás de su copa de vino, escuchando atentamente todo. Eric curvó los labios en una mueca maliciosa al verla, acercando su mano hasta su entrepierna —algo que le hizo sobresaltarse, aclarándose la garganta y mirándolo de reojo mientras él sonría complacido.
– Escuché que su hija no pudo pasar la prueba, suegro.– Dice Eric.
– Pensé que sí…– Dice Aylin con aire de incredulidad, aunque sabía que Eric no tenía pelos en la lengua y Regí lo notó.
– Sí, pero el príncipe le dio una última oportunidad. Esta noche tendremos una cena; parece que la logró…–
– Me alegro, padre.–
Algo que ni ella misma creía. Eric levantó la ceja al ver la cara de Aylin; notó que hacía una mueca cuando mentía.
Después de almorzar, Regí se despidió rumbo a Luminaria.
– Fue bastante creíble ese «me alegro»… Casi me lo creo, duquesa.–
– Pensé que no lo notaría, duque…– Sonríe pícara.
– Haces una mueca con la ceja cuando mientes. Ahora sé cómo detectarlo.– La toma por la cintura.
– ¡Atrapada!– Levanta ambas manos con una sonrisa maliciosa.
El sonido de una garganta que se aclaraba los sacó de su conversación; estaban afuera, ante la vista de todos, y fue Fredic quien los interrumpió. Augusto sonría al verlos tan cariñosos.
– Disculpen, padre.– Dice Aylin, apretando sus labios.
– Si fuera por mí, no los molestaría, pero hay asuntos que debemos tratar, hijo. Y su guardia la espera, querida hija.–
Aylin asintió viendo marchar a Augusto. Jalo el cuello de Eric para darle un beso rápido, quien sonrió antes de seguir a su padre.
…
Aylin llegó al campo de entrenamiento; Logan estaba entrenando a Taylor. Los observó un rato y notó que el joven era rápido y ágil en sus movimientos, pero no protegía su retaguardia.
– Re… ¡Duquesa!–
La saludó al terminar el ejercicio, agitado. Aylin le dio agua mientras le explicaba cómo cubrirse.
– La próxima vez pelearás conmigo… Eres bueno, pero debes ser más rápido de aquí.– Apunta a su cabeza. Taylor asintió.
– ¿Y su esposo el gruñón? ¿No viene con usted?–
– Está con mi suegro. Dime… ¿dónde están tu mujer y tu hija?–
Desde que supo que el joven tenía una hija por nacer y una esposa, había querido buscarlas para saber cómo estaban.
– Ella está del otro lado del portal, duquesa.–
– ¿Cuántos meses tiene?–
Hablaban fluidamente mientras regresaban al ducado.
– Lleva seis meses; nacerá dentro de dos.–
– ¡Guau…! Eso es rápido. Pensé que estarían aquí; podría haberlas ayudado.–
– No se preocupe: cuando me fui, ella apenas llevaba dos meses. Pensé que volvería pronto, pero no pude; esos hombres me mantenían encerrado a veces.–
Aylin asintió. Taylor le contó algunas cosas más sobre cómo en la guerra empezaron a secuestrar a su gente por sus poderes, justo cuando llegaron al ducado.
– ¿Entonces su padre tampoco supo nada de su madre?–
– No, es por eso que me sorprendió que fuera ella…–
– Ahora que lo dices, sí es extraño, porque los elfos no morimos fácilmente…–
Aylin se detuvo de golpe; estaban frente a la oficina de Eric.
– ¿Qué…?–
Eric abrió la puerta de un portazo, levantando la ceja al ver cómo Aylin sostenía a Taylor del cuello de la camisa, muy cerca de su rostro.
– No la mires.– Empujó la cara de Taylor hacia un lado. Aylin lo soltó.
– Ahora me explicarás qué significa eso.–
Taylor asintió, entrando junto a ellos a la oficina. Eric no dudó en acercarla más a su lado.
Augusto empezó a hablar de los registros que habían encontrado, mientras hacía preguntas a Taylor, quien respondía sin titubear. La culebrilla no reaccionó, así que todo lo que decía era verdad, según la afirmación de Aylin.
– Esa guerra no la empezamos nosotros. Mi abuelo Vladímir era muy amigo del rey Richerd.– Decía.
– ¿Usted… es nieto de Vladímir?– Dijo asombrado. Augusto asintió. – Todo el reino de Veirk cree que ustedes nos odian. El rey Richerd cayó enfermo cuando vio a vampiros atacar el reino.–
– ¿Vampiros?– Dijo Aylin.
Ya sabía lo que eran, pero quería ver qué decirían, por pura diversión —sobre todo al notar la cara de Eric, quien ya era pálido, pero ahora lucía como si estuviera en blanco y negro.
– Tenía razón en que usted no sabe nada de su esposo.– Dice Taylor. Eric le muestra los dientes. – ¡No dije nada!–
– Te lo explicaré cuando terminemos…– La mira nervioso. Aylin asintió, aunque le temblaban las manos y le pareció gracioso.
…
desollar es quitar la piel*
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