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Desde Siempre, TÚ

Desde Siempre, TÚ

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Da Ponte

Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.

En silencio sin que nadie lo supiera.

El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.

Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.

Hasta que apareció Sofía Ferrer.

Hermosa y perfecta, su novia.

y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.

Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?

NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La verdad duele

Capítulo 15

La verdad duele

Las palabras de Alexander Beaumont quedaron suspendidas en el aire incluso después de que dejara de hablar.

"Me enamoré de ti cuando ya era demasiado tarde."

Valentina Rossi sentía el corazón golpeándole el pecho con tanta fuerza que dolía respirar.

Porque durante años imaginó cómo sería escuchar algo así.

Pensó que si algún día Alexander la amaba, todo finalmente tendría sentido.

Pero la realidad era muchísimo más cruel.

Porque Sofía existía.

Porque había una relación de años entre ellos.

Porque ahora alguien iba a terminar destruido.

Y ella odiaba que pudiera ser así.

Alexander seguía frente a ella, demasiado cerca, observándola como si intentara descifrar qué estaba pensando.

Pero Valentina ni siquiera podía ordenar sus propios sentimientos.

—No digas eso… —susurró finalmente.

Alexander frunció apenas el ceño.

—¿Por qué?

Porque si seguía hablándole así iba a terminar rompiéndose completamente.

Porque una parte egoísta de ella quería olvidar todo y besarlo otra vez.

Pero la otra seguía pensando en Sofía Ferrer.

En su sonrisa.

En la confianza que tenía en él.

En la forma en que había hablado de Alexander durante el almuerzo.

Valentina dio un paso hacia atrás.

—Esto está mal.

Alexander pasó una mano por su cabello frustrado.

—Lo sé.

—Entonces deja de mirarme así.

La intensidad en los ojos de Alexander no desapareció.

Al contrario.

Parecía crecer cada vez más.

—No puedo.

Aquella respuesta terminó de romperle el corazón.

Porque sonó demasiado sincera.

Demasiado real.

El silencio volvió a llenar el departamento mientras la lluvia seguía golpeando los ventanales de Nueva York.

Y entonces Alexander habló otra vez.

—Anoche Sofía me preguntó si algo estaba pasando.

El cuerpo de Valentina se tensó inmediatamente.

—¿Qué le dijiste?

Alexander bajó la mirada unos segundos.

Y eso fue suficiente para llenarla de culpa.

—Le mentí.

El dolor atravesó el pecho de Valentina con fuerza.

Porque aquello ya estaba empezando a destruir cosas reales.

—Alex…

—No sabía qué hacer.

Él volvió a mirarla lentamente.

Y por primera vez desde que todo comenzó… parecía verdaderamente cansado.

No el empresario impecable.

No el heredero perfecto.

Solo un hombre atrapado entre dos vidas distintas.

—Jamás pensé que podría sentir algo así por alguien más.

La vulnerabilidad en su voz hizo que a Valentina le costara respirar.

Porque ella sí sabía exactamente cuándo había empezado a enamorarse de él.

Recordaba cada momento.

Cada mirada.

Cada conversación.

Cada pequeña esperanza absurda.

Pero Alexander recién estaba descubriendo aquello.

Y eso lo hacía todavía más peligroso.

—Tienes que hablar con Sofía.

La frase salió rota.

Alexander cerró los ojos lentamente.

—Lo sé.

Pero no sonó convencido.

Y eso le dio miedo.

Porque ahora ya no solo estaba en juego un romance imposible.

También estaba el corazón de alguien inocente.

Valentina tragó saliva antes de hablar nuevamente.

—No quiero que la lastimes.

Alexander abrió los ojos otra vez.

Y algo en su expresión cambió apenas.

Como si escucharla preocuparse por Sofía lo golpeara más de lo esperado.

—Incluso ahora sigues pensando en ella antes que en ti.

Valentina soltó una pequeña risa triste.

—Porque sé lo que se siente amar a alguien que no te elige.

El silencio cayó inmediatamente.

Alexander dejó de respirar un segundo.

Porque entendió exactamente lo que ella acababa de admitir.

Toda su historia.

Todos esos años.

Todo el amor silencioso que Valentina escondió mientras él construía una vida con otra persona.

—Dios… —murmuró él apenas.

La culpa apareció en sus ojos con una fuerza devastadora.

—¿Cuánto tiempo?

Valentina apartó la mirada inmediatamente.

—No importa.

Alexander se acercó un poco más.

—Valentina.

Ella cerró los ojos apenas.

—Mucho tiempo.

La respuesta lo destruyó más de lo que esperaba.

Porque de repente entendió demasiadas cosas.

La forma en que ella siempre estaba ahí.

La manera en que lo miraba a veces.

Por qué alejándose de él parecía sufrir tanto.

Y él jamás lo vio.

Nunca.

Alexander apoyó lentamente una mano sobre la mejilla de Valentina otra vez.

Esta vez el gesto fue distinto.

Más suave.

Más doloroso.

—Debí darme cuenta antes.

Valentina sintió lágrimas escapando finalmente.

—No… porque entonces habría sido todavía peor.

Alexander limpió una lágrima con el pulgar sin apartar la mirada de ella.

Y Dios…

La amaba.

La verdad apareció dentro suyo con tanta claridad que ya no pudo negarla más.

No era confusión.

No era deseo pasajero.

No era curiosidad.

Era amor.

Real.

Intenso.

Imparable.

Y había llegado en el peor momento posible.

El celular de Alexander vibró de repente dentro del bolsillo de su saco.

Ambos se quedaron inmóviles.

Porque ya sabían quién era incluso antes de mirar la pantalla.

Sofía.

Alexander observó el nombre algunos segundos sin responder.

Y Valentina sintió el pecho romperse lentamente.

Porque esa simple imagen resumía perfectamente todo el desastre en el que estaban atrapados.

Dos personas enamorándose mientras una tercera todavía creía que todo estaba bien.

—Contéstale —susurró ella.

Alexander no se movió.

—Alex.

Él finalmente respondió la llamada sin apartar los ojos de Valentina.

—Hola.

La voz de Sofía sonó suave del otro lado.

—¿Dónde estás?

Alexander tardó apenas un segundo en responder.

Pero Valentina notó la culpa inmediata en su expresión.

—Trabajando.

Otra mentira.

Ella sintió ganas de llorar otra vez.

Porque aquello ya se estaba convirtiendo en algo que jamás quiso vivir.

Sofía habló unos segundos más sobre la cena benéfica del sábado, pero Alexander apenas parecía escucharla.

Su mirada seguía completamente fija en Valentina.

Como si ya no pudiera mirar a otro lado.

Y eso terminó de asustarla.

Porque por primera vez…

Valentina comprendió que Alexander realmente podía dejarlo todo por ella.

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