𝐞𝐥 𝐭𝐫𝐚𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞𝐬, 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐯𝐞𝐥𝐚. ⚠️➕🔞⚠️
porfavor no denunciar ✋,si no te gusta la novela siéntase gustoso de retirarte 🚶🏻♀️
NovelToon tiene autorización de kircha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAP 10
Estaba nerviosa.
Cada paso que daba se sentía como caminar sobre una cuerda floja usando zapatillas de tacón.
Abrí la puerta.
Había una chica vestida de forma provocativa; era una empleada del club. Me habló con una amabilidad casi excesiva.
—Señorita, el joven maestro la espera en la sala —dijo con una voz dulce y respetuosa, inclinando la cabeza—. Por favor, sígame. No hagamos esperar al maestro.
La chica caminó delante de mí, indicándome el camino. Avancé con una sensualidad casi automática, como si estuviera desfilando en una pasarela: postura recta, pasos firmes, elegancia contenida.
Atravesamos un pasillo que no recordaba haber visto la noche anterior.
Al llegar a la sala, ahí estaba él.
De espaldas, sostenía una copa de whisky entre sus manos. No me había percatado antes, pero llevaba un fino reloj adornando su muñeca. A un lado, un guardia permanecía firme. Frente a él, otro hombre estaba sentado en el sofá; probablemente, el dueño del club.
Eso pensé.
La chica anunció mi llegada. En cuanto su voz se escuchó, el hombre enmascarado se giró. La comisura de sus labios se curvó en una sonrisa hermosa… una sonrisa cargada de orgullo.
El hombre frente a él me miró con sorpresa. Su mirada se clavó en mí de una forma que iba más allá de la simple admiración. Dabuc lo notó de inmediato y desvió los ojos hacia él con evidente desdén, marcando territorio.
—Sacaré los ojos de todo aquel que la mire con deseo —dijo con un tono bajo y amenazante.
El hombre bajó la mirada de inmediato, nervioso, murmurando una disculpa. Dabuc lo ignoró por completo. Se levantó del sofá y, con un gesto, me llamó para que me colocara a su lado.
El guardia dio un paso atrás, pasando de estar a su par a quedar detrás de él. Inclinó la cabeza en señal de respeto.
Caminé hacia Dabuc con nervios evidentes. Me tomó de la cintura y me besó, dejando claro ante todos que yo le pertenecía. Los presentes inclinaron la cabeza, tensos, como si cualquier error pudiera costarles la vida.
Finalmente, el guardaespaldas habló.
—Joven maestro, el auto está listo.
—Bien. Es hora de regresar a la mansión —respondió con su voz grave y varonil, observando su reloj—. Preciosa, tú vienes conmigo.
—¿Y-yo… yo? —tartamudeé, sorprendida. ¿Me llevaría a su mansión? Lo había conseguido—. Claro… —respondí con timidez.
Sonrió y besó el dorso de mi mano. Me sentí incómoda; había demasiadas miradas sobre nosotros. Sin decir nada más, se dio la vuelta llevándome consigo.
El guardaespaldas se encargó de despedirse del dueño del club.
Afuera, un automóvil elegante nos esperaba. Dabuc abrió la puerta para mí como todo un caballero. Entré con porte y elegancia. Él cerró la puerta y rodeó el vehículo para ocupar su lugar.
La atmósfera dentro del auto era densa. Mis manos jugueteaban nerviosas con la tela de mi vestido. No sabía qué decir para romper el silencio que nos envolvía.
¿Qué digo? El silencio es insoportable… Apenas puedo mirarlo de reojo. Mantiene esa postura autoritaria que, de alguna manera, todavía me intimida. Mis manos están sudando. ¿En qué me he metido? Me ha mostrado dos versiones de sí mismo: la amable y la autoritaria, con esa esencia peligrosa. Incluso el hombre más influyente del club inclina la cabeza ante él. Esto no es un juego. Si cometo un error… si descubre mi mentira, estoy acabada. Aunque, pensándolo bien, ¿qué diferencia haría? Lo peor que puede hacer es matarme. Mi vida ya no tiene sentido. Siempre he sido una moneda de cambio para mi padre, algo que se desecha cuando pierde valor. Nunca le importé. Solo ve en mí el reflejo de mi madre… Qué bonito sería que algún día me apreciara, aunque fuera un poco. Que me dijera algo como padre.
Pensé.
—¿Pasa algo? —preguntó con curiosidad.
Su voz me sacó de mis pensamientos. Lo miré y forcé una sonrisa.
—No… todo está bien. Solo estaba pensando un poco.
Entrecerró los ojos, observándome con atención.
—¿En qué piensas? —dijo, apoyando la mano bajo su barbilla, pensativo—. Si se puede saber.
—En nada… solo tonterías mías —respondí con nervios, acomodando las manos sobre mi regazo.
se mando?
Apoya con likes 👍, comentarios 💬,votos y regalos 🎁 ¡Hagamos que más lectores la descubran!